Publicado el

Editoriales | Sentimientos lógicos

RETROINSPECCIÓN: The Uncertain: Episode 1 – The Last Quiet Day

Volver a la home

Por: Maximiliano Baldo

El boom de los juegos episódicos también tuvo sus altibajos, y éste puede ser un buen ejemplo

El chiste de los juegos episódicos es que nos ofrecen una experiencia en entregas breves pero con suficiente frecuencia como para mantener nuestra atención en alta durante largo tiempo. Esta brevedad en la duración de cada capítulo le sirve mucho a los desarrolladores, permitiéndoles llegar a tiempo para terminar de preparar la siguiente parte. Vean a TellTale, si no; los maestros del contenido episódico; o tal vez a Valve y su Half-Li—EEEHHH, NO, mejor no, olvidemos eso último.

Pero quizá no debamos olvidar a Gordon Freeman y el infame número “3”, ya que allí tenemos el mayor peligro de este tipo de contenidos: nadie nos garantiza que habrá, de hecho, una continuación. No importa si terminaste el episodio con un tremendo cliffhanger para dejar al público entusiasmadísimo con lo que se vendrá; si ni Valve puede escapar a ese fantasma otros estudios menores no están exentos de cometer el mismo pecado. Ya ha pasado antes con otros títulos y por diversos motivos, pero lo cierto es que, a veces, los juegos episódicos quedan estancados y los jugadores, también.

Por eso siento un particular dolor en el pecho cuando escribo sobre The Uncertain: Episode 1 – The Last Quiet Day; porque ese parece ser el potencial destino de esta intrigante serie; el de quedarse estancada en su narrativa y dejarnos a todos esperando.

La historia de The Uncertain nos sitúa en un futuro carente de humanos por haber estos perecido a causa de las guerras que causaron, dejando paso a las Inteligencias Artificiales que ellos crearon para controlar el mundo. Dichas IAs evolucionaron por cuenta propia y se convirtieron en la sociedad de robots que hoy vive y trabaja en el planeta; una sociedad considerada “perfecta” debido a que estas entidades biónicas carecen de la moral o sentimientos para tomar malas decisiones, basando sus actos primariamente en la más fría y calculadora de las lógicas.

Nuestro protagonista, RT-217NP, o simplemente “RT” para los amigos, es un robot inventor que ha decidido alejarse de la ciudad para vivir en una casita desolada desde donde puede trabajar en sus proyectos, estudiando las creaciones humanas y realizando trabajitos de construcción para otros robots a cambio de partes y piezas. Toda esta primera secuencia carga con un misticismo que consigue atrapar al jugador en el mundo propuesto. Las monótonas descripciones de RT hacia algunos objetos humanos y lo que él piensa que debe haber sido su función original recuerda un poco al WALL-E de Pixar y su fascinación con los cachivaches de nuestra especie. Más interesante se vuelve nuestra primera charla con otro robot mediante comunicador, demostrando que una total falta de emoción en la voz se perdona por el contexto de ser dos computadoras las que están hablando; seres que basan su conducta en lógica y hablan como se esperaría.

En esta primera secuencia también encontramos una de las cosas que empañarán la experiencia general, que son los puzles para avanzar la trama. A lo largo del episodio nos toparemos con pequeños problemas de ingenio que debemos resolver. El problema en sí es que en casi ninguno de ellos se nos explica exactamente qué es lo que debemos hacer, dejando al jugador bastante confundido y hasta agobiado ante un panel de luces que altera mediciones, o una colección de iconos que debemos emparejar, o incluso un sistema de “radar” con indicadores rojos y verdes que hay que eliminar con cautela. Si bien todos estos puzles son bastante originales y casi ninguno se repite, la falta de información en pantalla pasa del desafío a la ofuscación en un par de clicks.

Pero hay una historia de fondo y, tras realizar un trabajito en su casa, RT escucha un estruendo acercarse. Una nave ha chocado a pocos metros de su residencia y nuestro curioso robot decide acudir a investigar. Lo que encuentra dentro de la nave dispara el giro de la historia y genera muchas preguntas en los circuitos lógicos de nuestro protagonista; preguntas que los robots-policía que acaban de arribar con inusitada velocidad no tienen intención de responder, sino que advierten que RT deberá ser desmantelado por lo que acaba de ocurrir. Este es otro de esos momentos que descolocan un poco al jugador, esta vez por buenos motivos, ya que ver una situación tan tensa desde los ojos de un grupo de robots sin sentimientos genera una perspectiva poco utilizada en este tipo de narrativas.

No se preocupen, RT es rescatado a tiempo por un grupo de robots revolucionarios que saben el secreto que oculta la corporación que sirve de control general para todos los robots. Tras despertar en un hospital abandonado; base temporal de los revolucionarios; RT es puesto al tanto de la situación y decide unirse a la causa (otra vez por pura lógica), tras lo cual lo mandan a hacer un par de mandados, primero reparando la conexión a Internet (en serio) y luego mandándolo a averiguar qué ocurrió con un informante que dejó de transmitir información, llevándonos de viaje por un edificio de departamentos y luego a un viejo bar de tiempos pasados.

Para esta altura ya habrá resultado obvio durante el juego, pero este título está colmado de pequeños detallitos de gran interés. No es solamente el comportamiento de RT ante el mundo antiguo y los artefactos dejados por los humanos, sino la enorme cantidad de Easter Eggs; referencias y guiños; dejados en el juego por los desarrolladores; desde algunos bastante obvios (el póster de Half-Life en el bar) hasta otros mucho más sutiles (el nombre “Henry” escrito al costado de un edificio específico). Es evidente que esto fue hecho por alguien que ama el medio y que quería hacer su aporte al mismo.

Más tarde, y volviendo a la historia, una nueva misión hace que RT “vuele” por una secuencia de conducción en el bosque; claramente el momento más flojo de todo el episodio, con buenas intenciones pero bastante mal diseñado; y todo termina en un laboratorio oculto en la espesura, una potencial nueva base de operaciones para la Resistencia que debemos aclimatar para su uso. Lamentablemente, luego ocurre una transmisión de emergencia, vemos una secuencia cinemática final que nos deja bastante entusiasmados… y el juego termina. Es tan abrupto que hasta resulta levemente insultante; en especial porque la trama empezaba a ponerse muy interesante. Por suerte solamente tenemos que esperar al segundo episodio, ¿no? ¿Cuándo salió el primero…?

Ah… Septiembre de 2016.

Aquí es donde el juego entra en la nebulosa de lo desconocido y el título “The Uncertain” se vuelve casi Meta cuando se piensa en el concepto de su estructura episódica. Es “incierto” si acaso habrá un segundo episodio. El estudio ComonGames, un desarrollador Ruso, había prometido tres episodios que saldrían “entre 3 y 4 meses”. Esto fue en 2016. Es evidente que el equipo de desarrollo sí está activo, pues han realizado un par de actualizaciones importantes en cuanto al desarrollo de las continuaciones, pero incluso hacia finales de 2017, en un post de actualización, admiten que llevan el 70% del segundo episodio hecho.

Es más, a mediados de 2017 lanzaron The Uncertain: VR Experience, https://store.steampowered.com/app/602140/The_Uncertain_VR_Experience/  un título de realidad virtual gratuito que sirve de galería interactiva para muchos de los modelos del juego; una linda adición que generó mucho positivismo. Sin embargo todavía hay que esperar, y si bien la espera no va a causar la ansiedad que el infame Episodio 3 todavía sigue generando, los que jugamos este primer episodio pudimos experimentar un concepto fantástico con mucho potencial, y realmente queremos ver cómo sigue esta narrativa.

Al menos el equipo de desarrollo sigue haciendo lo suyo. Tal vez haya que esperar otro año porque a este paso 2019 parecería ser una fecha tentativa más o menos coherente, dadas las circunstancias, pero tarde o temprano esa segunda parte ha de ver la luz. Tal vez entonces vuelva a hablarles de RT, los Robots rebeldes y el giro de argumento que vuelve tan interesante esta historia.

Pero eso será Entonces. Esto, lamentablemente, es Ahora.

LO MEJOR:

  • Concepto con mucho potencial.
  • Toneladas de Easter Eggs.

LO PEOR:

  • La secuencia de conducción en el bosque.
  • Los puzles son bastante toscos.
  • Final abrupto.
  • Seguimos esperando la secuela.

 

Entonces… ¿vale la pena jugarlo hoy?

Es difícil recomendarlo. Me parece una historia con muchísimo potencial, y es uno de los pocos casos en los que un grupo de personajes con voz monótonas carentes de emoción consigue justificarse TAN bien en el contexto de los diálogos. Los puzles que detienen la trama son bastante obtusos, más que nada por la carencia de explicaciones claras o reglamentos; es cuestión de probar y tratar de descifrar uno mismo lo que hay que hacer. El diseño estético es bastante bueno, en especial en el diseño de los robots. La ambientación que se logra es uno de sus elementos más fuertes.

Habiendo dicho todo esto, hay que añadir que el primer capítulo dura unas 3 horas y te deja con ganas de mucho más. Si estás dispuesto a quedarte con las ganas a cambio de un comienzo interesante en lo que—en teoría—será una trilogía, adelante.