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Secretos de familia

ANÁLISIS: Todos lo Saben (2018)

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Por: Jessica Blady

Nunca le pidas plata a la familia.

Con “La Separación” (Jodaeiye Nader az Simin, 2011) y “El Viajante” (Forushande, 2016), ambas ganadoras del Oscar a Mejor Película Extranjera, el realizador iraní Asghar Farhadi demostró lo mucho que sabe manejar esa combinación explosiva entre el thriller criminal y los dramas familiares. “Todos lo Saben” (2018) -coproducción entre España, Francia e Italia-, vuelve sobre estos mismos temas, esta vez, con los paisajes españoles de fondo.

Penélope Cruz, Javier Bardem y nuestro Ricardo Darín son los protagonistas de esta historia centrada en la figura de Laura (Cruz), una mujer española que vive en Buenos Aires y regresa a su pueblo natal, en las afueras de Madrid, junto a sus dos hijos, para celebrar el casamiento de Ana, su hermana menor. Alejandro (Darín), su marido, tuvo que quedarse en casa por negocios, pero esto no va a detener los festejos que revolucionan el lugar.

En medio de los preparativos de la boda, se dan los reencuentros, como el de Laura con Paco (Bardem), su amor de toda la vida hasta que lo dejó ir para casarse con Alejandro. Paco lleva adelante sus viñedos, junto a su esposa Bea. No es, especialmente, parte de la familia, pero todos se criaron juntos y el cariño pudo más que la sangre. O eso es lo que algunos piensan, porque cuando las papas empiezan a quemar, las diferencias pesan y Paco se convierte en un ente extranjero que supo aprovecharse de una situación vulnerable, al menos, a los ojos de los más rencorosos de esta prole.

Pronto nos enteramos que Antonio (Ramón Barea), patriarca testarudo, avejentado y de mal carácter, fue perdiendo sus valiosas tierras a manos de varios habitantes del pueblo. Una situación que vuelve a salir a la luz de tanto en tanto, o cada vez que se emborracha en el bar del pueblo.

Llega el día de la boda, todo es alegría y diversión para la familia, a pesar de la lluvia y un corte de luz que amenaza con acabar con los festejos. Pero en medio de la noche, Irene, la hija adolescente de Laura, se empieza a sentir mal por haber tomado alguna que otra copita de vino y se retira a dormir temprano. Unas horas después la chica desaparece y en el celular de su madre aparece un mensaje de esos que nadie quiere recibir: aparentemente, Irene fue secuestrada y sus captores exigen una cuantiosa suma de dinero.     

A partir de acá la historia toma otro color. Por un lado, el drama criminal y la peripecia de recuperar a la nena sin que sufra ningún daño, suponiendo que no se trate de una broma entre jóvenes y sí de un secuestro real. Por el otro, los trapitos al sol que deja escapar esta familia en medio de la crisis, secretos guardados durante años que, al parecer, de secreto no tenían nada.

¿Están relacionadas las dos cosas? ¿La historia pasada viene a atormentar el presente de Laura y los suyos? Este es el planteo de Farhadi, también responsable del guión, que va hilando suspenso, tensiones, todo tipo de sospechas y las intrincadas relaciones entre todos estos personajes, sobre todo Laura y Paco, que terminan, de alguna manera, en el centro de toda esta locura.

El realizador sabe cómo manejar los tiempos y llevarnos de la mano para un lado y para el otro. La trama policial no termina siendo lo más importante (la familia decide no involucrar a las autoridades, pero sí recibe la “asesoría” de un oficial retirado), sino como este suceso afecta a cada miembro de la familia y las relaciones entre ellos, dejando escapar lo mejor y lo peor de cada uno.

Farhadi retrata con naturalismo, concentra la acción en la casa/posada de Mariana (Elvira Mínguez), hermana mayor de Laura, y su Marido (Eduard Fernández), y en la finca de Paco, recorriendo los caminos y paisajes que se entrecruzan entre estos dos escenarios. Su elenco es sólido, pero admitamos que Bardem es el que más se destaca, y un poquito como que desluce el trabajo del resto que no siempre están a su altura, sobre todo el Alejandro de Darín, un personaje bastante bidimensional y  molesto cuando se trata de empujar la acción hacia adelante.

Ojo, podría pasar como algo adrede, ya que el director busca el contraste con estos dos hombres: el pasado y el presente de Laura, acá, la madre afligida, y un tanto perturbada, que no sabe cómo reaccionar cuando su hija desaparece.   

“Todos lo Saben” tiene momentos predecibles (no por nada se llama así), pero deja bien en claro cuáles son sus intenciones. Claro que queremos saber qué pasó con Irene y quién está detrás de todo esto, pero funciona mucho mejor como estudio de la naturaleza humana, la codicia y el egoísmo que, muchas veces, no mide las consecuencias de sus actos.

Farhadi no olvida el entorno, las costumbres, ni la idiosincrasia. Esta vez no habla desde su propio conocimiento cultural, pero sabe captar muy bien las tradiciones españolas, la conexión con la música, la tierra y el orgullo, y ese reflejo en el mundo actual.   

La película tiene sus fallas en cuanto a información, algunos personajes que desentonan o sobreactúan, y muchos que se pierden en el enjambre de este elenco multitudinario; pero hace honor al estilo y las temáticas que suele abarcar el director, acá concentrado en el microcosmos de esta familia que nunca supo decir las cosas de frente y se guardó los secretos hasta las últimas consecuencias.      

 

LO MEJOR:

- El Bardem que más nos gusta.

- El balance entre trama policial y drama familiar.

- Que elige la intimidad por sobre la espectacularidad.

 

LO PEOR:

- Muchos personajes se pierden en el conjunto.

- Los sobran algunos agujeros a la trama.