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Analisis | El discípulo supera al maestro

ANÁLISIS | The Messenger (PC, Switch)

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Por: Florencia Orsetti

Nacido como homenaje a Ninja Gaiden, este plataformas de acción es una de las sorpresas del año

No hacen falta más videojuegos que le hablen directo al corazón de quienes aman lo retro, pero Sabotage Studio encontró un lenguaje propio para hacerlo. Distribuido por Devolver Digital, The Messenger es un plataformas de acción y metroidvania cuya referencia más directa es la saga Ninja Gaiden, clásicos de Tecmo que son objeto de pesadillas para muchas jugadores debido a su dificultad. The Messenger es un claro homenaje a estos videojuegos, aunque va más allá de eso.

La historia de The Messenger nos pone en el papel de un ninja de poca monta, no muy respetado por su clan. Cuando se decide a caer en horario a un entrenamiento, termina siendo la única salvación del grupo. Nuestro protagonista será el mensajero elegido para llevar el pergamino que tiene el poder de debilitar al demonio que amenaza con ponerle fin a la realidad que conocemos. Nuestro héroe irá probando su valía a lo largo de la aventura, a medida que se hace más fuerte y habilidoso. En la jugabilidad, eso se traslada en desbloquear mecánicas nuevas contantemente.

En esencia, The Messenger es un plataformas de acción con desplazamiento lateral. Al menos así se presenta durante los primeros compases. Hace gala de un apartado gráfico pixelado como el que nos hipnotizaba en la era de los 8-bits. Los menús, interfaces y la propia música son una oda a esos tiempos también. Como es usual en este tipo de juegos, la aventura está dividida en niveles y estos, a su vez, en pantallas.

El diseño de niveles es de lo más funcional y dinámico. Hay varias formas por las que podremos enfrentarnos a un enemigo o intentar llegar a una zona donde podría haber un secreto. Nuestro héroe debe visitar de vez en cuando al Tendero, el sujeto misterioso que nos venderá nuevas habilidades para el personaje. En los niveles habrá cristales para recoger que funcionarán como la moneda del juego. El árbol de habilidades inicial es pequeño y nos da bastante libertad en cuanto a qué habilidad preferimos reforzar primero o después.

Las mecánicas que inicialmente tenemos disponibles en The Messenger son las clásicas de los plataformas de acción. Salto, golpe cuerpo a cuerpo, ataque a distancia y la posibilidad de engancharnos y trepar por las paredes. Sin embargo, Sabotage Studio ha agregado algunas que le dan mucha personalidad y que nos hacen sentir como todo un ninja. Tal vez sea de esperar que haya un doble salto, pero, en su lugar, tenemos un golpe especial que nos propulsa si lo acertamos correctamente, provocando un segundo salto. Es decir, la mecánica es “salto, golpe, salto” y nos termina obligando a interactuar con los escenarios y enemigos de varias formas. También desbloqueamos la habilidad de planear, lo que nos da mucha más libertad aérea.

Dependiendo de qué habilidades tengamos disponibles, va a mutar nuestra estrategia para cada pantalla. A veces un escenario será más fácil si tenemos la posibilidad de destruir los proyectiles enemigos, pero si compramos esa mejora primero, no podremos tener nuestros propios proyectiles hasta que juntemos más cristales. En definitiva, el diseño de niveles nos obliga a ir variando la forma de jugar y a rebuscárnosla como podamos.

De todas formas, la sorpresa de The Messenger no está solo en cómo reinterpreta los controles básicos del plataformas de acción de antaño. Como gran heredero de una saga clásica, el título no se queda en el homenaje tan retro y en un momento de la aventura, pega el salto a los 16 bits. Jugar The Messenger de principio a fin se siente como recorrer la evolución de los videojuegos de acción en 2D. Los primeros niveles son de lo más sencillos, casi primigenios, y a medida que nuestro ninja va ganando más poderes, la aventura cobra características metroidvania. El diseño de niveles se complejiza y la progresión ya no es lineal.

The Messenger es una aventura en constante evolución que plantea mecánicas clásicas y las reinterpreta más de una vez. Es una montaña rusa que nunca se detiene. Para la segunda parte del viaje de nuestro heroico mensajero, la estructura de las pantallas se complejiza al punto en que podemos encadenar acción con acción. Plataformas y combate se vuelven uno solo y, al final, The Messenger termina siendo un paseo muy vertiginoso, con un ninja que, si lo deseamos, puede transitar varias pantallas sin siquiera toca el piso.

Retro como se ve, está lejos de ser bruto o injustamente difícil como los viejos Ninja Gaiden. The Messenger tiene el ritmo y el tiempo de respuesta de los plataformas modernos. Pero el diseño es de antaño. Esto hace que peque en algunas cuestiones como en la presencia backtracking, presente desde el principio y que se ve reforzado cuando comienza su faceta metroidvania. Aun así, la mecánica que se introduce en la segunda mitad, de poder variar entre una época y otra, es de lo más llamativa y original. Le agrega un sabor a puzle a todo el asunto. Además de usar nuestro reflejos, The Messenger a partir de ese momento nos obliga a pensar.

La variación en el estilo visual y la cantidad de mecánicas que hay para desbloquear evitan que la aventura se vuelva repetitiva. Aunque no podemos dejar de reprocharle la poca variedad de enemigos. Los jefes son otra historia, cada uno con su propia estrategia y su personalidad... personalidad en todo sentido, porque The Messenger tiene un guion muy elocuente.

Y ya que lo mencionamos, el juego de Sabotage Studio está muy bien escrito. La historia es tradicional, es decir, el camino del joven que busca convertirse en héroe. Sin embargo, los diálogos y los personajes se salen de las expectativas del género. Terminamos teniendo un guion muy humorístico y muy consciente de que presta un homenaje. Una gran parodia, en otras palabras, a todo un género, que se guarda giros inesperados hasta en los últimos tramos.

The Messenger terminado siendo un videojuego largo, de entre 15 y 20 horas de duración, dependiendo de cuán hábil es el jugador. La curva de dificultad es progresiva, con niveles simples al principio, que ya requieren bastantes reflejos en el segundo escenario. Es un título desafiante. Morir es normal, pero el ritmo no se ve cortado porque los tiempos de carga son nulos y la cantidad de checkpoints es generosa. Al morir, seremos rescatados por Guapifeo, un NPC muy chistoso que nos seguirá por varias pantallas después de revivirnos para cobrarse el favor. En otras palabras, después de morir, llega el respawn, pero no sin la penalidad de que Guapifeo se lleve algunos de nuestros cristales moneda. The Messenger es una aventura desafiante, pero da en el punto justo con la dificultad: nunca es frustrante.


Con controles impecables y mecánicas que podemos encadenar de formas muy creativas, The Messenger es un plataformas muy acrobático. ¿Acaso podría ser de otra forma teniendo a un ninja como cara principal? La historia nos impacta cuando menos lo esperamos y, junto con ella, el sistema de juego se da vuelta como una tortilla. De los 8 a los 16 bit, Sabotage Studio nos trae un viaje, uno épico, divertido e histórico, que nos lleva a pasear por la evolución de los plataformas de acción. Es difícil encontrar un videojuego que siempre mire hacia adelante, sin detenerse, poniéndose cada vez mejor. Por esta misma razón, hay que tenerle paciencia a los primeros niveles que parecen bastante genéricos. Pasada esa fachada, The Messenger es un juegazo.

LO MEJOR:

  • Un plataformas divertido y desafiante, con una colección de mecánicas muy variada
  • Pixel-art cuidadísimo en el detalle y el color
  • No se queda en el homenaje, se sostiene por sí mismo
  • El guion lo destaca por sobre casi todo plataformas de acción/metroidvania moderno

LO PEOR:

  • Hay bastante backtracking
  • Que esté planteado como un juego que evoluciona implica que los primeros niveles tengan un diseño demasiado retro