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Analisis | Había una vez…

ANÁLISIS: Disenchantment S01E01-02: A Princess, an Elf, and a Demon Walk Into a Bar / For Whom the Pig Oinks

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Por: Jessica Blady

Mi vieja mula ya no es lo que era, versión medieval.

Matt Groening vuelve a la pantalla chica, la de Netflix específicamente, con una nueva historia que, desde el título, deja las cosas bastante claras. “(Des)Encanto” (Disenchantment) está llena de, justamente, desencanto, y a pesar de que trata de sumar temas coyunturales y mezclarlos con todos los clichés de los cuentos de hadas más clásicos y la fantasía, la sitcom animada adolece de la misma falta de humor (bah, buenos chistes) que las últimas quince temporada de Los Simpson (The Simpsons).

Estamos en Dreamland, un reino maravilloso -a pesar de la peste-, donde la rebelde y maleducada princesa Bean (voz de Abby Jacobson) está destinada a casarse con un joven monarca para cimentar una alianza entre ambos feudos. Es obvio que la chica no quiere perder la libertad, ni mucho menos pasar el resto de su vida unida a alguien que no quiere, mejor dicho, que ni siquiera conoce. Papá Zøg (John DiMaggio), el monarca bastante egomaníaco, no piensa dar el brazo a torcer, y va a obligar a la joven a que cumpla con su parte del trato.

Mientras tanto, en medio del Bosque de los Elfos, un elfo llamado Elfo (Nat Faxon) quiere alejarse de su vida risueña llena de felicidad y golosinas, y probar un poco la amargura y la tristeza del mundo exterior. Sabiendo que nunca podrá regresar, abandona a los suyos y se encamina en una nueva aventura que, pronto, lo va a cruzar con Bean y Luci (Eric André), un pequeño demonio que está ligado a la princesa de por vida y es el encargado de llevarla por el mal camino… aunque a ella no le haga falta esa ayudita extra.    

Todos tienen algo que ganar y perder con esta nueva “sociedad”: Bean todavía tiene que escaparle al matrimonio y en el camino se gana nuevas amistades (sus únicas amistades). Elfo se convierte en la criatura más buscada del reino debido a sus supuestas cualidades mágicas que podrán servir para perpetuar la vida, y Luci… No sabemos muy bien qué papel juega en esta historia, pero sospechamos no es nada bueno.  

A diferencia de las otras creaciones de Groening –acá en yunta con Josh Weinstein-, “Disenchantment” no presenta capítulos unitarios, sino que sigue una historia lineal a lo largo de estos primeros diez episodios (ya tiene una segunda temporada confirmada). Esto no quita que sufra de las mismas incoherencias y problemitas de continuidad a los que nos tiene acostumbrados la familia amarilla, por ejemplo, pero tampoco carece de ese sinfín de referencias a la cultura pop, que son una marca registrada.

El gran problema de “Disenchantment” es que trata de ser ‘transgresora’, romper los estereotipos, jugar con los lugares comunes del género épico-fantástico y hacernos reír con una protagonista más ávida a los juegos de póker y las borracheras, que al glamour de la corte y el “vivieron felices para siempre”. Memo para Groening y Netflix: “Shrek” ya lo hizo, y dentro de su target más menudo, logró arrancarnos carcajadas con su estilo políticamente incorrecto…, hasta que la franquicia se fue al tacho. “Disenchantment”, por su lado, no lo consigue y se convierte en un meh, al menos, en estos dos primeros episodios.   

Podemos darle un tiempito para que madure y ver qué rumbo toma la historia, pero entendemos que en estas épocas de abundancia serial y pocas horas para dedicarle, un producto tiene que impactar desde el principio para que queramos invertir en él por más de unas horas pasajeras.

Los capítulos fluctúan entre 25 y 35 minutos de duración y así y todo, se hace densa por momentos), la animación mantiene el estilo reconocido de su realizador, y hasta mejora considerablemente en cuanto a los escenarios, los detalles y las secuencias de acción. Tiene sus momentos humorísticos, pero no siempre responde positivamente a las expectativas que nos puede generar disfrutar de un nuevo producto de “el creador de Los Simpson”, después de tantos años de espera.