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72 horas con Anthem: adios a los bugs, hola al presupuesto millonario

Anthem está entre nosotros, bueno al menos si jugás en PC, sos parte de Origin/EA Access o lo pre ordenaste. El lanzamiento del juego de Bioware viene empañado por tres factores diferentes: la cercanía con el brutal estreno de Apex Legends, el Battle Royale de Respawn; la horrorosa beta abierta del mes pasado, llena de glitches, cuelgues y problemas de desempeño a través de todas las plataformas; y finalmente por la decisión de EA de segmentar el público y lanzarlo como se le da la bendita gana.  

Anthem
Anthem se ve espectacular, de eso no queda ninguna duda.

Al menos durante las misiones de campaña, los contratos y los objetivos de los NPC, la propuesta redunda en preparar nuestra Javalina lo mejor posible y lanzar la misión. Una vez que estemos en el mundo será cuestión de seguir los marcadores y puntos de interés que nuestro copiloto Owen nos irá señalando. Los objetivos incluyen destruir enemigos, proteger civiles, aguantar el asedio de oleadas de enemigos por una cierta cantidad de tiempo, resolver puzzles sencillos y derrotar jefes gigantescos.El otro lado de Anthem son las misiones emergentes del modo de exploración libre. Esta es la mejor forma de conocer el vasto universo que los Creadores abandonaron, un mundo en el que predomina la vegetación, la fauna, las cataratas y los profundos lagos explorables. En este modo podremos movernos con total libertad, surcando los cielos gracias a los propulsores de nuestros exoesqueletos, cosechando recursos para utilizar en la Forja, descubriendo secretos y cofres ocultos, realizando los desafíos de las armas o simplemente disfrutando del paisaje.El verdadero protagonista del juego de Bioware son las Javalinas. Los cuatro exoesqueletos que tenemos a nuestra disposición son tan espectaculares como únicos, con sus fortalezas y especialidades. Cada una requiere que juguemos de una forma diferente y, si bien puede resultar complicado al comienzo, luego de dos o tres misiones entraremos en confianza con sus particularidades. Las Javalinas son completamente personalizables, no solo en cuanto al armamento y habilidades de soporte o de ataque, sino que nos permiten hacerle cambios estéticos. Los colores son gratuitos y representan la mejor fuente de personalización, pero también hay vinilos, diferentes partes y texturas que podemos comprar con monedas que ganamos in-game o, por supuesto, utilizando dinero real. Los resultados del modo de edición son asombrosos y, lo mejor de todo, es que resulta muy sencillo de aprender a usar.

Anthem Javalinas
Las Javalinas determinan el estilo de juego y aportan variedad a la propuesta.

En cuanto al apartado jugable realmente hay que sacarse el sombrero ante el equipo de Bioware, y no solo por la cantidad de ajustes que hicieron desde aquella beta nefasta, sino porque usar las Javalinas es un verdadero placer. Los controles responden a la perfección y las herramientas de movilidad se vuelven vitales a la hora de combatir, ya sea disparando desde el aire, esquivando a último momento o haciendo un combo entre los compañeros de escuadrón, Anthem se ajusta a nuestras necesidades y el control se siente intuitivo. Pero lo mejor de todo es que cada una de las armaduras tiene algo nuevo que ofrecer, lo que nos mantendrá cambiando entre ellas según la necesidad de cada misión.De todas formas aún es pronto para cantar victoria. Este tipo de juegos depende demasiado del contenido post endgame y de ahí su vida útil. Por ahora la campaña resulta interesante y la historia se entiende rápidamente, todo lo necesario para conocer el mundo y sus habitantes está en el codex y podremos acceder a él en todo momento. También las cinemáticas y los diálogos ayudan a ponernos en contexto, aunque de vez en cuando puede resultar tedioso tener que recorrer el Fuerte para hablar con los NPC y progresar en sus mini narrativas independientes.Quizás el peor enemigo de Anthem, al menos en las primeras horas de juego, sea lo segmentado que llega el contenido y cuanto tarda en obligarnos a utilizar el modo de exploración libre. Y digo “obligarnos” porque está disponible desde muy temprano, pero no se vuelve realmente necesario de jugar hasta que llegamos a un parate en el progreso lineal y, a decir verdad, el instinto nos lleva a seguir los marcadores del resto de las misiones. Así corremos el riesgo de dejar uno de los puntos más fuertes del juego para más adelante. De todas formas es un buen comienzo, la jugabilidad es sólida, el apartado técnico deslumbrante y la banda sonora absolutamente exquisita. Será cuestión de seguir jugando y ver si el resto de la propuesta logra mantener el interés o si, por el contrario, se diluye en promesas y misiones monótonas.