Análisis Express 2018 // Los juegos que quedaron afuera, parte 5
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Análisis Express 2018 // Los juegos que quedaron afuera, parte 5

Quinta y última entrega de esta sección en la que echamos una mirada a los juegos que nos quedaron afuera. Vamos con el espectacular (pero chato) Octopath Traveller, un heredero de Bomberman, una decepción de realidad virtual, y más.

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Por: Malditos Nerds

En 2018 salieron muchísimos juegos. Las tiendas digitales de las consolas se llenaron de contenido, mientras que Steam está alcanzando el punto de la saturación. Y aunque publicamos más de 200 análisis de videojuegos durante este año, muchos nos quedaron afuera.

Algunos los jugamos demasiado tarde y pasaron de esa ventanita de tiempo en la que usualmente se escribe un análisis. Otros los empezamos a tiempo pero por alguna razón se quedaron durante meses dando vueltas hasta que por fin los terminamos. Otros se jugaron en vacaciones, en celular, donde sea - lo que tienen en común es que se jugaron y no escribimos.

Pero ahora que se viene la discusión del juego del año, aprovechamos para revisar todo lo que jugamos y quedó afuera. A lo largo de esta semana publicaremos 5 entregas de estos mix de "análisis express", explorando algunos de esos juegos de los que vale la pena hablar un poco más. Podés leer la primera entrega de esta serie acá.

Análisis Express 2018 // Los juegos que quedaron afuera, parte 5

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Octopath Traveller

En un año en que Nintendo Switch ofreció pocos exclusivos interesantes, Octopath Traveller logra impresionar a fuerza de calidad e imaginación visual, más allá de sus muchos defectos. Este título de Square Enix es un homenaje a los JRPG de los ‘90, en partícular la estética y las mecánicas de juego de los inolvidables Final Fantasy IV, V y VI.

El primer impacto de Octopath Traveller está en su estética, que proyecta esos sprites en dos dimensiones a mapas simples en 3D (un efecto similar al de Xenogears o Vandal Hearts de PS1), recargando la imagen de filtros, luces dinámicas y efectos de partículas. Es como si hubiesen recortado los personajes pixelados de aquellos juegos de Super Nintendo y crearan una maqueta viviente dentro de una pecera. La música prodigiosa de Yasunori Nishiki hace algo parecido con las melodías clásicas de Nobuo Uematsu, mientras que el combate toma elementos de, claro, FFV (los “trabajos” de los personajes) y FFVI (las habilidades específicas de cada personaje que también se pueden usar fuera de combate), pero también de la serie Persona (estrategias orientadas a noquear a todos los enemigos a la vez antes de atacar) (y Bravely Default (los puntos de ataque que se pueden acumular turno a turno).

Donde Octopath fracasa es en la historia, un menjunje impresentable de los peores clichés del JRPG que poco tiene que ver con las telenovelas emocionantes de Final Fantasy o los pequeños cuentos de la vida cotidiana de Dragon Quest. Todo JRPG debe ser repetitivo, pero las historias de los 8 personajes tienen estructuras casi idénticas, sumando el deja vu narrativo al tedioso “grind”. La música, el combate y la estética llevan la balanza a lo positivo, pero imposible no lamentar la oportunidad perdida.

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5

Prime Mover

Claramente inspirado en el estilo de los títulos de Zachtronics, Prime Mover nos desafía a resolver complejos acertijos de lógica con un puñado de elementos a nuestra disposición y, por supuesto, todo el jugo que le podamos sacar a nuestro cerebro.

Cada pantalla de este pixelado juego de ingenio presenta una serie de reglas que deben ser cumplidas para dar por exitoso el nivel. El tablero central es nuestro lienzo para trazar cableados y colocar copiadores, sumadores, detectores y otros nodos que modifican la naturaleza de las cajas numeradas que viajarán de aquí para allá. Una serie de simples niveles de tutorial al comienzo nos da las bases necesarias para encarar los niveles más avanzados, y estamos hablando de verdaderos retuerce-mentes que nos van a dejar mirando la pantalla durante largos minutos. Es genial.

Al igual que con otros juegos de este estilo, Prime Mover apunta a un público más bien de nicho; pero es justamente ese público el que más disfrutará de la propuesta y dificultad de este interesante juego. Para ellos, una adquisición obligatoria. A pensar, gente.

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4

Bombslinger

A veces, las mejores sorpresas de dan cuando alguien toma una fórmula conocida para retorcer sus reglas y ver hasta dónde llegan los límites. Así es que Mode 4 fundamentos del mega clásico Bomberman para agregarle más sabor: un poco de spaghetti western, y mucho de lo que conocemos como roguelike. Esto es Bombslinger: un frenético arcade que se divide en dos segmentos bien diferenciados.

El primero tiene que ver con la historia: nuestro protagonista pierde a su familia y para tomar venganza decide salir a hacer volar todo por los aires. A las clásicas mecánicas de Bomberman (el concepto de la vista isométrica, la manera de cargarnos a los enemigos) se le suma la generación procedural de niveles y la progresión de habilidades únicas por cada pasada. Estas facultades especiales se van con nosotros al morir, pero son tantas que nunca se siente como que perdemos el progreso, sino más bien como que estamos jugando con una herramienta muy flexible.
Los injustos picos de dificultad son el gran problema de Bombslinger al punto de tornarlo frustrante, en especial frente a sus jefes de nivel. Por suerte, para relajar fuera de la campaña nos encontramos ante el juego ideal para compartir con amigos en el sillón: un buen surtido de modos de juego con todas las bondades que Mode 4 pone sobre la mesa. Puede que Bombslinger no sea una revelación, pero es una mirada auténtica de un estilo de juego en el que parecía estar todo dicho, capaz de entregar grandes dosis de diversión.

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3

The Inpatient

El trabajo de Supermassive Games es conocido por Until Dawn. Dicha aventura de terror tuvo tanto éxito que derivó en varios spin-off, entre ellos el videojuego que nos compete hoy, The Inpatient.

Estamos ante uno de los títulos de Realidad Virtual más inmersivos que existen. Desde el lado de la atmósfera, brilla en todo aspecto, y es que tiene un diseño visual y sonoro como vimos en pocos videojuegos de terror. Sin embargo, tratándose de un título puramente narrativo, en el que no somos más que testigos de los horrores que suceden en el Manicomio Blackwood, la experiencia termina haciendo aguas por el ritmo de la historia y la falta de sorpresas.

Los primeros compases son increíbles, sobre todo porque van sobre rieles. Desde el lado jugable esto no es muy interactivo, pero hace la experiencia. En el momento en que nos dan el control y que empezamos a sentir que las decisiones que tomamos son demasiado binarias. Hay una magia que se pierde.

Todo usuario de PlayStation VR debería jugarlo por hacer máximo uso de las funcionalidades únicas de un juego de Realidad Virtual, ¡incluso del reconocimiento de voz! Pero aconsejamos que esperen a una oferta, porque cuando se desinfla el esplendor técnico y estético del título, después de la primera mitad, la experiencia no llega a sostenerse para llegar redonda al final. (Florencia Orsetti)

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2

Immortal Redneck

¿Qué pasa si combinamos Rogue Legacy con Serious Sam? La respuesta es oro puro, porque aunque no sea material de GOTY, Immortal Redneck es uno de los juegos más divertidos, desafiantes y enviciantes con los que te vas a topar en el año. Tanto en consolas como en PC su jugabilidad nos recuerda a los FPS old school que tantas alegrías nos dieron, pero todo eso es combinado con el aspecto “roguelike” que hace que cada vez que morimos haya que empezar de cero en niveles generados de manera aleatoria.

Lo genial de Immortal Redneck es que, al igual que Rogue Legacy, hay una progresión constante en nuestro personaje, en las habilidades que tenemos, en nuestras estadísticas, en el daño, en poderes especiales, etc. Vamos a ir desplegando con el oro que recaudemos todo un árbol de mejoras que hará que nuestra aventura sea más llevadera. Por lo tanto se vuelve un roguelike pero de aquellos que nunca frustran, ya que nada será en vano y siempre vamos a mejorar aunque sea un poco a nuestro personaje.

Todo transcurre en pirámides donde nuestro objetivo es ir subiendo de piso en piso hasta llegar a un jefe final en cada una de ellas. Quizás es ese mismo entorno uno de los puntos más flojos del juego, ya que no es para nada atractivo y la estética egipcia a veces fuerza a tener enemigos o escenarios poco inspirados. Tendremos varios personaje a los que poder elegir, cada uno con sus particularidades y estilos de combate distintos. No es un título fácil y vamos a estar muchas horas hasta lograr terminar incluso la primer pirámide, pero ninguno de esos minutos se van a sentir aburridos ni monótonos. Immortal Redneck es riquísimo licuado de elementos que no sabíamos que podían maridar tan bien. (Guillermo Leoz)

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1

Fear Effect Sedna

Fear Effect es un título que invoca nostalgia y buenos recuerdos, al menos en los jugadores que vivimos el boom de la primera consola de Sony, por eso es difícil evitar sonreír cuando volvemos a este universo. Sushee logró conseguir los derechos para revivir la franquicia y, si bien está preparando una remake del primer juego, su primer paso oficial fue lanzar Fear Effect Sedna. Esta continuación abandona los elementos de survival horror, que tan de moda estaban entonces, en pos de una jugabilidad “estratégica” aunque manteniendo los puzzles, el gore y todo lo que caracterizaba aquello que era considerado “cool” hace 20 años.

El planteamiento de Sedna es interesante, la historia y la posibilidad de volver a ver a Hanna, Rain y al resto de los personajes es suficiente para mantenernos jugándolo hasta el final. Pero del factor estratégico pueden ir olvidándose, ese sistema está tan roto y mal implementado que es mejor tratarlo como si fuera un Top-down shooter bien arcadoso. Los puzzles están más que bien, la música acompaña y el apartado técnico logra hacernos creer que aún estamos a finales del siglo XX. Podemos decir que cumple en cuanto al factor nostalgia, la narrativa es entretenida y el resto es tolerable. Sin embargo es más que evidente que Sushee entiende a la perfección la esencia de la franquicia y Sedna es el claro ejemplo de que pueden hacer productos que mantengan la identidad. 

Es económico, entretenido y por momentos hasta genial, pero sólo recomendable para los fanáticos de Fear Effect, si es que aún queda alguno suelto entre nosotros. (Sebastián Cigarreta)

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