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Analisis | Mixed emotions

ANÁLISIS: Sierra Burgess Is a Loser (2018)

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Por: Jessica Blady

La Gran N sigue sumando comedias románticas a su catálogo, pero no termina de dar en el clavo.

Netflix encontró una nueva veta para su producción original y la está explotando a más no poder: la comedia romántica juvenil. Ese tipo de historias coming of age, que tanto popularizó en los ochenta gente como John Hughes, aunque ahora con todos los elementos coyunturales y tecnológicos de nuestro tiempo, que parecen complicar mucho más, que facilitar, la vida de estos adolescentes.

Pero en el caso de “Sierra Burgess Is a Loser” (2018), reversión moderna del clásico “Cyrano de Bergerac”, el director Ian Samuels y la guionista Lindsey Beer confunden los mensajes y entregan una historia donde los lugares comunes incomodan mucho más de lo que molestan narrativamente.

Shannon Purser –la Barb (viva) de “Stranger Things”- es la Sierra Burgess del título, teen súper inteligente, pero poco popular y agraciada, que “aprendió” y tiene la convicción de que la apariencia es lo de menos, y es por eso que las chicas más ‘lindas’ de la escuela la consideran una loser. Estereotipo número uno: fea, pero nerd; sin amigos (salvo uno), pero sensible.

Por el otro lado, tenemos a Veronica (Kristine Froseth), la diosa de la escuela, la reina del grupito más fashion y también la más detestable. Estereotipo dos: lindo, pero tonta; popular, pero mala onda.

Cuando Jamey (Noah Centineo, sí, el mismo interés amoroso de “To All the Boys I've Loved Before”), un chico “normal” de otra escuela, se acerca para pedirle su número telefónico, Veronica, con toda su maldad le pasa el contacto de Sierra creando una gran confusión. Ya se imaginaran. En esta época de mensajitos de textos, gifs y emojis, Burgess y Dan entablan una hermosa amistad, un pseudo romance, que se empieza a complicar cuando ella descubre a quien quiere el pibe en realidad, y onbio, quiere que la relación sea un poco más directa.

Aprovechando la vulnerabilidad de Veronica, tras ser abandonada por su novio universitario, Sierra le propone hacerse pasar por ella para continuar la relación con Dan y, a cambio, darle clases particulares para que se vuelva más “culta” y pueda reconquistar a su amor.  

Ok, ¿van entendiendo todo lo que está mal con esta historia? “Sierra Burgess Is a Loser” pretende ser ese tipo de historias donde las protagonistas descubren que son más especiales e importantes que las etiquetas que les impone la sociedad. Esas que aprenden de sus errores y encuentran la amistad más allá de los prejuicios y bla, bla, bla. El problema es que este recurso no funciona con ambos personajes, cuyo carisma queda totalmente deslucido, y Sierra termina siendo la verdadera villana de su propio relato.

Es como si los realizadores quisieran ser súper originales poniendo a una protagonistas “poco convencional” (léase, hablando mal y pronto, ‘fea y gorda’ para los convencionalismos de Hollywood y el cine y la TV, en general) que rompe las reglas de este tipo de narraciones, donde el loser se lleva todas las de ganar y los populares deben pagar el precio, simplemente, porque ya tiene la ventaja de ser aceptados socialmente.    

De Sierra se espera la perfección académica porque su papá (Alan Ruck) es un afamado escritor que se la pasa tirándole frases de autores famosos, y porque mamá Lea Thompson es la mujer más linda e inteligente del mundo (¿?). No hay presión, pero tampoco preocupación por la autoestima de su hija, que cumple con ese otro estereotipo de que a la chica “gordita” no le interesa maquillarse ni vestirse bien porque, total, ya la discriminan socialmente.  

Veronica, por el contrario, es la porrista que muere de hambre para mantener su belleza y delgadez. Viene de una extraña familia donde mamá Chrissy Metz (de “This is Us”) sólo prioriza estas cosas, y parece importarle un cuerno la educación y el futuro de su hija. De ahí que los mensajes de la película estén tan desbarajustados, más en una época donde los adolescentes necesitan los refuerzos positivos desde la familia, los amigos y la escuela.

El mejor planteo de “Sierra Burgess Is a Loser” es la amistad que se establece entre las dos protagonistas cuando dejan sus diferencias de lado y descubren que no son tan distintas. Mucho más interesante que el embrollo romántico en el que queda metido Jamey, un cero a la izquierda narrativo, como todos los varones de la historia. Otro estereotipo: ellos no tienen ninguna presión aparente, sólo están ahí para que las chicas se enamoren de ellos.

Lo más fallido de esta historia es que se concentra en problemas coyunturales importantes, pero el mensaje que termina dando es demasiado banal, o erróneo, sobre todo en estos tiempos donde el ciberbullying hace estragos y una foto mal interpretada en las redes sociales puede devenir en un arma de doble filo.  

A simple vista, “Sierra Burgess Is a Loser” parece una historia inofensiva de enredos amorosos adolescentes, pero esconde un par de actitudes bastante oscuras por parte de su protagonista que, en vez de convertirse en la “heroína” inesperada –la ‘fea’ que conquista al chico con su inteligencia y sensibilidad y no por su belleza-, deja traslucir su lado más vengativo y rencoroso, demostrando finalmente, que los lindos son mejores personas (¿?). Ante esta confusión de moralejas mal llevadas, es preferible una historia cargada de clichés donde todo termina como uno sabe (y espera) que va a terminar. Ese lugar seguro de personajes empáticos y no esta incomodidad que pone al “normal” como el villano de turno.  

 

LO MEJOR:

- Que se la jueguen con una protagonista “normal”.

- La historia pone el foco en la amistad y no tanto en la rama amorosa.

- Intenta romper con los estereotipos…

 

LO PEOR:

- …pero el tiro le sale por la culata.

- Equivoca los mensajes y confunde moralejas.