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Editoriales | Otra de adolescentes calenturientos que tienen que salvar el mundo.

Darling in the Franxx, ¿el animé del 2018?

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Por: Johanna Garabello

Johanna nos trae lo que muchos nombran el animé del año, pero la pregunta es ¿por qué? Una de sexo, adolescentes, identidad y como sos más que el código que te asignan.

"En un futuro distante la humanidad ha creado Plantation, una ciudad fortaleza móvil construida sobre las ruinas del mundo y en la que ha florecido la civilización. En la ciudad hay barracones especiales para pilotos llamados Mistilteinn, aunque popularmente se los conoce como "jaulas de pájaros". Allí es donde viven estos chicos... sin saber nada del mundo exterior, sin poder sentir nunca el enorme cielo. Su única misión en la vida siempre fue luchar."

Darling in the Franxx toma lugar en un mundo frío e impersonal. Todo lo que sabemos de éste es lo que saben sus chicos y todo lo que saben es que son herramientas para evitar la destrucción total. Son arrancados de sus familias en edades muy tempranas y criados en las “jaulas para pájaros”. Incluso, se les niega la posibilidad de tener un nombre y son referidos por otros por su número de código. Desde el setting intenta todo el tiempo de deshumanizar tanto a los protagonistas como al mundo en el que viven, robandoles calidez, intimidad o la misma humanidad en todas sus acciones.

Sin embargo, la intimidad sobrevive. Uno de los elementos más ricos e interesantes de la serie para mi es como ilustra el conflicto entre la esterilidad del mundo creado por los adultos y la humanidad que los héroes traen consigo. En las formas en las que internalizan las lecciones de sus cuidadores, y en la forma en la que pelean contra ellos. Se muestran desafiantes, probando la imposibilidad de realmente remover el elemento humano en cada uno de ellos. Y quiero ahondar un poco en el conflicto inherente de la serie que es como encontrar significado personal en un mundo impersonal.

El setting enorme funciona muy bien en cómo nos hace empatizar en la forma en la que estos cuidadores esterilizan y toman total control de la vida de estos chicos. En cuanto a su diseño (o desde el punto de vista narrativo) esto está parcialmente dividido entre la vasto e imponente entorno de la “casa” de nuestros héroes, reflejando de alguna forma su falta de experiencia, control y posiblemente valor en éste mundo. Algo así como los diseños de las iglesias en el período gótico. Por encima de eso, las cámaras y pasillos de la base no refleja el desorden de un lugar donde viven un grupo de adolescentes, son todas paredes blancas y puras con uniformes siempre perfectos, casi como un hospital cruza con un internado de élite.

Separados de sus padres y criados en éste ambiente sin amor, los jóvenes pilotos son forzados a crear sus propias formas de humanidad e intimidad. Y aunque Hiro está intrigado por la promesa de escape de Zero Dos, su primer acto de rebelión en el mundo que lo rodea fue ponerles nombres a cada uno de sus compañeros. Su elección de humanizar ese código refleja cómo en ese lugar, los chicos son forzados a cumplir con su misión de la forma en la que fueron enseñados, mientras son capaces de volver éste aprendizaje en muy personales expresiones de cariño. Este gimmick narrativo está reflejado en cómo se refieren entre ellos como “hermanos” y a su controlador o cuidador como “papa” - Éste mundo quizás quiera que las personas se mantenga en raya y separadas, pero la humanidad siempre encuentra la forma de adentrarse y de crear sus propias familias.

Zero Dos es quizás, quien sufrió menos del armado del mundo. Mientras personajes como Mitsuru parece haber haber internalizado los valores utilitarios de la sociedad en la que vive, la naturaleza de Zero Dos como “monstruo” a los ojos de los demás, significa que ella jamás va a ser bienvenida ahí. A raíz de eso, Zero Dos además, parece abrazar su naturaleza monstruosa y se rebela constantemente al ser el peón que la obligan a ser. Su aceptación sobre cómo funciona éste mundo la minimiza a ella son claras muchas veces en conversaciones que tiene con Hiro, como por ejemplo cuando ella se niega a aceptar su oferta de tener un nombre diciendo “Cuando muramos, vamos a ser sólo estadística. No va a importar como nos llamemos.” Siendo continuamente llamados como “muestras” o “parásitos”, no es sorpresa que muchos de éstos chicos elijan abrazar su lugar de permutabilidad.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los líderes de despojarlos de lo íntimos y humanos elementos de sus vidas, la naturaleza de los FRANXX es señalar la necesidad de la intimidad humana. Aunque los adultos usen los términos de polinización de “pistilo” y “estambre” en orden de darle una distancia casi clínica, es clarísimo que el acto de pilotear un FRANXX representa directamente una unión sexual. Como podemos ver a lo largo de la serie, especialmente en los primeros episodios, el FRANXX simplemente no se mueve a menos que los pilotos posean un genuino y recíproco lazo emocional. La necesidad de ese lazo completa la segunda parte del título de la serie, un pequeño acto de rebelión de Zero Dos. Mientras los adultos hablan en términos de “muestras” y “pilotos”, Zero Dos habla de querer pilotear con su querido o amado (darling), un término que no puede ser bajo ningún aspecto tomado como impersonal o remoto. Así como Hiro con los nombres, Zero Dos y su “amado” se paran como un empático contrapunto en éste mundo, demandando humanidad en la cara de un orden despersonalizado.

Tiene cosas criticables, como cualquier otra serie, por mucho que me hayan gustado la contraposición de despersonalización vs humanidad y la identidad de los personajes vs el setting de la historia… La serie intenta decir algo sobre sexo, género y la adolescencia, pero a veces lo ilustra en un tono un poco muy heteronormativo como en el episodio “Boys x Girls”, perpetuando algunos arquetipos de masculinidad tóxica que ya no deberíamos seguir justificando en los medios. La premisa puede resumirse a: Pilotos adolescentes pilotean robots con forma de mujer en parejas varón/chica, con el muchacho parado atrás de la muchacha al mejor estilo perrito en la central de la nave. Pero ponele que eso te lo puedo dejar pasar porque… Bueno, por todo lo que dije antes sobre el entorno y la desnaturalización y como la sociedad ya no tiene hijos porque son despojados de sus padres y asignados como pilotos. Y que se yo, al menos son chicos de la misma edad cogiendo entre sí, ok? El animé a veces me hace poner líneas demasiado bajas.

En fin, éste episodio en particular me puso bastante nerviosa porque empieza con que las chicas son bañadas en sangre de Klaxosaurio que entra en las centrales de la nave y les derrite la ropa dejándolas desnudas y expuestas ante sus compañeros… SI EN ESA POSICIÓN. Enojadas y humilladas (como uno imaginaría) las chicas dividen la casa al medio para separarse de sus compañeros. Nana les pide que piensen mejor las cosas porque están acá en función de pilotos en misiones de vida o muerte y no para chiquilinadas, así que ambos bandos deciden disculparse por su actitud con el otro grupo. No suena tan mal, pero mi abuela decía que el diablo está en los detalles.

Toda la trama de la serie se basa en la intensa y precoz sexualidad de los adolescentes, que es condición necesaria para que puedan pilotear los FRANXXs y pelear con los Klaxosaurios. Un adulto comenta que nunca vió como un grupo entero llega a la pubertad al mismo tiempo como éste y eso es un problemón. Porque los criaron en un ambiente totalmente estéril, donde no entienden ni el concepto de un beso, así que idealmente su despertar sexual sería libre del bagaje y las espectativas sociales que tenemos sobre el sexo, NOCIERTO? Sin embargo, los escritores de la serie parecen no poder pensar fuera de éste paradigma, porque al final en la serie siguen los mismos patrones sexuales que vemos en el resto de los animé.

A ver, me explico. Supuestamente éstos chicos fueron criados sin entender lo que el sexo o la intimidad es, pero exhiben la misma clase de actitudes sexuales que si vinieran con el bagaje cultural que vivir en una sociedad hipersexualizada como la nuestra tiene. Ven la desnudez en el otro como algo inherentemente sexual, las chicas se sienten avergonzadas de que los chicos las vean desnudas. Narrativamente no tiene sentido. Conceptos como la perversión son culturales, no innatos. Ni tampoco los cuerpos son necesariamente sexuales fuera de conceptos específicos.

De hecho, muchas culturas tenían como costumbre estar parcial o totalmente desnudos, incluyendo el mismo Japón antes del período Meiji que trajo de occidente los valores católicos para ese lado del mundo. Su comportamiento es el resultado de crecer en una sociedad que entiende que ciertos cuerpos son sólo funcionales al placer sexual de otros. Y ni hablar de como ésta sexualidad hace presunciones de roles de género también. Los chicos reaccionan “como chicos” con el placer reflejado en el poder de mirar y objetificar a su compañera. Incluso considerando que ellos jamás tuvieron ningún tipo de contacto con el sexo (les recuerdo que no entienden el concepto de besar) miran el cuerpo de sus compañeras y entienden que son fuentes de placer. Concepto con el que las chicas no están cómodas. Excepto por Zero Dos, pero ella es la “anomalía”.

Pilotear el FRANXX es literal y metafóricamente linkeado a la penetración sexual, desde el posicionamiento de los pilotos, a los nombres de pistilo y estambre como organos reproductivos, a un montón de líneas de díalogo no muy sutiles. Pero también presenta el siguiente problema, en la central, las chicas son quienes conectan directamente con el FRANXX y son quienes ven y se comunican a través de la boca y ojos del robot. Aunque son los varones quien los pilotean. Literalmente las mujeres son objetos controlados por los personajes masculinos durante un acto netamente sexual, incapaces de sus propios movimientos. Da para pensar, ¿no?

Más allá del rant feminista que acabo de dar, la serie me gusta y mucho y más allá de mis críticas sobre los valores retrogradas en cuanto a las perspectivas y roles de género y algunos agujeros en el guión, la serie me gusta muchísimo. Tiene un worldbuilding increíble y una animación exquisita. Les recomiendo mirarla ampliamente, pero recuerden, que les guste algo no quiere decir que no puedan hacerle críticas constructivas.

Xoxo,
su otaku feminista preferida.