Publicado el

Analisis | Descartando posibilidades

ANÁLISIS: Better Call Saul S04E02: Breathe (Spoiler)

Volver a la home

Por: Jessica Blady

¿Qué estás tramando Jimmy?

Cada vez que Michelle MacLaren aterriza en el universo de “Breaking Bad” o “Better Call Saul” se nota. La directora vuelve a hacerse cargo de la complicada vida de Jimmy, por primera vez, desde la primera temporada, y parecería que viene con la intención de empezar a cerrar el círculo de Nacho Varga (Michael Mando), uno de esos personajes que, suponemos, no llegó a formar parte de “BrB” por algún motivo específico como… ¿estar muerto?

Bueno, tal vez no y nos estamos adelantando a los hechos, pero si algo sacó a la luz la entrega anterior de BTC, es que el joven lugarteniente de Hector salamanca es el principal responsable de su derrame cerebral. Un contratiempo que no puso tan feliz a Gus Fring, el eterno rival de este miembro del Cartel de Juárez, al que le gusta mantener todo ordenadito y bajo su control.

Ahora sabemos que al final no fue tan así pero, por aquel entonces, el propietario de “Los Pollos Hermanos” creía tener el destino del viejo Salamanca en sus manos (claro que nunca contó con la intromisión de Walter White). Mientras se asegura de que tenga la mejor atención médica y una “pronta” recuperación para evitar cualquier guerra dentro del cartel –y ahí están los primos para asegurarse de ello-, descubre las verdaderas causas de su ataque y es ahí donde el destino de Nacho cae derechito en sus garras.

Vargas cree haberse liberado de la opresión de Salamanca y asegurado el bienestar de su familia –no olvidemos que el negocio de papá ya estaba involucrado en el tráfico de drogas-, pero no termina de entender cómo funcionan las escalas de poder dentro del cartel y la importancia de que el viejo siga “activo”. La imprudencia y la codicia de Victor no ayudan, y así es como Nacho pasa de las manos de Hector a las de Fring con los huevos más en la garganta que antes.

Que nos preocupemos por el futuro de este maleante es uno de los grandes aciertos de la serie que, de la mano de sus realizadores, siempre le pone el acento a los detalles y estos personajes periféricos que tienen esa doble función de conectarnos con el universo ya conocido, y de llevar adelante la historia que nos compete en este momento. Obviamente, la de Gus, Mike y Jimmy que todavía no se cruzaron debidamente ni entablaron esos lazos que tanto van a repercutir en el presente de Walter. Un trabajito muy fino que solidificando cada posición, al mismo tiempo que suma rasgos importantes a cada uno d estos protagonistas. Ya sabíamos cómo eran y ahora vamos descubriendo por qué son así.  

Si alguna vez se preguntaron por qué Ehrmantraut le era tan leal a un nefasto como Fring, acá están las primeras pistas que, suponemos, se van a seguir acumulando a lo largo del resto de esta temporada. Hay mucho de confianza mutua (y respeto), al menos por parte de Gus, como para calmar las ansias y las sospechas de Lydia Rodarte-Quayle, y eso ya es mucho decir. La jugarreta de la semana pasada puso nerviosa a la ejecutiva de Madrigal Electromotive, que todavía no entiende que es más fácil blanquear algunas cosas que mantenerlas en el anonimato. De ahí, que el chileno aplauda las decisiones de su nuevo “hombre de confianza”.         

Y claro, también tenemos a Jimmy que, a pesar de lo que nos quiera hacer creer, está teniendo bastantes problemas para lidiar con la muerte de su hermano, la culpa y esas últimas (e hirientes) palabras de Chuck que dejaron una herida abierta y gangrenosa. Mientras a los ojos de Kim intenta salir adelante buscando un nuevo trabajo que lo mantenga ocupado y le de unos pesitos hasta que se resuelva su tema con la junta de abogados, McGill tiene sus propios planes y, poco y nada, tienen que ver con la legalidad. O eso parece.

Jimmy no miente cuando se describe ante los empleadores de Neff: él es un tipo terco y persuasivo que sabe venderse a sí mismo o a cualquier buzón que se le cruce en su camino. Hay mucho de verdad en su discurso (y en esa fantochada del final), y aunque sabemos que es un hombre bueno y compasivo (esas tiernas escenas con Kim son pura magia), el lado oscuro lo va absorbiendo, en parte, por esas mismas palabras que le dejó su hermano como única herencia.

¿Qué trama hacer con las valiosas estatuillas? Seguramente nada bueno, al menos, nada que lo acerque a la “senda del bien”, sino todo lo contrario: lo empuje a aquellos viejos hábitos del “resbaloso Jimmy”, los mismos que lo van a terminar convirtiendo en el querido Saul Goodman. Todo suma, y parece que McGill ya no está interesado en ser el héroe de la película.       

“Breathe” es un gran capítulo, incluso mejor que el estreno de la temporada, y como tantos otros de “Better Call Saul”, no necesita de muchos efectismos para dar en el clavo y dejar bien en claro lo que nos quiere decir. Mención especial para Rhea Seehorn y ese cruce genial con Patrick Fabian (Howard Hamlin), porque ella también necesita desahogarse.