Análisis

ANÁLISIS | 12 Minutos es un thriller turbio y asfixiante

El juego de Luis Antonio transmite la ansiedad de tener que revivir los peores 12 Minutos de tu vida una y otra vez hasta entender lo que pasa.

No es tan fácil encontrar un juego moderno que no explique bien sus mecánicas. Más difícil aún es cruzarse con uno que no nos cuente cuál es nuestro objetivo, hoy en día hasta podríamos decir que es algo del pasado. Sin embargo, de vez en cuando algunos desarrolladores independientes salen de las reglas implícitas de la industria para explorar nuevos horizontes. En este caso Luis Antonio parece haber concebido 12 Minutos con una experiencia narrativa en mente, esperando que sea nuestra interpretación lo que la defina y, quizás en su afán de lograr la inmersión suprema, la priorizó por encima de cualquier elemento interactivo. La apuesta de su desarrollador es que el thriller supere al elemento interactivo y nos haga dejar pasar sus falencias jugables.

TWELVE MINUTES | Launch Trailer


12 Minutos comienza con nuestro protagonista regresando del trabajo a su hogar. Al llegar su esposa sale del baño, lo recibe con un tierno beso y le dice que preparó su postre favorito. Luego le pide que le avise cuando tenga ganas de comer y se sienta a leer un libro en el sillón del pequeño departamento que comparten. Mientras cenan ella le cuenta que está embarazada, se emocionan y bailan al compás de su tango favorito. De repente alguien golpea a la puerta, es un policía que al entrar los reduce a ambos y los deja maniatados en el piso. Los interroga y, al no encontrar las respuestas que busca, procede a matar al protagonista. Entonces todo vuelve a empezar, el protagonista entra por la puerta y parece ser el único que recuerda lo que sucedió.

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La propuesta narrativa de 12 Minutos es retorcida y única, no cabe la menor duda. Logra una inmersión absoluta en cuestión de minutos, de hecho es muy difícil dejar de jugarlo. Una buena parte se debe al cuidado voice acting que ostenta talentos de la talla de Willem Dafoe, Daisy Ridley y James McAvoy, el resto al simple pero cuidado apartado técnico. Cada rincón del pequeño departamento se ve realista, la cama un poco destendida, la heladera llena de imanes y una polaroid olvidada, el botón de la luz que está medio roto y de vez en cuando patea, el golpeteo de las gotas de lluvia contra las ventanas: todo suma un ingrediente que resulta en una escena creíble y casi tangible, por eso duele tanto el inevitable desenlace de cada loop.

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Luis Antonio se reconoce un acérrimo fanático de la obra de Stanley Kubrick, Alfred Hitchcock y David Fincher, por eso 12 Minutos está lleno de guiños a estos grandes directores, pero la interactividad característica del medio le da un arma extra al título de Annapurna Interactive. Por lo general, en el cine alcanzar el desenlace es cuestión de tiempo, no importa cuánta ansiedad nos genere el suspenso y la impotencia de estar viendo repetirse una injusticia, el final llega eventualmente. En un videojuego no, si no encontramos cómo progresar el loop puede llegar a ser verdaderamente infinito y dejarnos sin saber cómo termina la historia. No puedo saber si esto era parte de la idea original del desarrollador cuando eligió el género Point & Click, pero el resultado sigue siendo casi asfixiante.

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Acá es donde se dividen las aguas con respecto a si 12 Minutos es un buen juego o no. Quienes disfrutan de las aventuras gráficas clásicas dirán que trabarse es parte de la experiencia, mientras que el resto sentirá que está perdiendo el tiempo mientras repite el mismo loop una y otra vez sin encontrar cómo lograr un resultado diferente. En mi caso pasé por ambos estados, si hubiera escrito la nota justo después de terminarlo quizás me habría centrado más en la ansiedad que me generó. En un principio me frustró al punto que tuve que probar cada interacción posible para ver si podía avanzar, algo que sentí innecesario en su momento. Eventualmente logré destrabarme y desde entonces el progreso fue más o menos constante, pero la semilla de la ansiedad ya estaba sembrada. Al alcanzar el primer final me quedé sentado mirando los títulos y disfrutando su delicada banda sonora, solo para descubrir que todavía quedaba algo más que hacer. Entonces me puse a investigar y encontré una nueva forma de seguir la historia, alcanzando los otros finales y asumiendo que todo lo que acababa de vivir era parte de la propuesta narrativa. Sin dudas mi opinión sobre el juego cambió luego de meditarlo con la almohada y reflexionar sobre la obra en su totalidad.

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12 Minutos es deliberadamente obtuso y exige que usemos la imaginación al máximo para desarrollar su propuesta. Los controles pertenecen a una aventura gráfica mediocre de finales de los noventas y está lleno de interacciones inútiles que no hacen más que complicar la progresión. Sin embargo no puedo quitarme de la cabeza que Luis Antonio lo hizo a propósito para transmitirnos la frustración y la ansiedad que siente el protagonista al estar atrapado (como nosotros mientras jugamos) en un loop potencialmente infinito. En el camino vamos a conocer en profundidad a varios personajes, explorando opciones de diálogo, leyendo mensajes de texto ajenos y probando soluciones extremas. Al final vamos a llevarnos una historia por demás turbia pero memorable, digna de un capítulo de Black Mirror, con un apartado estético delicioso y un puñado de decisiones que no dejarán nuestra memoria fácilmente.

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12 MINUTOS

(19/08/2021 XBOX ONE, SERIES S|X, PC)
8.0

Alcanzar el final de 12 Minutos me llevó un poco más de 5 horas en Xbox Series X y luego pasé dos horas más explorando el resto de los desenlaces posibles. Más que un juego es un thriller interactivo, oscuro y opresivo que no se hace fácil de disfrutar, pero vale la pena.

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