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10 PELÍCULAS ANIMADAS DE DISNEY QUE EL TIEMPO OLVIDÓ

*Suena Remember Me.

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Por: Jessica Blady

Nunca serás live action

Nunca serás live action

Disney está empeñado en transformar todos sus éxitos animados en éxitos aún más grandes en formato de acción viva. Antes de que “El Rey León” (The Lion King, 2019) se convierta en el dueño indiscutido de la taquilla del próximo año, repasamos estás películas del ratón que, poco probable, sean reaimaginadas y rescatadas como historias live action. ¿Por qué? Porque nadie las recuerda con cariño o, simplemente, no las recuerdan. Hablamos de aventuras que se estrenaron en los períodos más oscuros de la compañía –durante la Segunda Guerra Mundial y post conflicto; la etapa tardía tras la muerte de Walt Disney, previo al renacimiento a finales de la década del ochenta; y una gran parte de los años dos mil, cuando el estudio dejó de lado la animación tradicional y abrazó el CGI-, y que no lograron acceder al mote de “clásico animado”.  

10 PELÍCULAS ANIMADAS DE DISNEY QUE EL TIEMPO OLVIDÓ

10

El Dragón Chiflado (The Reluctant Dragon, 1941)

Y no, nadie se acuerda de esta simpática criatura, mucho menos de esta película que combina animación con acción real, de una forma bastante desprolija. Básicamente, se trata de un tour por las instalaciones de los Walt Disney Studios en Burbank, California; el recorrido del comediante Robert Benchley, quien trata de contactarse con el mismísimo jefe para compartirle su propia idea para una aventura sobre un dragón bastante tímido, mientras va cruzando camino con otros empleados de la compañía y aprende del proceso de animación. Y claro, a nadie le interesó este pseudo chivo documental cargado de autobombo, ni el pobre Dragoncito que nunca tuvo su continuación en la pantalla.

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9

Saludos Amigos (1942) / Los Tres Caballeros (1944)

A principios de la década del cuarenta, el mismísimo tío Walt (y una extensa comitiva) se dieron una vueltita por Argentina, Brasil, Chile y México como parte de una misión diplomática encargada por el presidente yanqui Franklin D. Roosevelt. La idea era conseguir aliados durante la Segunda Guerra Mundial, pero el director y empresario aprovechó el viajecito para empaparse del folclore local y pergeñar sus próximas películas animadas. Así surgieron “Saludos Amigos” y “Los Tres Caballeros”, una serie de aventuras cortas por tierras latinoamericanas, cargadas de estereotipos erróneos que no consiguieron el favor del público, tal vez, por la mala representación de dichas culturas. Si somos sinceros, pocos films lograron brillar en épocas del conflicto bélico, pero estos “lugares exóticos” la pegaron menos que las princesas.

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8

Canción del Sur (Song of the South, Wilfred Jackson, Harve Foster, 1946)

Para que se den una idea, esta mezcla de animación y live action –de las primeras incursiones de Disney en esta técnica- basada en “Las Historias del Tío Remus” de Joel Chandler Harris, jamás se editó en ningún formato casero en USA, debido al “controvertido” contenido racial de su argumento. Mientras que la Academia decidió premiar la canción “Zip-A-Dee-Doo-Dah” con una estatuilla dorada, el público no guarda el mejor de los recuerdos de los relatos del tío Remus, ni del pequeño Johnny, quienes pasan sus días en una plantación del estado de Georgia. Claro, también hay conejos, zorros y osos animados, pero nada borra ese tufito anti abolicionista, a pesar de que se quiera demostrar lo contrario.

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Música Maestro (Make Mine Music, 1946) / Ritmo y Melodía (Melody Time, 1948)

La postguerra trajo el ajuste y tras varios fracasos inesperados como “Bambi” (1942), el estudio apaleó la crisis con estos rejuntes musicales denominados “película paquete”. Como los cortos animados ya no pegaban entre la audiencia, Disney armó algunas historias a partir de varios segmentos (musicales o no) sin relación entre sí, algo así como la versión menos ambiciosa de “Fantasía” (1940), otro bochorno taquillero para el ratón. Estas historias pasaron sin pena ni gloria, mientras el público prefería invertir su tiempo y dinero en “clásicos” como “Blancanieves y los Siete Enanos” que volvían a las salas en forma de reestreno, una modalidad que sacó a la compañía de más de un apuro económico.

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6

Los Aristogatos (The AristoCats, Wolfgang Reitherman, 1970)

Una vez más, las críticas y la taquilla acompañaron a esta comedia romántica musical, pero el tiempo se encargó de mandarla hasta el fondo del baúl de los recuerdos. Junto con “El Libro de la Selva” (The Jungle Book, 1967), “Los Aristogatos” se convirtió en una de esas pocas películas destacadas de la época de “vacas flacas” del estudio, período que arrancó tras la muerte de Walt y se extendió hasta el renacimiento con “La Sirenita” (1989). Así y todo, la historia de estos gatos afrancesados no caló en el inconsciente colectivo, y más allá de algunos reminiscencias musicales (“Ev'rybody Wants To Be A Cat”), el tórrido romance (¿?) entre Duquesa y Thomas O'Malley no logró entrar en el panteón de las queridas parejitas animadas de Disney. ¿Será que el público prefiere a las aventuras caninas como “La Dama y el Vagabundo” (Lady and the Tramp, 1955) y “La Noche de las Narices Frías” (One Hundred and One Dalmatians, 1961)?

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5

Bernardo y Bianca (The Rescuers, 1977)

Clásico de clásicos para la infancia de muchos, un hit olvidado para la niñez de otros. La historia de estos dos ratoncitos, miembros de la sociedad internacional de rescate, dispuestos a todo para ayudar a la huerfanita Penny y ponerla a salvo de una inescrupulosa banda de cazadores de tesoros, está basada en una serie de libros escritos por la inglesa Margery Sharp, y fue la última película animada del estudio en contar con la colaboración de Walt Disney durante la primera etapa de su desarrollo. Muchos dudaban de su éxito y, por el contrario, se convirtió en señal de una nueva etapa dorada para la compañía que ya no contaba con su alma y guía. La sonrisa en la cara les duró poco, ya que (en realidad) dio comienzo a una de las etapas más oscuras para el estudio junto a los fracasos que llegaron después, empujando a los “rescatadores” al borde del olvido. “Bernardo y Bianca en Cangurolandia” (The Rescuers Down Under, 1990) trató de recuperar a los personajes para una nueva generación, pero se la dio de pera contra el piso.

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4

El Zorro y el Sabueso (The Fox and the Hound, 1981)

Matar a la mamá de Bambi, no fue suficiente, y la compañía del tío Walt siguió generando traumas familiares. El pequeño Tod, un zorro rojo, queda huerfanito después de que su madre es abatida por los cazadores humanos. Ahora, adoptado y querido por la viuda Tweet, el animalito debe poner en juego toda su naturaleza cuando entabla amistad con Toby, un simpático sabueso destinado a convertirse en un gran cazador. Imposible perpetuar la amistad de estos dos cuando llegan a la adultez. Al final, el destino los pone en una encrucijada que deberán resolver, y a nosotros a moquear como bebotes. La culpa, se sabe, siempre la tiene el hombre: los protagonistas de la película y los desalmados que la hicieron. Hablamos de uno de los pocos éxitos que tuvo el estudio en la década del ochenta, antes de su renacimiento. Pero a pesar del moderado suceso comercial, nunca alcanzó la categoría de “clásico” venerado por generaciones.

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3

El Caldero Mágico (The Black Cauldron, Ted Berman, Richard Rich, 1985)

Tras la muerte de Walt Disney en 1966, el estudio experimentó una época de “vacas flacas”, muchos cambios estructurales y poca producción de largometrajes animados. Hubo éxitos como “El Libro de la Selva” (The Jungle Book, 1967) y “Los Aristogatos” (The AristoCats, 1970), y fracasos rotundos como esta libre adaptación de los dos primeros volúmenes de “Las Crónicas de Prydain” (The Chronicles of Prydain), de Lloyd Alexander. Esta aventura épica tiene como protagonista al joven Tarón (Taran), quien junto a la princesa Eilonwy, Fflewddur Fflam y una extraña criatura llamada Gurgi, trataran de detener al malvado Rey del Mal, quien no se detendrá ante nada para poner sus manos sobre el Caldero Mágico, un objeto místico que le dará el poder necesario para gobernar el mundo. Los temitas oscuros del film obligaron al ente regulador a convertirla en la primera historia animada con calificación PG (Parental Guidance), posiblemente, una de las razones por las cuales sólo recaudó 21 millones de dólares -contra un presupuesto de 44- y pasó al olvido como si nada.

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2

El Planeta del Tesoro (Treasure Planet, Ron Clements, John Musker, 2002)

A pesar de tener tras las cámaras a dos legendarios animadores y realizadores como lo son Ron Clements y John Musker -artífices del renacimiento de Disney con “La Sirenita” (The Little Mermaid, 1989)-, este steampunk basado en “La Isla del Tesoro” de Robert Louis Stevenson no pegó tanto en el público como sus responsables hubiesen querido. La aventura de ciencia ficción es una de las últimas películas del estudio realizadas en animación tradicional, con el agregado de nuevas técnicas por computadora. El CGI venía cosechando éxitos, uno detrás de otro gracias a Pixar y DreamWorks, lo que podría haber sido uno de los atenuantes más importantes de este fracaso económico. El film costó unos 140 millones de dólares y apenas logró pasar la marca de los cien en todo el mundo, ni hablar de los pocos que recuerdan al simpático robotito B.E.N.

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1

Bolt: Un perro fuera de serie (Bolt, Byron Howard, Chris Williams, 2008)

Bolt creció y vivió toda su vida en el set de filmación de la serie de acción que lo tiene como protagonista, al cuidado de su joven dueña. Claro, el pobre cree que tiene súper poderes y, cuando sin querer lo separan de su hogar, sólo quiere ponerlos en práctica para derrotar a villanos inexistentes, y encontrar la forma de regresar sano y salvo. El pichicho no está solo en esta cruzada, por suerte cuenta con la ayuda de una gata callejera y un hámster que tienen más idea de lo que pasa en el mundo exterior. Una de las mejores aventuras animadas que nos regaló el estudio del ratón en la última década, cuando empezó a contagiarse del estilo de Pixar (no olvidemos que ambos estudios compartían director creativo, cof John Lasseter cof). A pesar de las buenas críticas, una taquilla decente (300 millones mundiales) y la nominación al Oscar como Mejor Película Animada, el can no caló en los gustos de la audiencia, que ese mismo año hizo hinchada por “Wall-E” (2208).

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