Opinion

Todo es mejor con Ramin de fondo: el 2018 de Jessica Blady

Algunos no tenemos listas de juegos favoritos, pero sí, un montón de experiencias para compartir. 

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Por: Jessica Blady

¡Arde 2018, arde!(Copyright (c) 1998 Hewlett-Packard Company)

¡Arde 2018, arde! | Copyright (c) 1998 Hewlett-Packard Company

Los pequeños logros personales me los  guardo para mí, pero no tengo ningún inconveniente en compartir mis cosas favoritas de este 2018 que se nos va yendo. Un año cargado de buen cine en el cine, grandes series y experiencias que combinan muchas de estas cosas. No, en esta lista no hay jueguitos, sorry not sorry, aunque hay robots, superhéroes y pseudo viajecito a Westeros. Nada mal, si me preguntan.   

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10

Estúpido y sensual Aquaman

Como fan de DC, una quiere ver brillar (y triunfar) a sus héroes en la pantalla. El universo cinematográfico de la Distinguida Competencia venía de capa caída tras el semi bochorno de “Liga de la Justicia” (Justice League, 2017), pero “in James Wan we trust”, y ahora todos somos del equipo del Arthur. Nadie espera filosofía de una película comiquera, mucho menos mensajes profundos. La idea principal es sentarse en la sala y disfrutar a lo loco, algo que “Aquaman” logra con creces, además de arrancarnos unas cuantas sonrisas. Es cursi, exagerada, por momentos bizarra… lo que andaba necesitando uno de los superhéroes más defenestrados para ganarse el corazón de la audiencia más reacia. La fórmula funciona y es, en parte, gracias al carisma de Momoa, la química con Mera (Amber Heard) y las pericias de Wan como realizador. Se mira y se celebra con un balde de pochoclos… o con un cono de cornalitos, más acorde a la ocasión.    

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9

Esa hermosa temporada de premios

El cine me puede y la última entrega de los Oscar nos dejó uno de los mejores rejuntes cinematográficos de los últimos tiempos (acá, cruzando los dedos para que se repita en 2019). Salvo algunas excepciones, se hizo complicado elegir entre las candidatas y dividir el corazoncito cinéfilo, por ejemplo, entre Christopher Nolan (otra vez, será) y Guillermo del Toro. Por suerte, la votación quedó en manos de otros, pero los que salimos ganado fuimos nosotros gracias a películas rezagadas de 2017 como “El Hilo Fantasma”, “Proyecto Florida”, “Lady Macbeth”, Llámame por tu Nombre”, The Big Sick”, “La Forma del Agua”, “Lady Bird” y un larguísimo etcétera. ¿Pero Jessica no te pueden gustar TODAS? Y sí, soy así de fácil… cinematográficamente hablando.

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8

Los héroes de la tele

Estaba totalmente dispuesta a (odiar) despotricar contra “Titans”, la ‘Inhumans de DC’, al menos, a primera vista. Greg Berlanti lo hizo otra vez y logró que me tragara todas mis palabras, porque los ‘pibitos’ se convirtieron en mi nuevo fetiche superheroico durante este 2018. La primera serie original del DC Universe es oscura a lo Snyder, no tiene los mejores efectos de la TV, pero sí un grupo de personajes tan queribles como sus homónimos de las viñetas. No, estos no son los Jóvenes Titanes que conocemos, pero están encontrando su camino a fuerza de golpes (literales y metafóricos) y buenas/malas decisiones. Temporada 2, te espero con los brazos abiertos.

En la otra vereda está mí siempre querido Arrowverse, que tendrá temporadas desprolijas, pero no deja de brillar con sus crossovers anuales. “Elseworlds” demostró que la química de este universo televisivo (y la de sus personajes) funciona de mil maravillas, además de dejarnos manija con la introducción de Batwoman.

Punto aparte: Sus vidas van a mejora un 158% si miran “Legends of Tomorrow”. Este dato, no está chequeado.  

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7

Asustame que me gusta

El mercado argentino suele abrirle las salas a cuanta historia terrorífica anda pululando por ahí porque el género funciona muy bien con el público local. Así nos llegan todo tipo de bodriazos, pero también maravillas dignas de entregas de premios y festivales. Desde hace ya un par de años venimos disfrutando de un terror más “intelectual” y analítico que gana desde sus formas, sus climas y desde sus temas, mucho más profundos que unos cuantos sustos de manual. Mientras esperamos que durante el 2019 ese podio se lo lleve “Nosotros” (Us) de Jordan Peele (¿a alguien le cabe alguna duda?), acá celebro joyitas como “El Legado del Diablo” (Hereditary), “Un Lugar en Silencio” (A Quiet Place) y hasta la nueva “Halloween”, que supo adaptarse a los tiempos que corren. Laurie Strode sos mi héroa.  

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6

Esta diversidad sí se puede ver

La mayoría de las veces nos cuesta dejar de mirarnos el ombligo y entender que la “representación importa”. Pensamos que hay una agenda política o que se trata de justicia social, pero nunca vemos que este mundo en el que vivimos es variado y todos se merecen verse reflejados en las pantallas, aunque sea bajo la frívola mirada de Hollywood. Podrá parecer demagogo, pero la diversidad de 2018 me emociona. Que existan éxitos como “Pantera Negra” (Black Panther) o “Locamente Millonarios” (Crazy Rich Asians), tan representativas de otras culturas, debe celebrarse, más allá de que sean ajenas a la propia. Y no, no somos tan diferentes si podemos relacionarnos con los conflictos de Kumail Nanjiani en “The Big Sick”, o conmovernos hasta las lágrimas con los dramas de las chicas de “Pose”.

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5

We Will Rock You

¿La mejor película del año? Ni cerca. ¿La peor? Tampoco. Pero recuerdo pocas experiencias cinematográficas como la que tuve con “Bohemian Rhapsody”. No hablo de la función de prensa, sino la de una sala completa de espectadores ‘comunes’ haciendo el máximo esfuerzo para no cantar a los gritos o aplaudir al ritmo de “Radio Ga Ga”. Nos solemos quejar de lo mal que lo pasamos en el cine cuando los asistentes boludean con el celu, charlan durante la película o no paran de masticar su pochoclo. La biopic de Queen parece haberse ganado el merecido respeto y convertir esa experiencia en algo un poquito más diferente. Todos viajamos al pasado y presenciamos el Live Aid gracias a la magia de las imágenes en movimiento (en este caso del glorioso IMAX) y, por supuesto, a Rami Malek. ¡Larga vida a la Reina!

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4

Que se repita

Nueva York en octubre podría volverse una tradición que no quiero abandonar. Claro que depende de muchísimos factores (y casi todos económicos), pero tener la excusa de la Comic Con para pasear por la Gran Manzana y sus alrededores, le hace bien a cualquier alma nerd. La convención en sí es un deleite y este año (mi segundo en el Javits Center) me acercó a Guillermo del Toro, Neil Gaiman, la muchachada de Outlander y la emotiva despedida de Rick Grimes/Andrew Lincoln, sólo para nombrar un par de highlights. Y sí, ya estoy empezando a ahorrar porque los gustos uno tiene que dárselos en vida, ¿nocierto?

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3

¿Qué es esta cosa que se escapa de mis ojos?

Estoy acostumbrada a llorar en el cine. La historias conmueven y el clima de la sala oscura ayuda a conectarse mucho mejor con los personajes. Es raro que me ocurra lo mismo con la tele porque, admitámoslo, no le prestamos siempre la debida atención. Ya es común lagrimear con “Outlander” o algún episodio de “The Handmaid's Tale”, pero este 2018 no zafé ni de comedias como “GLOW” y “One Day at the Time”. ¿Qué les pasa? Se supone que me tienen que hacer reír, no dejarme lloriqueando como nena de tres años. Esto NO es malo, y habla muy bien de la capacidad de cualquier tipo de relato (sus guionistas, sus intérpretes) para tocar las fibras más sensibles de los espectadores. “Sorry for Your Loss”, “Pose”, hasta “Westworld”, demostraron que en la pantalla chica hay sentimientos genuinos.

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2

Estos placeres violentos que no se quitan

Al cuerno con la objetividad y todas esas cosas, esta es mi lista y “Westworld”, por lejos, una de mis series favoritas que volvió con todo en este 2018. Ya me acostumbré a que los robots hagan acto de presencia cada dos temporadas larguísimas, lo que provoca que se me acumule la ansiedad en dosis poco manejables. Igual, la espera vale la pena, porque el artificio del parque, el sci-fi y los robots deja entrañar cuestiones mucho más interesantes y humanas de lo que parece a simple vista. “The Riddle of the Sphinx” es una maravilla de la narrativa; “Akane no Mai”, un paralelismo divertido; y “Kiksuya”, sin discusión, uno de los mejores episodios televisivos del año, y del show de Lisa Joy y Jonathan Nolan, en general. Yo no sabía que necesitaba un Akecheta (Zahn McClarnon) en mi vida hasta ese momento.

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1

And so he spoke, and so he spoke…

Imposible poner en palabras lo que significa la experiencia del “Game of Thrones Live Concert Experience” (así, redundante). Empezando por la majestuosidad de la puesta en escena en el Madison Square Garden, y terminando por la piel de gallina que provocan todos esos músicos comandados por Ramin Djawadi. No es común poder ver a estos artistas en vivo, y ojalá se dieran una vueltita por Sudamérica, y sé que es muy de nerda amante de las bandas sonoras, pero entrego un riñón por la posibilidad de volver a corear “The Rains of Castamere” con un estadio repleto. Djawadi, compositor de las OST de “GoT”, “Westworld”, “Pacific Rim” y otras maravillas, orquesta un híbrido particular para unificar estas dos audiencias: los fans del show y los de la música clásica, en un choque de estilos que invita a la interacción… y a volver a escuchar los CDs de las siete temporadas. Que traigan la octava entrega y que me inyecten la música de Ramin derechito en las venas.      

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