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Gaming + Rock: 10 juegos inspirados por músicos

Rock y fichínes: una auténtica montaña rusa de emociones. En esta nota te contamos por qué.
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Por: Jeremias Curci

El rock y los videojuegos poseen una relación un tanto más sana que la que encontramos entre el los fichines y las películas o series. No quiere decir que sea color rosa: hay algunos juegos basados en bandas de rock que dejan un tanto que desear, pero al recorrer cada uno de los puestos del ranking, la impresión que queda es que el resultado es más que positivo. Calienten sus cuerdas vocales, conecten sus guitarras, afinen sus bajos, preparen los platillos: rock and roll y fichines, a continuación.

Michael Jackson: Michael Jackson’s Moonwalker

Michael Jackson: Michael Jackson’s Moonwalker

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Michael Jackson: Michael Jackson’s Moonwalker

El rey del pop visitó el mundo del fichín muchísimo antes que su cameo en Space Channel 5, ya que bastante tiempo antes de aquel hito, Michael Jackson vio distintas versiones de un mismo fichín que lo tenía como protagonista absoluto: Moonwalker.

Aunque todos los juegos tenían el mismo nombre, la experiencia era muy distinta según en qué plataforma lo jugamos, de ahí que podríamos diferenciarlas entre versiones “hogareñas” y la versión “arcade”. Moonwalker en casa ponía a Michael Jackson al rescate de niños y niñas en un juego que combinaba segmentos de beat em up, acción top down, side scrolling e incluso niveles finales al mejor estilo Operation Wolf. Un toque creepy lo de los chicos, pero bueno, así eran las cosas en el juego.

Los arcades presentaban tal vez la mejor versión, ya que era un beat em up de pura cepa con un apartado técnico muy bien cuidado y una jugabilidad que conjugaba distintos poderes especiales en forma de pasos de baile, y la aparición de niveles basados en conocidos videoclips musicalizados por versiones digitales de Billie Jean, Bad, Beat It y muchos más. Algunos lo consideran un clásico.

Frankie Goes to Hollywood

Frankie Goes to Hollywood

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Frankie Goes to Hollywood

Es imposible pensar en Frankie Goes to Hollywood sin evocar esa bizarrísima y hermosa comedia conocida como Zoolander, en la que programan a Derek para asesinar a Dalai Lama al escuchar “Relax”, uno de los hits más conocidos de la banda. Algo de eso hay con “Frankie Goes to Hollywood” y si homónimo videojuego, porque se trata de una aventura en la que debemos encontrar el “Pleaseuredome” o “placeródromo”: una especie de lugar idílico al que hacen referencia en una de sus conocidas canciones.

Para esto, debíamos completar una serie de bizarrísimos minijuegos con el objeto de realizarnos como persona. Sí: lo que leen. Realizarnos como persona en Frankie Goes to Hollywood involucra llegar a nivel de 99 en aspectos disparatados como “Amor”, “Guerra”, “Sexo” y “Fe”. Si esto les parece lisérgico, prepárense para lo mejor: porque también involucra un misterioso asesinato que debemos resolver buscando pistas y acusando correctamente al presunto culpable. ¿What?

Es un juego muy viejo editado en 1985 por Ocean para Amstrad, Commodore 64 y ZX Spectrum. Según la versión que jueguen van a encontrar distintas canciones como parte del repertorio de la banda sonora del juego, ejecutadas en un riguroso chiptune, como debe ser.

Motley Crüe: Crüe Ball

Motley Crüe: Crüe Ball

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Motley Crüe: Crüe Ball

Sabés que sí. Totalmente. Si las bandas tuviesen cara de algo, la verdad es que un nombre como Motley Crüe sólo puede tener cara de flipper. Por ahí venía la mano en este juego desarrollado por NuFX y publicado por Electronic Arts, basado en una de las bandas de glam metal más conocidas de todos los tiempos.

El juego incluía canciones de la banda Dr. Feelgood, Live Wire y Home Sweet Home, procesadas desde luego por el limitado procesador de Mega Drive, la única plataforma en la que fue editada. Crüe Ball había levantado cierta expectativa porque sus diseñadores (Mark Sprenger y Brian Schmidt) eran dos de los más grosos diseñadores de flippers de aquel entonces, ya que ostentaban una larga y exitosa carrera trabajando con Data East Pinball, Sega Pinball y Stern.

Pero no: el resultado fue un juego con poca inspiración gracias a sus mesas que, si bien tenían múltiples niveles, carecían de objetivos y mini juegos, tan característicos en este tipo de mesas para construir puntajes altos. Se dejaba jugar y si andábamos sin muchas pretensiones, entretenía. Pero en comparación a otros grandes juegos ya editados, por ejemplo, en PC, se quedaba a mitad de camino.

Wu-Tang Clan: Wu-Tang: Shaolin Style

Wu-Tang Clan: Wu-Tang: Shaolin Style

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Wu-Tang Clan: Wu-Tang: Shaolin Style

Las leyendas del hardcore hip hop merecían un poco más que esto: después de todo, son una de las bandas más influyentes del género, acreedores de siete discos de platino, uno de oro y una tonelada de premios, junto con el galardón de ser poseedores de uno de los mejores discos del género de todos los tiempos: Enter the Wu-Tang.

¿Por qué digo esto? Básicamente porque Wu-Tang: Shaolin Style es un juego que se pasa en tosco y poco atractivo, ya que está basado en un juego que hacía de la provocación su única razón de ser: Thrill Kill. Sí, porque en realidad Thrill Kill nunca fue publicado oficialmente. De ahí que Paradox Development no quiso tirar tanto trabajo a la basura, y tomó los restos de aquel fichín para darle vida a este nuevo.

Esto derivaba en personajes que no tenían ni una sola similitud con sus contrapartidas reales, un modo historia ridículamente difícil, gráficos mediocres y controles poco responsivos, que hacían de la experiencia un auténtico infierno, difícil de disfrutar incluso jugando con cuatro amigos. Lamentable.

The Beatles: The Beatles Rock Band

The Beatles: The Beatles Rock Band

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The Beatles: The Beatles Rock Band

No sólo tenía los instrumentos musicales más bonitos de todas las versiones del popularísimo Rock Band, sino que constituía por sí mismo una auténtica lección de historia musical que nos proponía atravesar los distintos estadios de una de las bandas más significativas, influyentes y legendarias del rock: The Beatles.

Desarrollado en conjunto con Harmonix y Apple Corps (compañía que nuclea a Ringo Starr, Paul McCartney y Yoko Ono) y lanzado al público en 2009, The Beatles Rockband posee una calidad superior en cuanto al diseño de sonido, de las canciones y dirección artística, lo cual lo convierte en el juego rítmico por excelencia, gracias a la estupenda presentación y traslación de los hits de la banda.

Pero también porque es, tal vez, el juego que mejor capta la esencia de la banda en la que está inspirado, animándose a mostrarnos las distintas facetas de The Beatles a lo largo de los años, mensaje que baja a través de los entornos, la apariencia y el estilo visual de las canciones, ordenadas cronológicamente para estar a tono con la propuesta revisionista del paquete. Una joyita.

Journey: Journey (sí)

Journey: Journey (sí)

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Journey: Journey (sí)

En lo que sin lugar a dudas habrá sido el brainstorming más mutante de la historia de los fichines, la gente de Bally Midway consideró como buena idea lanzar un juego basado en la banda Journey, una popular banda de rock progresivo que tuvo su mejor momento a principios de los años ochenta.

El resultado de esta pareja singular fue un juego en el que debíamos reunir a los miembros de la banda con su instrumento y a Steve Perry, el cantante, con su micrófono. Esto lo hacíamos recorriendo cinco planetas a bordo de un escarabajo dorado (¿?) desde el cual salían los músicos, cada uno en un planeta distinto, para que los guiemos a través de distintos peligros hasta su destino final.

Una vez que los músicos recuperaban sus instrumentos brindaban un concierto, y nosotros con el escarabajo asumíamos el rol de guardaespaldas (¿¿??) para mantener al público fuera del escenario. Si uno se nos escapaba, debíamos recomenzar la aventura: pero en planetas más difíciles: un loop que se repetía tanto como la única canción del juego, una porción del hit que conocimos como “Separate Ways (Worlds Apart)”. Un bodriazo. Mención especial para los personajes esquemáticos con cabezas digitalizadas.

Fucking Werewolf: KEYBOARD DRUMSET FUCKING WEREWOLF

Fucking Werewolf: KEYBOARD DRUMSET FUCKING WEREWOLF

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Fucking Werewolf: KEYBOARD DRUMSET FUCKING WEREWOLF

Fucking Werewolf es una banda sueca que realiza una estupenda alquimia entre una batería y un montón de melodías de sintetizador inspiradas en los sonidos característicos de las consolas de 8 bits. Mezclando esa magia junto con la pericia de un groso como Jonatan Soderstrom (Dennaton, Hotline Miami) obtenemos una experiencia única, que linda con lo lisérgico como la que obtenemos jugando KEYBOARD DRUMSET FUCKING WEREWOLF (sí, con mayúsculas).

Más que un juego, se trata de una experiencia interactiva: una suerte de videoclip interactivo con un estupendo track de dicha banda en la que debemos guiar a través de distintos niveles a un esquimal que se convierte en un hombre lobo, para luego comerse a un puñado de humanos. Lo bueno de esto es que es completamente gratuito: desde la página oficial del juego pueden bajarlo para PC o Mac. Vale la pena.

The Residents: Bad Day on the Midway

The Residents: Bad Day on the Midway

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The Residents: Bad Day on the Midway

Bad day on the Midway bien podría haber salido de mentes brillantes como la de David Lynch o incluso Terry Gilliam, pero no: fue diseñado y dirigido por The Residents, el famosísimo grupo de música experimental y avant garde que lleva en ruta más de treinta años.

Editado en 1995, este juego es una suerte de simulador de caminata (para ponerlo en términos actuales) donde nuestra intervención se limita a observar e interpretar los entornos, puesto que durante la aventura asumiremos el rol de distintos personajes, obteniendo una visión distintiva de las cosas (en todos los sentidos posibles).

La escritura es lo mejor que tiene el juego: con caminos alternativos que conectan con nodos narrativos fijos. De este modo hay un muy buen factor de rejugabilidad. También excede en cuanto al diseño artístico de los niveles, gráficos y obviamente, banda sonora, que fue compuesta por los propios Residents. Una auténtica joya de culto.

Y siguiendo con la dirección televisiva a la que hicimos referencia al iniciar con este puesto, Bad Day on the Midway estuvo a punto de ser llevado a la pantalla chica con la dirección de Lynch. Pero no hubo acuerdo con el guion y todo quedó en la nada. Una pena, porque según lo que se puede experimentar con el juego, hubiera sido algo verdaderamente único.

Thompson Twins: The Thompson Twins Adventure

Thompson Twins: The Thompson Twins Adventure

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Thompson Twins: The Thompson Twins Adventure

Editado en 1984, este fichín estaba basado en el grupo británico homónimo que en aquel entonces estaba a la vanguardia de un género al que conocemos como New Wave. Como su nombre invita a suponer, The Thompson Twins Adventure era una aventura gráfica protagonizada por los tres músicos de la banda, inspirada en la letra del single más pegador de la misma: “Doctor, Doctor!”. Por tanto, debíamos guiar a los músicos a través de distintos escenarios, buscando los ingredientes para una singular pócima que el doctor debía preparar.

Varias cosas resultaban novedosas: en primer lugar, el formato en el que venía el juego, ya que estaba en el disco mismo. Para pasar el juego a la Commodore 64 o ZX Spectrum había que grabar el sonido de la pista indicada a una velocidad determinada, para luego jugarlo en la computadora. En segundo lugar, se trató de una de las maniobras publicitarias más recordadas de la época, ya que el juego tenía como simple propósito el de promocionar a la banda: era distribuido de manera gratuita.

La última fase de la campaña consistía en enviar el resultado de la pócima a distintas publicaciones, donde los ganadores se hacían acreedores de entradas y meet and greets para conocer a la banda y asistir a un show. Unos genios.

Aerosmith: Revolution X

Aerosmith: Revolution X

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Aerosmith: Revolution X

Jamás tuve aprecio por Steven Tyler y su banda de glamorosos músicos. En lo absoluto. Pero ¿Cómo no caer enamorado después de semejante secuencia introductoria al ritmo de Eat the Rich? De hecho, después de gastar mis primeras fichas en este arcade, lo primero que hice fue pedirle el CD prestado a mi primo para escuchar ese track una y otra vez.

Revolution X era un arcade desarrollado por Midway con la misma tecnología que Terminator 2: Judgment Day. De hecho, era tan similar que hasta las pistolas que utilizábamos para abrirnos paso ante oleadas incesantes de enemigos eran muy parecidas, con la salvedad que el lanzagranadas arrojaba unos CDs con la habilidad de cortar al medio a los rivales. Era un auténtico shoot em up en toda regla.

La premisa del juego era ir contra Helga: la líder de una dictadura que prohibió en Estados Unidos la música, los fichines, la cultura juvenil y tanto más (irónico que Aerosmith sea el estandarte de cultura joven, ¿verdad?). Fue llevado a consolas como Super NES, Mega Drive, PC y PlayStation, aunque ninguna de ellas tenía el encanto de empuñar esa metralleta, al igual que la fidelidad audiovisual.

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