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Analisis | Un lavado de cara

ANÁLISIS: Destiny 2 - Forsaken (PS4, Xbox One, PC)

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Por: Guillermo Leoz

La renovación que el juego tanto estaba necesitando

Se cumple un año de la salida de Destiny 2 y Bungie apuesta por una nueva expansión llamada Forsaken para quitar la amargura y la apatía de gran parte de su comunidad. Cambios al sistema de armas, nueva campaña con la muerte de personajes importantes, nuevo sector para explorar, nueva raid y nuevo modo multijugador. Esa es la receta para devolverle la luz a un juego que parecía haberla perdido. 

La historia y la trayectoria de Destiny 2 es diametralmente opuesta a todo lo que pasó con Destiny 1. La primera vez Bungie tuvo los mil y un problemas para poder lanzar su ambicioso juego. Así todo había algo que funcionaba: la jugabilidad y el contenido una vez que terminabas la decepcionante campaña principal, es decir, el famoso “endgame”. La primera raid fue una experiencia religiosa para un público de consolas que no estaba acostumbrado a hacer algo de esta magnitud en un MMO. Esa fue la salsa secreta de Destiny para dar un producto que acaparó durante años la atención de millones de personas. Destiny 2 fue todo lo contrario. Tuvo un muy buen lanzamiento, con alguna controversia en cuanto a microtransacciones, pero que de todas maneras no opacaban lo que era un gran modo historia con tremendas secuencias y buen diseño de misiones. Los problemas llegaron cuando el endgame no fue satisfactorio y cuando conseguir nuevo equipamiento era demasiado fácil y no había nada a lo que realmente aspirar. Los dos DLC lanzados hasta el momento tampoco ayudaron.

Pero entre lo distinto que fueron los caminos de Destiny 1 y 2, hay un punto de encuentro. Un año después de la salida del primer título, tuvimos “The Taken King”, la expansión que redefinió el juego y terminó de sentar las bases de lo que ahora es esta saga. Prácticamente 365 días después de que Destiny 2 salga al mercado, Forsaken busca reacomodar varias piezas que estaban fuera de lugar y hacer feliz a los jugadores que vienen bancando el juego desde un principio. El precio quizás sea elevado ($40 dólares) pero el cambio es notable y si estás comprometido con esta franquicia, con tus guardianes y con lo que este universo ofrece, vas a justificar la inversión tranquilamente. Más que nunca esto se siente como una suscripción anual.

A diferencia de los dos DLC anteriores, Forsaken trae una campaña sustancial y bastante mejor desarrollada. Resulta que hay un motín en la Prisión de los Antiguos, sección que habíamos visitado en Destiny 1. Junto a Cayde 6 y Petra Venj vamos a investigar qué sucede y a poner un poco de orden. Sin embargo todo fue un elaborado plan para que Uldren Sov permita el escape del nuevo tipo de enemigos que vamos a enfrentar en esta expansión. Estos villanos son una especie de Fallen mutados que ahora pasan a llamarse “The Scorn” y están dirigidos por una serie de Barones. Uldren Sov es el principal antagonista de esta campaña y el hermano de Mara Sov, la reina del Arrecife que supuestamente murió al comienzo de la campaña en The Taken King. Uldren le arma una trampa a Cayde 6 y junto a estos Barones, lo asesinan. Aquí comienza una historia de venganza que divide a la Vanguardia, ya que Zavala no quiere que perder más vidas yendo a la guerra pero Ikora está enfurecida y quiere que Uldren pague por lo que hizo. Por lo tanto recae en nosotros como guardianes tratar de mediar entre ellos pero también hacer justicia por Cayde. Para cumplir nuestro objetivo tendremos algunos aliados como Petra y uno inesperado como la Araña, una especie de magnate criminal a lo Jabba The Hutt que decide ayudarnos pero a un precio elevado y con la constante sensación de que vamos a ser traicionados. Junto a ellos vamos a tratar de eliminar a los Barones de Uldren para debilitarlo y derrotarlo. Al igual que las historias y campañas que hasta ahora nos trajo Destiny 2, es efectiva, entretenida y fácil de entender. No se siente una evolución tan marcada como fue The Taken King en su momento pero continúa la buena línea narrativa que comenzó en esa expansión.

Las misiones también continúan en un gran nivel. Están bien diagramadas, tienen mucha variedad y nos van llevando por todo lo que esta historia tiene para ofrecer. Me sorprendió cómo subieron un poco el nivel de dificultad en las misiones de campaña. Antes podías estar con un poco de nivel inferior a lo sugerido e igual terminaba siendo un paseo. Esta vez morí mucho más seguido de lo normal y por momentos la cantidad de enemigos era abrumadora. Más allá de aquellos objetivos que nos van dejando un paso cada vez más cerca de atrapar a Uldren Sov, en Forsaken se destacan misiones en las que tenemos que derrotar a cada uno de los Barones que están a su servicio. Cada uno tiene una mecánica distinta, cada misión te propone una forma diferente de encararla o de combinar todo aquello que hacemos en Destiny. Por ejemplo uno estará más basada en vehículos, otra en desactivar unas bombas, una nos lleverá por distintas dimensiones, etc. Se sienten como pruebas de concepto para lo que pueda llegar a ser un contenido a futuro en Destiny 2 y son super bienvenidas.

Hasta aquello que no debería funcionar en Forsaken termina haciéndolo. Muchas veces le hemos criticado a Bungie el hecho de no crear una nueva raza de enemigos totalmente original. Siempre que se incorporó una facción no terminó siendo más que una estética diferente y algún que otro ataque distinto. Esta vez vuelven a hacer lo mismo, pero es la ocasión donde mejor funciona este recurso. Los Scorn se sienten como enemigos totalmente nuevos. Las armas que usan, la manera en que atacan, cómo algunos son más kamikazes o como otros deciden atacarnos desde lejos, hacen de este tipo de enemigos uno de mis favoritos hasta el momento, con una estética única. Los Scorn se encuentran principalmente en la nueva área jugable conocida como “La Costa Enredada”. Al igual que las expansiones anteriores, Forsaken nos da una nueva zona en la que cumplir misiones y también eventos públicos. Esta región del Arrecife es uno de los puntos más flojos de este DLC sin embargo. Por ahora no ofrece demasiada sorpresa y más allá de una estética interesante y distinta al resto de las locaciones no tiene demasiado como para enamorarnos. Distinto es el caso de la Ciudad Ensoñada, locación que se habilita una vez que terminamos la campaña principal de Forsaken y donde se desarrolla gran parte del contenido endgame. Aquí es donde va a suceder la nueva raid y es un lugar lleno de misterios; recién estamos empezando a rascar la superficie de todo lo que tiene para ofrecer.

Pero más allá del contenido de la campaña o de sus enemigos, hay muchos cambios que han mejorado la experiencia de manera notable. Primero y principal, tenemos un sistema de armas totalmente nuevo. Ahora tenemos tres slots determinados por el tipo de daño que las armas hacen. Ya no están divididos por el tipo de munición que consumen, sino en daño kinético, de energía o de poder. El mayor beneficio que este sistema nos da es poder tener escopetas y rifles francotiradores en nuestro segundo o incluso primer slot, como sucedía en Destiny 1. Esto genera que podamos tener combinaciones de todo tipo en nuestro loadout. Si así lo quisiéramos, podríamos estar equipados hasta con tres escopetas. Si bien es una modificación pensada sobre todo para el multiplayer competitivo donde ahora la gente se la pasa snipeando y tirando escopetazos en cada esquina, a nivel individual también hace que no nos casemos tanto con un sólo estilo de armas para usar. Esto se acentúa con el hecho de que ahora cada arma que agarremos vuelve a tener habilidades aleatorias, lo que significa que si nos gusta mucho un cierto rifle, quizás después lo podemos conseguir con mejores perks. Esta es una característica que genera que no desmantelemos tantos ítems como hacíamos antes. Incluso hasta es viable tener dos unidades de una misma escopeta, por ejemplo, pero que quizás tienen perks notablemente diferentes y usos completamente distintos.

Forsaken le devolvió a Destiny la búsqueda constante por tener mejor equipamiento, por conseguir armas que se adapten mejor a nuestro estilo de juego. Además pusieron más énfasis en el aspecto coleccionable que tiene la mayoría de los ítems exóticos; se siente que nuevamente hay algo a lo que aspirar y por lo que trabajar. Esto es algo que se acentúa cuando vemos que infundir un item (consumir una pieza de equipamiento de mayor nivel para mejorar una inferior pero que tiene mejores características o mayor jerarquía) cuesta un poco más de recursos que antes y ya no es una opción tan sencilla de aprovechar. Es como si en esta expansión hubieran logrado ese difícil balance entre siempre darnos nuevo loot que hace que rápidamente mejoremos nuestro personaje, pero sin dejar de presentar un desafío y un sacrificio apropiado para conseguir items de alto nivel más apropiados del “endgame”. Vamos a poder llevar a nuestro personaje hasta nivel 50, lo que nos da un total de 20 niveles nuevos que alcanzar y un límite de poder que llega hasta 600. Considerando que el techo antes de Forsaken era de 385, habrá que poner manos a la obra para alcanzar el mejor nivel posible. Bungie logró revitalizar eventos u objetivos que antes parecían insignificantes pero que ahora nos dan recompensas mucho más grandes. Tal es el caso de los eventos públicos que son más generosos y que además cuentan con algunos estilos nuevos. Pero también crearon un sistema donde la mayoría de los NPCs nos dan desafíos diarios o incluso semanales que traen también buenas recompensas y que son una inteligente manera de darnos cosas para hacer constantemente.

Porque definitivamente contenido no le falta a esta expansión. Cada modo de juego nos va a dar engramas valiosos aunque sea una vez por día. Destiny 2 termina sintiéndose ahora como un tenedor libre donde vamos picando un poco de cada cosa, disfrutando de la variedad y de todo aquello que hay por hacer. Quizás estaremos persiguiendo una quest para tener un arma exótica, o cumpliendo desafíos semanales para La Araña, lo que nos dará engramas legendarios. También vamos a estar jugando con amigos o desconocidos las “strikes”, estas misiones más largas que siguen siendo tan efectivas como siempre y por supuesto hay algunas nuevas para completar en esta expansión. Por suerte si sólo quisiéramos jugar esas nuevas strikes, ahora implementaron un sistema en el que podremos seleccionar aquella que queramos directamente en el mapa. Son estos pequeños cambios los que hacen de esta expansión aquel salvavidas que Destiny estaba necesitando.

Una de las nuevas actividades que podremos disfrutar es Gambit, uno de los modos estrella de Forsaken. Básicamente es un modo cooperativo y competitivo a la vez. Dos equipos de cuatro jugadores cada uno se enfrentan para ver quién cumple el objetivo primero. Cada cuarteto juega en una arena propia donde van apareciendo enemigos. A medida que los vamos derrotando estos dejan caer unos items que luego tendremos que depositar en un banco en el centro del mapa. Si colocamos 5, 10 o 15 de estos items en un solo depósito, le enviamos al equipo contrario unos bloqueadores de distinta jerarquía. Estos impiden que esos jugadores pueden seguir cumpliendo su objetivo. Pero no todo termina ahí. Cuando lleguemos a los 25 y 50 items depositados, tendremos la posibilidad de invadir la arena del equipo contrario. Sólo un jugador puede atravesar ese portal por vez y encima lo hace con estadísticas mejoradas. Se juega al mejor de tres rondas y cada una de ellas termina cuando, luego de depositar 75 unidades, cae en nuestra arena un jefe muy difícil al que derrotar. El primer equipo en hacerlo, gana la ronda. La dinámica de cada partida en Gambit es única; realmente no hay un modo así en prácticamente ningún otro shooter de este calibre en el mercado. Combina los mejores elementos de Destiny en un mismo paquete. ¿No sos bueno en el PvP? Perfecto, matá enemigos. ¿Te gusta demostrar tu habilidad frente a otros jugadores? Genial, podés invadir. La adrenalina de ir a buscar al equipo enemigo es única y extremadamente satisfactoria. Al lado de Gambit, cualquier otro modo competitivo parece insulso, pero para revitalizar este estilo de juego, Bungie hace rato largo que viene implementando varios cambios. Por empezar tenemos nuevamente algunas partidas de seis contra seis, algo muy pedido por la comunidad. Si a eso le sumamos la renovación total del sistema de armas, tenemos un PvP más divertido y recompensante que nunca.

Incluso con todo lo que Forsaken ya le ha dado a la base de usuarios de Destiny 2, todavía no está habilitado el contenido más importante a nivel endgame: la nueva raid. Al momento de escribir esta review estamos a algunos días de que se habilite esta misión conocida como “El Último Deseo” y que promete darnos puzzles muy complicados para resolver. Por lo tanto en esta review no voy a poder contarles mis impresiones sobre esa pieza de contenido en particular. Lo que sí pudimos observar es cómo se comportan las nuevas habilidades especiales de cada subclase; lo que representa un total de nueve especiales nuevas. Ninguna modifica la experiencia por completo, pero es una adición más que bienvenida.

Destiny 2 Forsaken es la mejor versión posible hasta la fecha de la obra de Bungie y un excelente paquete de contenido para seguir disfrutando de un universo cada vez más grande. Sin embargo no creo que se sienta el mismo golpe de efecto que fue The Taken King en su momento, que incluso trajo de vuelta a jugadores que habían quedado decepcionados con el juego base. Forsaken es un mimo al alma de la comunidad que viene bancando a Destiny desde su salida en 2014. Prácticamente todas las quejas que durante este primer año se elevaron, han sido respondidas y solucionadas. Se le devolvió a Destiny ese espíritu aspiracional que tenía el primer juego. En Forsaken siempre tendremos alguna pieza de equipamiento interesante que perseguir; esta vez no se siente que estamos consiguiendo los mejores items del juego casi que de manera gratuita. La progresión en este DLC está mejor trabajada que nunca, sin volcarse a ningún extremo y dando una experiencia de juego sumamente entretenida y atrapante. Si nunca te gustó Destiny, Forsaken no cambia la fórmula, pero sí la refina más que nunca.


 

LO MEJOR

  • La variedad de la campaña
  • La progresión
  • El nuevo sistema de armas
  • Gambit

LO PEOR

  • La nueva zona