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Analisis | A los tumbos por el espacio

RETROINSPECCIÓN: Deep Sixed

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Por: Maximiliano Baldo

En el espacio nadie puede escuchar a nuestra base explotando en mil pedazos, entre otras cosas

La exploración espacial es uno de los conceptos más anhelados de la humanidad; la posibilidad de viajar a las estrellas y hacer nuestra vida en el vacío cósmico. Muchos juegos ya se han inmiscuido en este género, llevándonos de paseo en toda clase de naves para alcanzar los confines de la galaxia, descubrir nuevos mundos y, por supuesto, sobrevivir a las inclemencias de un ambiente hostil, letal, muchas veces injusto.

Ninguno de estos juegos, sin embargo, hace hincapié en los menesteres de tal empresa. No todos los vehículos espaciales vienen con sistemas automatizados. A veces uno debe poner mucho esfuerzo de su parte por mantener a la nave en funcionamiento, algo muy difícil cuando no sólo nuestros recursos son limitados, sino que nuestra propia vida también es descartable. Bienvenidos a Deep Sixed.

La corporación Astra Interstellar es la única dueña de la tecnología necesaria para permitir el viaje por el hiperespacio; monopolio del que se han visto beneficiados por la administración de incontables naves para operaciones cercanas a la Tierra… pero ahora van a por más. Ahora van a territorios desconocidos. La misión: trazar un mapa de una nebulosa más allá de nuestros límites, y ellos tienen la nave perfecta para el trabajo: la Wayfarer Station V, que contiene todos los elementos necesarios para realizar las múltiples tareas que le esperan por delante. Ah, sí, y no olvidemos la tripulación compuesta por… eh… una única persona. Nosotros, para ser exactos.

No es que estemos entusiasmados por ser lanzados al espacio en lo que pronto descubriremos será una letal lata de sardinas llena de cables listos a hacer cortocircuito; nuestra situación personal es un pelín más delicada: estábamos cumpliendo condena cuando la buena gente de Astra compra nuestro tiempo para “incentivarnos” a trabajar para ellos. Lo bueno es que, si todo sale bien, podremos pagar nuestra deuda con la sociedad haciéndole los mandados a Astra. El problema, justamente, es hacer los dichosos mandados y que todo salga bien.

La nebulosa a la que viajaremos es terreno desconocido. Estaremos literalmente solos en nuestra estación espacial, más allá de la compañía ineludible de la inteligencia artificial que vela por nosotros (léase “que se asegura de que sigamos las órdenes de Astra”). Nuestro nuevo hogar en el espacio cuenta con un anillo de cinco habitaciones de observación, todas ellas dotadas de un láser para minar asteroides y defendernos de algunas entidades espaciales; y también un eje central con tres habitaciones especiales: el Radar para escanear los sectores cercanos a la base, el sistema de Hiperespacio para viajar a dichos sectores, y finalmente el Reactor que alimenta de energía a todo el lugar. Las misiones van desde simple exploración de sectores a recolección de minerales, lanzamiento de sondas y estudio de la extraña fauna espacial que flota por ahí. Todo parece bastante lindo; ¿cuál es el problema, entonces?

El problema es que todo… TODO en la maldita base está a un chispazo de mandarnos a la tumba espacial.

Cada habitación presenta un considerable número de elementos con los que podremos interactuar; desde simples gabinetes para almacenar ítems hasta complejos sistemas de control, cableados, reguladores y otros elementos de interés. Todos y cada uno de estos sistemas afecta una o más funciones de nuestra base, y en muy poco tiempo descubriremos los menesteres de estar solos en una base espacial de descarte. La inteligencia artificial nos informará de cualquier irregularidad que tome lugar, a fin de que nosotros hagamos lo posible por reparar el desperfecto.

Ni siquiera esperen sistemas automatizados: todo es a mano. ¿Hay una quebradura en las ventanas de observación? Hay que aplicar cinta adhesiva hasta que se solucione la fuga del preciado oxígeno. ¿No hay energía? Hay que bajar al Reactor y reponer las baterías de uranio, cuidándonos de los niveles de radiación. ¿La Inteligencia Artificial está fallando? Hay que conectar un cable desde los servidores de la base al panel de control para “resetear” el programa. La colección de posibles problemas se detalla en un largo y preocupante listado de soluciones que van desde simples arreglos (apagar y encender el interruptor principal para resetear algunos sistemas) hasta complejas maniobras (el maldito sistema de cableado). Podremos acceder a un manual dentro del juego, pero los desarrolladores habilitaron un manual en PDF que podemos descargar e imprimir. Así de complicado es el tema.

Es admirable el nivel de profundidad que se puede obtener con apenas un puñado de pantallas. Todo el juego transcurre mayormente en ocho habitaciones, pero cada una posee sub-pantallas para sistemas específicos. Todo esto es apenas el mantenimiento básico de la base, porque luego está todo el tema de la fauna espacial que se mueve más allá de nuestra cáscara de metal. Sector tras sector podremos apreciar criaturas que vagan por el vacío. Varias misiones involucran a estos seres fantásticos, a veces pidiéndonos sacarles fotos y grabar audios para estudiar sus comportamientos, otras veces ordenándonos despachar una cantidad de los mismos para limpiar el área o defender alguna sonda propiedad de Astra. En estos casos entramos al sistema de combate, y ahí sí que la cosa se pone difícil de verdad.

El combate en Deep Sixed es una odisea en la que todo puede y va a fallar. No es sólo cuestión de apuntar el láser y disparar; debemos tener en cuenta una enorme cantidad de variables para sacarle todo el jugo a cada disparo. Para empezar, un ominoso panel de control indica el nivel de poder asignado a cada sistema, lo que significa que podemos sobrecargar los lásers para mayor fuerza; pero también necesitamos energía para que las torretas se muevan con mayor velocidad y para que el escáner funcione más rápido. Ya está, ¿verdad?

NO, porque además cada criatura posee una debilidad especial hacia un tipo de láser específico, así como un punto débil en algún lugar de su cuerpo. Estos últimos datos los obtendremos de estudiar primero a los seres y añadirlos a nuestro catálogo que, para nuestra fortuna, permanece actualizado entre partidas. Peor aún, cada disparo descalibra ligeramente el láser, al punto que no sólo cada disparo subsecuente es menor en eficiencia, también es posible terminar destruyendo el láser por mal mantenimiento. Literalmente tendremos que abrir una tapa con nuestro destornillador y recalibrar los lásers mediante un sistema de interruptores hasta que los niveles estén nuevamente en coordinación.

Y todo esto; el mantenimiento de la base, la exploración de sectores, y la defensa contra criaturas espaciales; ¿para qué? Pues para cumplir los encargos que llegarán a nuestra casilla de mail. Cada viaje a la nebulosa puede durar algunos minutos o todo el resto de nuestra vida (literalmente), pero al regresar victoriosos—porque no hay otra forma de regresar—se nos recompensará con un número de Certificados, que serán algo así como nuestra moneda de cambio con Astra. Será en estos momentos de paz entre misiones en los que podremos canjear nuestros Certificados por valiosas reparaciones y mejoras a nuestra base, añadiendo nuevos elementos y perfeccionando sistemas ya presentes; o bien usar esos Certificados para ordenar nuevas piezas de repuesto y, muy especialmente, baterías de uranio. Por Dios, no menosprecien las baterías de uranio; tengan siempre varias en la base.

Deep Sixed es un juego con características Roguelike, lo que significa que las misiones se generan de forma procedural y que hay un elemento de muerte permanente; aunque podemos elegir entre varios niveles de dificultad. ¿Puedo darles un consejo? Jueguen en Fácil. No tengan vergüenza, porque incluso en Fácil el juego se destaca por su elevadísima dificultad. De una forma u otra las primeras misiones serán una pesadilla debido a que no tendremos idea qué hacer o cómo hacerlo. Requerirá de una o dos sesiones para empezar a entender bien el flujo de juego y sus múltiples idiosincrasias de diseño.

Al menos al jugar en Fácil podrán pasar las primeras dos misiones con relativa sencillez, lo que permitirá recorrer la base y aprender algunos de sus sistemas elementales. Y tendremos que aprender rápido, porque una vez que las cosas se empiezan a salir de control, hacer una pausa para revisar el manual de a bordo es un lujo que no podemos darnos. Quizá por eso añadieron la opción de descargar el manual en PDF.

Lo que el juego logra con verdadero éxito es esa sensación de estar superados por las circunstancias. Este es uno de esos juegos que nos hace comprender lo insignificantes que somos ante el vacío cósmico, y también lo peligroso que es estar atrapados en una lata de sardinas electrónica, a merced de incontables peligros y situaciones estresantes. Aprender a lidiar con esas cuestiones, a decidir con velocidad qué problema requiere mayor prioridad, y a solucionar cada inconveniente con presteza; esas son las claves para superar el desafío de Deep Sixed… o al menos para sobrevivir una misión más. Se siente una enorme satisfacción transportarnos de regreso a la base para recibir nuestra recompensa por llevar a cabo el encargo. Son esos momentos de superación los que hacen brillar al juego como pocos títulos logran hacerlo; pues muy pocos juegos nos dan una experiencia tan atrapante y caótica como ser forzados a trabajar de cartógrafos espaciales para ver si de una buena vez nos libramos de nuestra condena previa.

En el espacio nadie nos puede escuchar gritar porque nos quedamos sin energía en el Reactor. En serio, no menosprecien las baterías de uranio.

LO MEJOR:

  • El concepto general es fantástico.
  • La sensación de superación al resolver problemas.

LO PEOR:

  • Elevada dificultad.
  • Las primeras partidas serán una pesadilla.
  • En serio, dificultad elevadísima.

 

Entonces… ¿Vale la pena jugarlo hoy?

Comprendo que no es fácil recomendar Deep Sixed. Es un juego destinado a un grupo muy específico de gente; más que nada los que gustan de aventuras procedurales de alta dificultad. Recomendaría jugarlo a todo el que pueda hacerlo, sin embargo, tan sólo por experimentar una de las representaciones más “realistas” de tener que estar solos en el espacio, atrapados en una base propensa a desperfectos repentinos. No es un juego caro, de manera que si lo ven en oferta bien podrían darle una oportunidad. Pero, en serio, empiecen jugando en Fácil; así al menos tendrán tiempo de acostumbrarse un poco a la estructura de la base y a muchas de sus idiosincrasias de diseño. Y no se olviden de las baterías de uranio, maldita sea.