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Analisis | Atando cabos

ANÁLISIS: Better Call Saul S04E03: Something Beautiful (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Muchas caras conocidas y sentimientos encontrados.

La cuarta temporada de “Better Call Saul” no afloja en calidad (bah, nunca lo hizo), pero relaja un poco la tensión (un poco, nomás) en uno de esos necesarios episodios transicionales. “Something Beautiful”, dirigido por Daniel Sackheim –quien ya se paseó por Albuquerque la temporada pasada, además de otras tantísimas series-, nos sigue llevando del punto A al punto B, rellenando algunos de esos cabos sueltos que dejó por el camino “Breaking Bad”. Detalles que nunca afectaron la narrativa del festejado drama de Vince Gilligan pero, que de algún modo, se convirtieron en la rica base de este spin-off centrado en la figura de Jimmy McGill, y esa “dura” transición hasta transformarse en el Saul Goodman que todos conocemos.

Saul Goodman y su entorno, porque BTC excede la historia del abogado más chanta/querible de Nuevo México y se ramifica por el mundillo de los capos de la droga que, en un punto, chocaron con los planes de Walter White. Así, estamos descubriendo hasta los pormenores más mínimos de la rencilla entre Gustavo Fring y Hector Salamanca, al punto de conocer como el viejo patriarca terminó postrado en una silla de ruedas, aunque nunca dejó de lado sus ganas de venganza.

Sabemos que todos estos personajes son nefastos y todos se merecen su destino, pero al igual que “Breaking Bad”, “Better Call Saul” nos obliga a reflexionar y, aunque no queramos, a ponernos del lado del menos peor… o del villano más simpático de turno. Dale, que más de una vez hinchaste por Gus Fring, y todavía tenés ese avatar de Heinsenberg que te delata.    

Lo bueno de esta precuela es saber (y entender) que todos son horrendos por igual y que nuestra moral (y humor negro) está intacta cada vez que nos aliviamos al pensar en el futuro de cada uno de estos personajes. El “tipo bueno” de turno sigue siendo Nacho Varga que, tras su jugarreta con las pastillitas de Salamanca, tiene que seguirle el juego a Fring y sus muchachos, para mantener las apariencias y no pagar el mismo precio que su compañero Arturo.

Así termina, en pleno desierto, con dos balas y medio muerto, justificando ante los primos un supuesto ataque y el asesinato del lugarteniente, sin que los Salamanca sospechen nada. La jugada de Nacho parece terminar favoreciendo al dueño de Los Pollos Hermanos, ya que está “guerra entre carteles” le da la posibilidad de buscar un proveedor de droga local, evitando los problemas de frontera.

Se sabe que ese siempre fue el verdadero plan de Fring y Lydia Rodarte-Quayle: producir y distribuir su propia metanfetamina sin intermediarios. Así terminaron Walter y Jesse en la “lavandería”, fachada para el laboratorio que supo tener a Gale Boetticher (David Costabile) de asistente.

¿Se acuerdan de aquel químico buenazo que supo ser el punto de inflexión en “Breaking Bad”? Gilligan y Peter Gould decidieron que era tiempo de mostrarnos de dónde salió este pibe y traerlo de vuelta para “Something Beautiful”. No nos olvidemos que todavía faltan cinco años para que White y Pinkman empiecen su emprendimiento, y a pesar del entusiasmo de Gale para ponerse al servicio de Gus y cocinar para él, el lord de la droga no parece querer desviar la carrera (y la moral) del muchacho, al menos, por ahora.  

Si tuviéramos que apostar, diríamos que se trata de un cameo, un guiño como tantos otros, para mantener intacto este universo televisivo. ¿Volveremos a ver a Boetticher en los próximos capítulos? No apuesten sus caramelos (¿?), aunque se nos estrujó un poquito el corazón al verlo tan vivito y dicharachero.

¿Y Jimmy? Cierto que este drama tenía que ver con él, aunque “Something Beautiful” no lo pone en el centro de la escena. Es obvio que McGill no logra reconciliarse con la muerte/suicidio de su hermano, y prefiere seguir adelante por la vía fácil. La vía del robo y el engaño que ahora consiste en apropiarse de valiosas estatuillas.

Mike no parece estar interesado en los planes del abogado, de ahí que James contacte a Caldera –el mismo veterinario que se ocupa de las heridas de Nacho- para encontrar un nuevo “socio” en los negocios. Ese vendría a ser Ira (Franc Ross), otro viejo conocido de Albuquerque, que encuentra unos cuantos problemas al entrar en las instalaciones de Neff Copiers para intercambiar las dichosas figuritas de porcelana.

Pero lo más interesante de este capítulo es entender la psique de Jimmy a través de las reacciones de Kim, mucho más afectada por la muerte de Chuck de lo que aparenta su hermano. ¿Qué es lo que realmente le molesta a la abogada? ¿El desdén del viejo McGill o que James no de las debidas señales de congoja? Hay algo preocupante en la actitud de Wexler tras volver al trabajo en Mesa Verde. Sentimientos encontrados con los planes futuros de expansión y esa explosión de sentimientos ante la impasibilidad de su compañero mientras lee las últimas palabras de su hermano. Sí, quedamos tan desconcertados como Jimmy, pero entendemos que hay temas morales en juego.

“Something Beautiful” es un capítulo lleno de detalles maravillosos, un pequeño puente que nos deja avanzar un poco más y nos mantiene bien atentos, sin grandes revelaciones ni situaciones extremas (perdón Nacho), sencillo a simple vista, pero no en su profundidad como suele ser “Better Call Saul” en su conjunto.