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Analisis | Con el cuchillo entre los dientes

ANÁLISIS: PES 2019 (Pc, Xbox, PS4)

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Por: Guillermo Leoz

Cuando dejar la elegancia de lado igual te puede traer buenos resultados

Hace ya prácticamente una década que Konami perdió la pelea por ver quién es el rey de los juegos de fútbol. Electronic Arts y FIFA destronaron a quienes supieron dominar el mercado con Winning Eleven y esa tendencia parece que nunca se modificó. Cambios de motor, lentitud a la hora de adaptarse a cambios en el mercado, falta de licencias y poca innovación en la jugabilidad le costaron a Pro Evolution Soccer perder toda la chapa que había adquirido principalmente en PlayStation 1 y 2. Pero este año las condiciones parecían estar dadas para meter el batacazo, para tener una historia de cenicienta en la que el estudio más humilde le gana al poderoso que cuenta con el aval, ni más ni menos, que de la FIFA. Lamentablemente siento que este PES 2019 se va a quedar  a un paso, a pocos minutos, a un gol anulado o una injusticia que el VAR no detectó, de cumplir ese objetivo. Lo peor, es que va a ser por detalles, los motivos que parecen menos importantes, pero que hacen la diferencia.

Es que PES 2019 (y prácticamente diez ediciones previas) siguen tropezando como la misma piedra. Es como un equipo que cae una y otra vez en la trampa del offside. Porque por más que hayan refinado su jugabilidad, la sensación de controlar el balón o el ritmo de los partidos, siguen sin prestarle atención a la presentación general, a los modos de juego, a la funcionalidad online o a lo televisiva que puede ser la experiencia. Esas son, justamente, las características que su competencia ha dominado hace rato y que por más también se duerma un poco en los laureles, nunca siente una presión de innovar en esos campos porque del otro lado hay una defensa muy estática y que no achica los espacios.

Porque a nivel futbolístico, a nivel jugabilidad, es un título que muestra una clara evolución. Estoy encantado con la cantidad de animaciones que han creado para controlar la pelota, con cómo realizaron este año la lucha cuerpo a cuerpo por el balón, con cómo se sienten los pases (que son más impredecibles que nunca) y con cómo solemos tener bastante espacio para trasladar e ir armando jugadas (a veces otros juegos no nos dan esa libertad y todo se siente un poco claustrofóbico). Es un juego que busca ser lo más accesible posible sin perder profundidad y creo que lo logra. Defender no es difícil, por más que le hayan agregado el hecho de tener que apretar dos veces el botón de presión para hacer una estocada y sacar la pelota, la base sigue siendo la misma del Winning Eleven de PlayStation 1. Tranquilamente eso se podría considerar como una falla, pero a veces no tengo ganas de apretar 8 botones a la vez y que me agarre tendinitis para quizás sacarle la pelota a un delantero. Por lo tanto PES apuesta que cualquier persona pueda agarrar el control y entender cómo jugar al instante. Eso no significa que el juego sea “arcade”. De hecho sigue intentando ser una simulación de lo que es el fútbol en la vida real, pero sí prioriza la espectacularidad y la creación de grandes momentos constantemente.

Esa búsqueda porque cada jugada sea inolvidable, termina creando situaciones un poco extrañas y poco probables, pero que vuelven la experiencia sumamente divertida. Voleas por todos lados, atajadas imposibles, pases filtrados por arriba que caen exactamente donde queríamos… todo funciona y nada nos frustra en ese aspecto; de ahí a que pase en un partido de los domingos cuando vas a la cancha, es otra historia. Al mismo tiempo este impacto que a veces busca PES sí termina rompiendo el verosímil. Por ejemplo hay una innecesario cantidad de pases de taco que vamos a dar cuando queramos armar jugadas. No sé realmente a qué se debe esta situación, pero es algo que sucede. También la gran mayoría de los cabezazos saldrán un poco flotados y se irán por arriba del travesaño o serán fácilmente agarrados por el arquero. Por otro lado los defensores muchas veces tardan en reaccionar cuando una pelota les pasa por al lado o no los vemos tan activos dentro del área como sí sucede cuando están en otro lugar del campo de juego. Esto podrá llevar a más goles, a más jugadas increíbles donde un delantero anticipa a un defensor, pero no deja de a veces traernos un dolor de cabeza.

Más allá de todas estas cuestiones, jugar PES 2019 se siente realmente bien. Es un juego que te entretiene en todo momento, en cada minuto del partido. Este año también siento que hicieron un poco más fácil y menos engorroso todo el armado de la estrategia y del posicionamiento de jugadores. Está más claro cómo cambiar nuestro esquema de formación y cómo con sólo mantener un botón apretado, vamos a poder cambiar la ubicación de un jugador a nuestro antojo. Además asignar atajos para estrategias defensivas u ofensivas, también está simplificado. A esto le sumamos la posibilidad de ahora poder realizar cambios de jugadores cada vez que la pelota sale de la cancha. El resultado es una experiencia de manejo de equipo con menos trabas y más accesible. En lo negativo sobre aquello que tiene que ver estrictamente con la experiencia jugable, diría que a PES le falta ajustar aquello que tiene que ver con la customización de estilos de pases, de disparos o de control de personaje. Se siente como si el estilo de control por defecto es el único viable, porque en cuanto queremos sacarle ese aspecto automático a los pases o a los tiros, el verosímil se rompe y termina siendo prácticamente imposible de jugar.

Una vez que nos alejamos de la experiencia central de lo que es PES, de aquello que en realidad más importa y lo hace un título de fútbol, el juego comienza a sufrir contraataques de todo tipo. Estos desajustes tienen que ver sobre todo con los modos de juego que PES 2019 trae. Quizás ninguno está del todo mal o fracasa rotundamente, pero tampoco se sienten del todo ajustados. Su versión de Ultimate Team se llama MyClub y este año intenta parecerse más que nunca al modo emblema de FIFA. Porque esta vez las “pelotas” que adquirimos (el equivalente a los paquetes) traen varios jugadores y no sólo uno. Además vamos a tener copas desafío para jugar con otras personas en línea o contra la inteligencia artificial. Más allá de eso se mantiene lo mismo de las ediciones anteriores: jugar partidos, juntar puntos, comprar “pelotas” que nos dan nuevos jugadores y los acomodamos según su posición natural, equipo o nacionalidad (para así tener la mejor química de conjunto). En la vereda de enfrente, es el modo más importante y más redituable, pero en el caso de Konami todavía no logra reinventarlo o darle una vuelta de tuerca distintiva. Quizás lo pudo haber sido la inclusión de leyendas en este modo, donde jugadores como Beckham, Maradona, Nedved, Roberto Carlos o Cafú, pueden ser adquiridos.

MyClub será la estrella, pero el modo que más me llamó la atención fue el cooperativo 3vs3. Quizás no por lo que termina siendo, pero sí por el potencial que tiene. No es una novedad que podamos jugar tres personas contra otras, eso lo hacemos desde hace muchos años. Pero sí hay lugar para generar con esta modalidad una experiencia distinta. Básicamente cada uno irá saltando de jugador en jugador tratando de ir armando jugadas o defendiendo junto a sus compañeros. En la parte inferior de la pantalla aparece una barra correspondiente a cada usuario que se va llenando de acuerdo a nuestra actuación en el partido y tratando de seguir qué hacemos bien o mal. Al final del encuentro se decreta quién consiguió más puntos. Esto funciona tanto offline como online, lo cual da lugar a partidos interesantes porque si no llegamos a tres personas, la computadora ocupa el espacio y se genera una dinámica de juego totalmente distinta. Lamentablemente creo que había lugar para experimentar mucho más y no creo que haya sido aprovechado por parte de Konami. Quizás en un futuro se podría buscar que cada jugador ocupe un sector del campo diferente, o que cumpla determinados roles o que ese puntaje termine determinando algo más que un ganador honorario. Como sucede con la mayoría de los aspectos en PES, hay buenas intenciones y mucho potencial, pero está un poco desperdiciado.

Por supuesto que también tendremos otros modos clásicos de la saga: partido amistoso, ligas para jugar de manera completa (entre las licencias hay varias de sudamérica), algunas copas (aunque se haya perdido la Champions League) y también está la Master League. Aquel glorioso modo que nos dio enormes satisfacciones y que creó mitos como Castolo, este año la realidad es que queda un poco relegada a MyClub, que lo reemplazó por completo. Honestamente la Master League ya no tiene esa misma mística y apuesta por crear un mercado de pases más realista pero que no se adapte a lo que fue el espíritu clásico de este modo. Esto sucede hace ya varios años, pero teniendo en cuenta que habían traído a jugadores legendarios propios de esa generación de Winning Eleven, quizás hubiera sido interesante que volviéramos a una Master League más rudimentaria. Por último también tenemos el modo Ser Una Leyenda en el cual nos podemos crear un personaje y empezar a cumplir nuestro sueño futbolístico. Lamentablemente es un estilo de juego que ya perdió un poco de sorpresa y que si no es disfrazado con un modo historia como hace FIFA con Alex Hunter, se siente como si le faltara un poco de picante.

En cuanto a cómo se ve el juego mientras está el partido en acción, también vemos varias mejoras. Esto se debe en parte al ya dominio total del Fox Engine y de haber dejado de lado las versiones de PS3 y Xbox 360. Esta es una característica que le permite al juego poder verse en 4k con HDR (si tu plataforma lo admite), en darnos una iluminación en tiempo real muy bien lograda, un césped super detallado y variado, caras de jugadores fotorealistas, detalles como que se marquen las canilleras o la transpiración, etc. Cuando la pelota está rodando, es un juego precioso, sobre todo cuando jugamos de día o en un atardecer. El problema es todo lo que ocurre cuando no estamos activamente controlando a nuestros jugadores. Los menúes son insulsos como mínimo, las repeticiones son muy mal dirigidas y poco televisivas, la interfaz durante el partido es poco atractiva, la música no tiene ningún tipo de coherencia ni curaduría y los relatos también dejan mucho que desear. Los relatos para América Latina del juego están a cargos de Rodolfo De Paoli y Diego Latorre. Cuando transmiten semana a semana en la vida real, hacen un muy buen trabajo transmitiendo lo que sucede en un partido, pero con todo respeto, en el juego se los nota demasiado robóticos y poco inspirados. Los nombres de los equipos y de los jugadores antes de describir qué están haciendo parecen pegados como cuando nos comunicamos con nuestro proveedor de cable; hay frases que se repiten demasiadas veces por partido y muchísimas otras que directamente no describen lo que está sucediendo en el campo de juego. Nada de esto es ayudado por lo que sucede en las tribunas, las cuales en la cinemática inicial de comienzo de partido parecen super coloridas y vibrantes pero que después caen en la intrascendencia total y no hay cantito de hinchada que entusiasme.

El efecto que se logra es que la presentación de PES 2019 en su conjunto, tire para abajo al producto final. Todo lo bueno que hace Konami en cuanto a jugabilidad es perjudicado por la poca atención que reciben todas sus otras facetas. Porque PES es un juego que esconde muy mal sus errores; nada se disfraza de la mejor manera. Tampoco parece querer innovar con modos de juego o encontrarle vueltas de tuerca a lo mismo que se viene proponiendo año tras año. Para colmo cuenta con una infraestructura online que no es 100% confiable. En lo personal, la experiencia fue buena pero hay numerosos reportes de problemas de conexión tanto a la hora de estar en un partido, como de no poder acceder a los servidores y no poder jugar a modos como MyClub (el cual necesita que estemos conectados). Toda acción en línea tarda demasiado en realizar y todo es un proceso que nos quita tiempo de juego y que atenta contra nuestra diversión.

Para embarrar más la cancha, Konami no ayuda con su falta de licencias. Sí, es algo puramente estético y periférico a lo futbolístico, pero que ayuda a la inmersión y cuando la gran mayoría de los equipos más importantes del mundo no están licenciados, se hace difícil mantener la ilusión. Por suerte hace ya varios años que implementaron la forma de descargar archivos de opción creados por la comunidad y poder incluirlos en el juego con uniformes y logos de ligas actualizados y más cercanos a la realidad. Si no lo puede hacer la empresa de manera oficial, por lo menos es un buen gesto que le de a la comunidad la posibilidad de arreglar esa situación. Por otro lado es hora que terminen de manejar mejor las actualizaciones de plantillas y los cambios semanales en la forma de los jugadores. Si bien MyClub va a recibir actualizaciones semanales sobre el desempeño de cada jugador en la vida real, para actualizar las plantillas debemos realizar un proceso un poco más manual y estar atentos a que esos cambios se hayan hecho de manera correcta.  Por lo menos esta vez no vamos a tener que soportar por mucho tiempo a ese jugador que ya fue vendido hace rato en el club de nuestros amores.

En conclusión, PES 2019 es un muy buen juego de fútbol que termina quedándose corto como paquete en general, como producto a precio completo al que le falta un poco de sustancia, de carisma y de espectáculo. Cada segundo de partido es increíblemente divertido y apasionante, pero cualquier otro tipo de interacción queda en offside muy fácilmente. Al mismo tiempo es el título de fútbol más accesible del mercado para gente que no está tan familiarizado con los actuales simuladores de este deporte. Le podés dar el control a cualquier persona, que en pocos minutos va a sentir muy cómoda con los controles y va a estar jugando de manera competente; todo eso sin sentirse un juego estrictamente arcade. Por lo que si tu intención solamente es jugar con amigos o amigas tirados en tu sillón, PES 2019 no falla y es una opción ideal. Pero si buscabas modos desarrollados, una experiencia televisiva, variación, creatividad, gran funcionamiento online e incluso un modo historia, ahí es donde la obra de Konami se siente un equipo poco aceitado al que la falta mucho trabajo en la semana.

LO MEJOR

  • Jugabilidad divertida y accesible
  • Animaciones super variadas e impredecibles
  • Gráficamente está en un gran nivel

LO PEOR

  • La presentación general
  • La poca innovación en los modos de juego
  • La falta de licencias
  • Floja infraestructura online