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SERIES 2018: Mejor Actor

La muy honorable entrega de medallas al mérito nardo continúa con las interpretaciones masculinas. Un par de secundarios, un par de revelaciones y un ganador casi indiscutible.

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Por: Ignacio Esains

2018: el año en que los personajes cómicos se pasaron al lado oscuro

2018: el año en que los personajes cómicos se pasaron al lado oscuro

La lista de actuaciones femeninas fue una tortura de hacer. Me rompió el corazón dejar afuera a Maya Rudolph que la rompió en Forever, a la siempre perfecta Keri Russell de The Americans, a las mujeres de A Day in the Life, a las ganadoras del Emmy Rachel Brosnahan y Alex Borstein de Marvelous Mrs. Maisel y al resto del elenco de Sharp Objects. La lista de actuaciones masculinas… no fue tan difícil de armar. Por algo elegí seguir hablando de actrices en esta intro.

Pero aún en una categoría menos competitiva, hay trabajos memorables: dos secundarios que muestran un nuevo matiz y dos actores consagrados elevando aún más sus personajes icónicos, y la que (posta) quizás sea mi actuación favorita de la historia de la televisión.

SERIES 2018: Mejor Actor

5

Darren Criss (The Assassination of Gianni Versace)

¿Se merece un premio la representación absoluta del vacío? El Andrew Cunanan de la miniserie de Ryan Murphy es el monstruo más terrorífico de la televisión de 2018, un sociópata sin alma, el opuesto del asesino serial de Se7en o del conflictuado Norman Bates. Atractivo, inteligente, pero carente de carisma y de cierta chispa creativa, Cunanan empieza la serie cometiendo el asesinato del título y el camino hacia atrás es un frustrante laberinto que pela al personaje como una cebolla, descartando capa tras capa de nada.

Pura superficie, envidia carente de teatralidad, pero Darren Criss, con una delicadeza que contrasta con la brutalidad de, por ejemplo, Christian Bale en American Psycho, transmite el rasgo de Cunanan que cada ser grotesco comparte: la convicción de que se merecía más, y de que romper algo tiene un valor similar a construirlo.

SERIES 2018: Mejor Actor

4

Justin Theroux (Maniac)

Este actor secundario y ocasional guionista de mil comedias deslumbró en las últimas temporadas de The Leftovers, asomándose al absurdo con un despojo absoluto. Maniac es una serie decepcionante, que no se decide por un tono entre la apatía de Jonah Hill y el esfuerzo de Emma Stone. Las escenas de Theroux en cambio, son pura genialidad, un científico loco que parece una parodia de los célibes involuntarios que pululan por foros como 4Chan y Voxed, y que comparte momentos delirantes con su madre Sally Field y su colega y ex-pareja Sonoya Mizuno. El Doctor James Mantleray es un genio, un poeta, un fracaso, ¿un otaku? una caricatura que Theroux sin embargo ama, y en esa generosidad está la magia de este personaje que merece su serie individual.

SERIES 2018: Mejor Actor

3

Brian Tyree Henry (Atlanta)

Atlanta es una colección de brillantes cuentos cortos, historias autoconclusivas que, como un tren descarrillado, llevan a sus personajes en direcciones imprevistas. En una serie que busca narrar la experiencia afroamericana del siglo 21, es apropiado que los personajes no estén en control de su propio destino. Paper Boi era traficante, hoy es un rapper en ascenso que parece estancado, más cerca de volver a cero que de ascender en la industria.

En la primera temporada el humor de Atlanta venía de la poca paciencia de Tyree Henry para con el surrealismo del mundo de Donald Glover, pero en la segunda Paper Boi resulta ser el personaje más importante, y el proceso a través del que toma control de su vida toma lugar a lo largo de tres capítulos brillantes, tres viajes en los que un mínimo cambio de expresión de Henry abre mil posibilidades: la comedia urbana “Barbershop”, la pesadilla de los suburbios “Woods”, y el explosivo “North of the Border”.

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2

Bob Odenkirk (Better Call Saul)

La idea original de Better Call Saul era presentar al simpático Jimmy McGill y al final de la temporada convertirlo en Saul Goodman, el abogado narco de Breaking Bad. Pasaron cosas, y la transformación tomó más y más capítulos, hasta que el quiebre del final de la tercera temporada hizo que no se pudiera retrasar lo inevitable.

La cuarta temporada de Better Call Saul obliga a Odenkirk a profundizar en la oscuridad, la comedia pasa a un segundo plano, y hasta los planes maestros de Jimmy tienen un toque de abandono, de imprudencia, que pone en peligro a todo su universo. Odenkirk, como siempre, está perfecto, y entre varias escenas memorables destaca una línea perfecta del primer capítulo de la temporada, un latigazo verbal a un personaje que deberíamos odiar pero que el espectador siente como un puñal en su propio estómago. No necesitamos ver el resto de la temporada para saber que Jimmy ya no vive aquí.

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1

Bill Hader (Barry)

Barry es un buen tipo. Es un asesino a sueldo, pero no disfruta realmente su trabajo. Tenía problemas de plata, es veterano del ejército, y trata de asegurarse de que sus blancos sean tipos igual de desagradables. Al fin y al cabo, si contrataron a alguien para matarte, no debés ser tan buen tipo como Barry. En un trabajo en Los Angeles Barry descubre su verdadera pasión: el teatro. O mejor dicho, las clases de teatro, esa forma codificada de aprender a expresar emociones que a Barry no le salen bien del todo. Y Barry va a hacer lo que sea para proteger su nuevo oasis, aunque eso implique matar a una cantidad francamente excesiva de personas. Y lo que empieza como comedia absurda se vuelve tragedia, ya que en la piel de Bill Hader, Barry es patológicamente incapaz de expresar lo que realmente siente, y vemos sus deseos carcomerlo, desesperados por salir a la luz.

Barry tiene mucho de Andrew Cunanan, y su expresión cada vez que vende un pedazo de su alma para perpetuar su sueño es pura angustia existencial, en una serie tan desesperanzada como sincera, tan graciosa como tensa. Hader, prodigioso, logra que cada fragmento incongruente de la personalidad de Barry complete un cuadro. Los arranques de violencia contenida. El pánico escénico. La sinceridad de cada sentimiento que lucha por expresar. Y ese vacío enorme en su centro que va a llenar de amor y aceptación, cueste lo que cueste.

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