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SERIES 2018: La peor serie del año

Y, no todas pueden ser joyitas

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Por: Ignacio Esains

Ni esta pusiste ganar, Danny

Ni esta pusiste ganar, Danny

La televisión está mejor que nunca. Las series mediocres se ven como películas. La sitcom más cualunque tiene un par de chistes que se bancan. Todas las semanas se estrenan policiales para tener de fondo a las 2AM con actores que hace unos años estaban nominados a Oscars. Y aún así, siguen saliendo bodrios imposibles - algunos con esos mismos actores nominados. Estas son las cinco series que nos dieron vergüenza ajena en 2018.

SERIES 2018: La peor serie del año

5

Iron Fist S2

Nuestra peor serie de 2017 volvió tan pero tan mala, que ni siquiera se merece volver a liderar la lista. Y es que dentro de todo esta continuación de Iron Fist es mejor que el patético inicio - al menos las escenas de acción parecen más ensayadas y hay un intento de darle un enemigo y una misión a Danny Rand, pero la verdad es que el esfuerzo no alcanza. Los actores siguen siendo malos, el personaje requiere un contexto y una espectacularidad que superan el presupuesto de Marflix, y un final inexplicable hizo que aún los fanáticos agradecieran la cancelación.

SERIES 2018: La peor serie del año

4

Heathers S1

La película original es una sátira feroz de las comedias teen de los ‘80, una especie de “The End of the Fucking World” más comercial. La serie parte de una premisa absolutamente falsa, que es que los descasados de antes (chicas con trastornos alimenticios, personajes gay y trans) ahora son los reyes de la secundaria, y por eso merecen ser destruidos por los protagonistas. Por supuesto, después del primer capítulo la serie se esfuerza en demostrar su conciencia social, pero los problemas de tono (que también tenía la película) y la timidez de los productores (que retrasó su estreno varias veces y hasta la cambió de canal) hacen que los capítulos finales caigan en el humor más obvio y un dramatismo que realmente no se gana. Un desastre que nunca debería haber sido estrenado.

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3

Rise S1

La decepción del año. Jason Katims es el creador de Friday Night Lights, una de las mejores series de adolescentes de todos los tiempos, y la idea de Rise (una versión de Glee ligeramente más realista) parecía adaptarse perfectamente a su estilo. Pero por alguna razón Katims decidió que el verdadero protagonista de la serie era el profesor y no los alumnos, algo que dentro de todo había funcionado en FNL.

El problema es que allá el “coach” era Kyle Chandler, un actor que conmovía con cada expresión, mientras que acá el protagonista es Josh Radnor, que en 9 temporadas de How I Met Your Mother convirtió a Ted Mosby en quizás el personaje más detestado de la historia de las sitcom.

El Lou que interpreta en Rise es lo mismo: arrogante, desconsiderado, y fanático de dar insoportables discursos a alumnos, jefes, y compañeros. Había una buena serie dentro de Rise, y quizás en una segunda temporada hubiese salido a la luz, pero por ahora quedará como uno de los pocos fracasos del gran Katims.

SERIES 2018: La peor serie del año

2

The Romanoffs S1

Soy de los que consideran a Mad Men una de las mejores series de todos los tiempos, pero de a poco va quedando claro que Matthew Weiner dejó en esa obra maestra todo lo que tenía para contar. Luego del final de la serie estrenó una pésima película, escribió una novela que fue el hazmerreir del mundo literario y dedicó el último año a trabajar en esta incomprensible antología que explora las mismas temáticas de su gran serie: la necesidad de pertenencia, la creación de una identidad, la importancia de dejar un legado más grande que uno mismo. El problema es que las explora en episodios de alrededor de 90 minutos cada uno, pero que no tienen sustancia ni para llenar un cuento de 10 páginas.

La única razón por la que esta serie no está más arriba es porque tiene un par de capítulos aceptables (casualmente escritos por veteranos de Mad Men) pero luego de ver la interminable primera (y única) temporada lo que persiste en el recuerdo es el mal sabor de boca de las peores de estas minipelículas. La más aburrida es la primera, la historia de una aristócrata francesa que descubre como dejar de ser racista. Pero ni siquiera ese papelón te salva del horroroso “Bright and High Circle”, una especie de alegato contra los linchamientos públicos que resulta el doble de ofensivo cuando sale de la pluma de un guionista acusado de acoso en el ambiente de trabajo.

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1

Here and Now S1

Alan Ball tiene cosas que decir sobre el mundo de hoy. Pero este no es el Alan Ball de Six Feet Under, aquella serie brillante que rompía tabúes a través de su exceso melodramático y su estilización visual y narrativa. Tampoco es el Ball de Belleza Americana, con su poesía grandilocuente que al menos estaba orquestada con elegancia. Ni siquiera es el de True Blood y Banshee, polisexual y cargado de humor negro.

No, este es un trabajo #maduro de Alan Ball, una serie en la que usa una familia de izquierda, de clase alta, para hablar de las miserias de la era Trump. Los desperdiciados Tim Robbins y Holly Hunter son los patriarcas de una familia de niños Benetton adoptados de todo el mundo, que Ball usa para marcar la hipocresía de cierto progresismo “actuado” del lado de los padres… pero de alguna forma cae en ese mismo vicio, ya que él es el millonario cincuentón que pone las palabras en boca de los “iluminados” jóvenes. Y lo de iluminados no es solo en el sentido figurado, ya que por si no fuera lo suficientemente ridícula la serie incorpora incongruentes elementos de fantasía.

El problema de Here and Now es que al querer ser una serie sobre conflictos sociales se convierte en una serie sobre la nada. Dramatiza conceptos usando a sus personajes, y por lo tanto las personalidades cambian capítulo a capítulo dependiendo de si Ball quiere que sean víctimas o victimarios. La visión del mundo del autor siempre ha sido limitada (por algo Belleza Americana hoy es casi inmirable), y sin la audacia visual y temática desemboca en una serie realmente vergonzosa. Sin duda la peor del año.

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