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ANÁLISIS: Puente de Espías (Steven Spielberg, 2015)

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Por: Jessica Blady

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Steven Spielberg humilla y nos regala una nueva maravilla cinematográfica. Tom Hanks es un abogado metido en medio de un conflicto político internacional que la tiene que jugar de espía de miedo tiempo.

Steven Speilberg y Tom Hanks se vuelven a juntar para hacer lo que mejor les sale: cine puro. “Puente de Espias” esta basada en hechos reales, pero no necesita de artificios para atraparnos con una historia tan contundente como emotiva. Pasaron casi sesenta años de dichos acontecimientos, pero el mensaje se nos presenta mas actual que nunca

Steven Spielberg es capaz de hacer cualquier cosa, al menos cinematograficamente hablando. La ultima vez que irrumpio en la pantalla grande, lo hizo con “Lincoln” (2012), y logro arrancarnos lagrimas con una porcion de la historia norteamericana que, admitamoslo, no nos toca muy de cerca como “ciudadanos”, pero nos concientiza como “individuos”.

Esa es la virtud de este gran realizador: tomar cualquier idea y transformarla en un relato unico cargado de emociones, imagenes y sonidos, sin importar a que publico esta dirigido. Sus historias son universales, ya sean sobre un tiburon asesino, en extraterrestre perdido en la Tierra o un abogado de seguros en medio de un conflicto politico. Detras de todas ellas esta lo mas importante, el factor humano, y “Puente de Espias” (Bridge of Spies, 2015) sabe muy bien como aprovechar este “recurso”.

Arrancamos en Nueva York en el año 1957. Plena Guerra Fria y terror atomico. Rudolf Abel (Mark Rylance) es arrestado en Brooklyn por sospechas de espionaje sovietico. El gobierno, los medios y la sociedad ya se encargaron de enjuiciarlo, condenarlo y colocar la soga alrededor de su cuello, incluso, antes de celebrarse cualquier proceso juridico. Ahi es cuando entra en juego James Donovan (Tom Hanks), un prestigiosisimo (y aun mas sagaz) abogado de seguros de una importante firma de la ciudad.

A Donovan se le pide, como un favor personal, que se encargue de la defensa del sospechoso, aun sabiendo que todas las probabilidades estan en su contra. Esto es un mero formalismo para demostrarle al resto del mundo que los enemigos de la nacion son tratados con igualdad y justicia, a pesar de sus actos maquiavelicos.

Pero lo que menos abunda en este caso es “igualdad” y “justicia”. Basicamente, a Donovan se le pide que no haga nada, mucho menos, cuestionar la falta de evidencias y las anomalias que se producen durante el proceso.

James es un patriota, obviamente, el tipico americano con una bella familia y una casita en los suburbios, pero tambien es un respetuoso de la ley y la constitucion, de las cuales se piensa agarrar para defender cuanto pueda a su cliente. Claro que esta accion no es bien vista ni por sus socios, ni por el gobierno que presiona sin descanso, ni por sus vecinos que, en seguida, empiezan a cuestionar su verdadero amor a la patria.

“Es la obligacion del patriota proteger a su pais de su gobierno”, recitaba Thomas Paine, uno de los padres fundadores alla por finales del siglo XVIII, y la frase no deja de tener vigencia. Aca tambien esta en juego la moral y la conciencia de un abogado que sabe muy bien como diferenciar estas entidades tan complejas.

Abel es encontrado culpable, mas alla de las apelaciones, pero Donovan consigue convencer al CIA de conservarlo como moneda de cambio, por si llegado el momento, tuvieran que negociar con los rusos por la liberacion de alguno de sus propios agentes.

Claro que a los ojos de la sociedad, Estados Unidos no tiene espias, esto hasta que se produce un incidente, y uno de estos “pilotos imaginarios”, Francis Gary Powers (Austin Stowell) y su U-2, es derribado tras las lineas enemigas.

Como si pudiera vaticinar el futuro, Donovan pronto es arrastrado hacia un conflicto y una mision mucho mas compleja: negociar la liberacion del piloto americano con los rusos, entregando a cambio a Rudolf ante las autoridades alemanas.

Ahi es donde la pelicula comienza a cambiar de tono. Lo que empezo como un relato procesal, pronto vira hacia una trama de espionaje hecha y derecha (cruda y visceral), solo que en vez de un agente experimentado y lleno de truquitos, tenemos a un abogado tratando de hacer su mejor esfuerzo sin morir en el intento, en una Alemania que esta experimentando uno de los cambios mas abruptos y violentos de su historia.

“Puente de Espias” es muchas peliculas en una y puede equilibrarlas a la perfeccion gracias a la maestria de Spielberg para contar historias, al afiladisimo guion de Matt Charman –con la colaboracion de los hermanos Coen- y a un protagonista como Hanks que no necesita esforzarse en ningun momento dentro de la cascara de un personaje integro de esos que le calzan como anillo al dedo. Ni hablar de una contraparte como Rylance, todo un hallazgo cinematografico.

De repente tenemos ante nuestros ojos los relatos de cuatro personajes y sus vicisitudes que se entrecruzan sin ningun problema. Todo encaja al dedillo, nada sobra y cada frase podria estamparse en piedra.

Parece un film sencillo, de esos que uno encuentra en el cable zapping mediante, pero la historia de Spielberg esconde mil capas y, al igual que “Lincoln”, se las ingenia para retratar el estado actual politico de su pais, aunque tome sucesos ocurridos hace ya varias decadas.    

 

La justicia, la moral, la etica, los derechos humanos, las causas justas… son topicos que no pasan de moda, y no deberian tomarse a la ligera. Steven Spielberg lo sabe y se junta con Hanks -su mejor aliado cuando se trata de estas cosas- para volver a regalarnos una hermosa clase de historia y de buen cine, ese que viene ostentando desde hace mas de cuatro decadas.      

Direccion: Steven Spielberg

Guion: Matt Charman, Joel Coen, Ethan Coen.

Elenco: Tom Hanks, Amy Ryan, Alan Alda, Eve Hewson, Mark Rylance, Billy Magnussen.