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Analisis | Pongamos una sonrisa en esa cara

ANÁLISIS: Kidding S01E01: Green Means Go

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Por: Jessica Blady

Jim Carrey vuelve a la tele y todo es bastante bizarro.

La carrera cinematográfica de Michel Gondry se vino un tanto a pique desde la prometedora “Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos” (Eternal Sunshine of the Spotless Mind, 2004), película que lo cruzó por primera vez con Jim Carrey, y le otorgó su primer Oscar a Mejor Guión Original, con la colaboración de Charlie Kaufman.

Nada superó la historia de amor entre Joel y Clementine, incluso probó suerte con las adaptaciones comiqueras y su peculiar visión de “El Avispón Verde” (The Green Hornet, 2011). Tras varios fracasos se dedicó a los cortometrajes,los  videoclips y sus típicos experimentos audiovisuales, hasta que decidió seguir el camino de muchos realizadores de prestigio y mudarse a la TV de la mano de “Kidding”, dramedia creada por Dave Holstein (“Raising Hope”, “Weeds”) que lo tiene como director exclusivo a lo largo de sus primeros diez episodios.

Otra carrera venida abajo, y plagada de algunos escandaletes, es la de Carrey. De ahí que veamos con buenos ojos este recuentro de titanes… que se pincha a los pocos minutos de comenzada esta historia de la cadena Showtime.    

Jeff Piccirillo (Carrey), también conocido por su alter ego Mr. Pickles, es un ícono de la televisión infantil que, además de su longevo programa diario, ayudó a erigir un imperio millonario de publicidad y merchandising. Tras treinta años frente a las cámaras acompañando el crecimiento de varias generaciones, a Jeff le toca vivir su peor momento, tras cumplirse el primer aniversario de la muerte de su hijo Philip, gemelo de Will (Cole Allen), quien falleció en un accidente de auto.

Desde entonces, los Piccirillo son un desastre: Jeff y su esposa Jill (Judy Greer) están separados; él vive solo es un departamento deprimente y busca la forma de volver a conectar con su familia; ella no supera la pérdida y se refugia en la bebida; y el pequeño Will, es un preadolescente maleducado que exterioriza su “dolor” haciendo las peores maldades.

Jeff, por su parte, nunca expresó sentimiento alguno, y tras pasar por el programa de Conan y cantar una de sus canciones más famosas sobre las “emociones”, decide que quiere hacer un programa especial sobre la muerte, idea que es descartada por el productor de “Mr. Pickles' Puppet Time”, y también su padre, Seb  (Frank Langella), alegando que va a traumar a más de un pequeñuelo.

Este es el eje central de “Green Means Go” –haciendo referencia a un programa sobre los colores y el verde del semáforo, ya sabrán por qué-, primer episodio de “Kidding” que nos mete en el presente inestable de Jeff, algunos flashes del pasado año, y varios de los personajes que lo rodean, como su hermana Dierdre (Catherine Keener), diseñadora de marionetas y titiritera del show, que ni sabe cómo lidiar con sus propia hija.

Visualmente, la serie tiene el toque de Gondry: un poco surrealista, bastante pesimista, un tanto “berreta” como las recreaciones de “Rebobinados” (Be Kind Rewind), suponemos que a propósito, sino, no se entienden las elecciones estéticas, aún más cuando hablamos de los escenarios de “Mr. Pickles' Puppet Time” y sus personajes de felpa, que le darían pesadillas a más de un niñito… y un adulto.

Pero lo peor que tiene “Kidding” son sus personajes y sus comportamientos, totalmente alejados de la empatía y lo humano. Ni uno de ellos, salvo el protagonista, nos resulta “agradable”, sobre todo los pequeños que no tienen ningún tipo de conducta que puedan diferenciarlos de sus mayores. Por su lado, Jeff/Carrey es todo bondad y buenos modales, un ser que ya no diferencia la persona del personaje que construyó a lo largo de tres décadas. Piccirillo vive en su propio mundo, uno donde tampoco distingue (o no quiere ver) los problemas por los que atraviesa su familia, el primer indicativo de que esta fantasía se está desmoronando.

El guión de Dave Holstein es fallido porque no hay nada de estos seres que nos resulte atrayente. En cambio, sentimos repulsión por cada uno de ellos y la tragedia queda diluida en una seguidilla de momentos bizarros, conductas “indecentes” y actos impulsivos que convierten a “Kidding” en un extraño híbrido que se inclina para el lado del humor negro, un área que Gondry no maneja muy bien, si no tiene el debido sustento argumental que la historia necesita.   

A Carrey le toca hacer un poco de Carrey, el bufón trágico que salva el capítulo por momentos, pero no ayuda a generar el debido interés para que queramos seguir mirando cómo Jeff se derrumba emocionalmente ante nuestros ojos.