Publicado el

Analisis | Un día Gotham se puso más oscura y violenta de…

ANÁLISIS: Gotham S01E17 -\"Red Hood\"

Volver a la home

Por: Jessica Blady

Tags:
Un día Gotham se puso más oscura y violenta de lo normal y todo fue alegrías. Capuchas rojas, amigos traicioneros y un poco de gore engalanan el último capítulo de esta serie detectivesca y comiquera.

Los mejores momentos de “Gotham” ocurren cuando se va a los extremos. No funciona tan bien cuando es solemne o puramente detectivesca, pero sí cuando saca a relucir esa vena exagerada y comiquera que, admitámoslo, termina siendo su marca registrada. “Red Hood” calza perfectamente en esta última categoría: un episodio lleno de acción, dramatismo y momentos sangrientos que rozan el gore de otras series más exitosas como, por ejemplo, The Walking Dead.

\"\"

Su creador, Bruno Heller, y el resto de los realizadores decidieron extender un poco más los límites que separan las producciones de las cadenas “abiertas” y las del cable premium -que pueden darse el lujo de despacharse con cualquier tipo de tema, situación o imagen perturbadora- y jugársela un poquito más, dándole a los televidentes algo de qué hablar durante la cena.   

Este capítulo tiene para elegir, pero sobre todo, una estructura diferente que no se basa específicamente en el caso a resolver, sino que pone el punto de vista del otro lado de la línea policial, el de los malhechores.  

\"\"

Danny Cannon (director del capítulo piloto y productor del show) vuelve a ponerse detrás de las cámaras para una aventura vertiginosa que introduce tres elementos fundamentales en la historia y posibles villanos recurrentes.

Por un lado, una banda de asaltantes que hacen de las suyas por los bancos de la ciudad, un tándem bastante desprolijo, pero no menos violento. Estos cinco individuos, cuyo acto inaugural tiene amplias reminiscencias con el comienzo de “Batman: El Caballero de la Noche” (The Dark Knight, 2008) aunque carece de su calidad estética y la frialdad de un personaje como el Joker, pronto muta en algo diferente gracias a que uno de sus integrantes decide portar una capucha roja y algunas convicciones.

\"\"

Así, el accionar de la banda se convierte en una suerte de “cruzada” contra el poder financiero de los bancos, muy a lo Robin Hood, visto a través de los ojos de los medios y los ciudadanos de Gotham, pero sólo una treta más para justificar cada uno de sus golpes.

Una capucha de tela colorada se transforma en símbolo de fama y poder para aquel que se la calce, y un dolor de huevos para los detectives Gordon (Ben McKenzie) y Bullock (Donal Logue) que sólo pueden ir por detrás recolectando los pedazos que la banda va dejando por el camino.

\"\"

Ya dijimos que este grupo de malvivientes no es el más organizado ni temible del mundo. Las bajas se suceden tan rápido como los golpes pero, ¿qué pasaría si tuvieran un verdadero líder carismático que llevara sus actos a otro nivel?

Esta es la puerta que abre la introducción de “la banda de la Capucha Roja”, germen de ese grupo de villanos que aparece en el universo de los nuevos 52, donde un joven Bruce Wayne decide infiltrarse para combatir el crimen desde adentro, poco antes de convertirse en el justiciero enmascarado. Claro que nuestro Bruce (David Mazouz) todavía está pequeñín para estas cosas, así que habrá que ver que vuelta le dan los realizadores a este grupo de simpáticos criminales.

\"\"

Pero volvamos al pequeño heredero, cuya aburrida y solitaria existencia pronto se avivan con la llegada de Reginald Payne (David O\'Hara, ese escoses cuya cara nos suena de un montón de series y películas como “Luther”, “Los Tudor” o “Se Busca”), un viejo compañero de Alfred (Sean Pertwee) de sus días en la armada británica.  

Reggie es un tipo golpeado por la vida, desempleado y bebedor que cae en la mansión cuando ya no sabe a donde recurrir. Su visita remueve el pasado del propio Alfred, bastante renuente a recordar un temperamento que ha logrado apaciguar a través de los años. Pero tras la desesperación de Payne hay motivos ocultos y terribles que lo vinculan con el, ahora, enemigo número uno de Bruce: la junta directiva de Wayne Enterprises –con Molly Mathis (Sharon Washington) a la cabeza- que parece estar dispuesta a todo para que sus negocios turbios no salgan a la luz.

\"\"

Sean Pertwee vuelve a demostrar que es uno de los mejores personajes de la serie y el Alfred más combativo que nos regaló el multiverso. Un patea traseros que, además, es capaz de generar las escenas más emotivas.

En algún lugar, Fish Mooney (Jada Pinkett Smith) sigue tratando de negociar con sus captores, un grupo de mercenarios que trabajan para el doctor Francis Dulmacher, un “científico” medio orate, cuyo nombre (y actividades) viene pululando desde el comienzo de la serie. The Dollmaker pronto aparecerá encarnado por Colm Feore, pero mientras tanto tiene a su patiño y “alcalde de la prisión” (Jeffrey Combs) a cargo de recolectar los órganos de los cautivos para satisfacer las necesidades de sus clientes alrededor del mundo, además de usarlos para sus propios experimentos macabros.

\"\"

Fish ya demostró ser una mina que no se inmuta ante las amenazas y es capaz de tomar las medidas más extremas con tal de no satisfacer a sus enemigos. Una señora de carácter, sin duda, pero habrá que ver hasta donde la llevan sus precipitadas acciones. Mooney es un personaje creado especialmente para la serie, así que su futuro depende exclusivamente de la mente de los guionistas.

Mientras tanto, en Gotham, los lazos entre Oswald (Robin Lord Taylor) y Butch Gilzean (Drew Powell), su nuevo compañero y anterior enemigo, se estrechan un poco más cuando deciden darle pelea a Sal Maroni que, si bien acordó una tregua para no acabar con el Pingüino, no piensa darle la satisfacción de que triunfe en los negocios negándole el abastecimiento de alcohol para su nuevo establecimiento. Cobblepot tiene sus métodos, pero los de Butch resultan ser más efectivos, solidificando la relación entre los dos que podría traer buenos augurios… o nuevas traiciones.

\"\"

Un personaje mal construido que sigue sin encontrar su lugar es, sin dudas, Barbara Kean (Erin Richards) que, tras sus desilusiones amorosas, parece querer corromper a las pequeñas Ivy Pepper (Clare Foley) y Selina Kyle (Camren Bicondova), demostrándoles a temprana edad que una mujer tiene armas mucho más poderosas para atacar. Sabemos que este pichón de Gatúbela tomará nota mental de estos consejos, pero la escena resulta demasiado truculenta si tomamos en cuenta las edades de las protagonistas.

Sacando estos pequeños baches, “Gotham” sigue tomando fuerza y, a pesar de sus imperfecciones, la diversión, lo grotesco y la violencia equilibran la balanza.

 

PUNTAJE: 8