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Analisis | Ground control to major Tom

Análisis: No Man's Sky Next (PC, PS4, XONE)

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Por: Jeremias Curci

Hello Games da forma a uno de los juegos más cautivantes y ambiciosos de los últimos tiempos

Siendo totalmente honesto, es difícil hablar de Next, la última actualización de No Man’s Sky, dejando de lado todo el trabajo que Hello Games le viene poniendo encima desde su lanzamiento. Más allá de que, en lo personal, este polémico título rascó una picazón muy personal incluso en su estado original, es innegable que el producto que recibimos hace dos años estaba a años luz de distancia de lo que no sólo nosotros imaginamos, sino también de lo que el propio Sean Murray declaró durante la campaña previa al lanzamiento.

El feedback negativo no se hizo esperar: hilos interminables de mensajes rabiosos en foros, Reddit, bombardeo de reviews en cuanta plataforma lo permitiese hasta amenazas de bomba y muerte directamente al staff de Hello Games: No Man’s Sky había calado hondo en aquellos que lo esperaban ansiosamente. Considerando la reacción adversa y el razonable hito comercial que supuso para un estudio tan pequeño como este, no era difícil imaginar una situación en la que simplemente dejasen las cosas como estaban, “huyendo con los bolsillos llenos”.

Por fortuna no fue así. El camino del silencio radial estuvo acompañado por un lado, por un equipo que tenía una visión y que iba a defenderla a como dé lugar; por el otro, por una comunidad que tenía fe en que en algún momento, el horizonte de los infinitos planetas del juego podría llegar a ser como aquel que habían soñado. No se equivocaron. El renacimiento de No Man’s Sky es una historia de superación, perseverancia y amor propio que le meten muchísimo condimento cuando hablamos y escribimos sobre él.

Como decía, no es algo reciente bajo ningún punto de vista. No Man’s Sky viene recibiendo actualizaciones de manera constante, a paso firme. Next es la culminación de una obra cimentada a fuerza de updates gratuitos: Foundation (que cambiaba ciertas reglas y agregaba la posibilidad de construir bases, además de nuevos modos de juego), Pathfinder (con la posibilidad de tener y construir vehículos y otras especializaciones) y Atlas Rises (con un nuevo sistema de misiones, quests y narrativa, además de cambios en el universo económico).

Es importante destacar este detalle porque Next marca el desembarco a Xbox One, pero también cierra muchos de los conceptos vertidos a través de estos dos años de su  existencia. Si no volviste a jugar No Man’s Sky desde su lanzamiento, dejame decirte que muchas de las cosas que vas a encontrar atractivas en esta actualización pertenecen a updates anteriores que te perdiste. Y no, no te voy a culpar por eso.
No Man’s Sky Next trae consigo el ansiado modo multiplayer, el cual nos brinda la posibilidad de armar una partida siendo un equipo de cuatro, compartiendo recursos y viajando a través de la galaxia en compañía. 

Siempre dije que el sentir solitario y contemplativo de No Man’s Sky era uno de sus puntos fuertes (y lo sigue siendo), pero la posibilidad de jugar con amigos cambia drásticamente la experiencia, incluso si la forma de progresión cooperativa en lo que es la campaña no está del todo bien implementada (avanza uno, el otro no, o incluso, puede que las directivas de la aventura terminen separándonos). Es un cambio esperado y significativo, pero hay más. La narrativa recibió un par de toques extra: nos encontramos con una misión principal que puede tomarte unas 30 horas en completarla.

Como si fuera poco, el resto de las razas y facciones están mejor integradas en el universo, lo cual se traduce en que podemos recibir encargos emergentes para desviarnos un poco del objetivo principal. Atlas Rises sumó una historia más que interesante que nos devolvió la brújula y el propósito de jugar No Man’s Sky, la cual se ve enriquecida por una serie de ajustes en la interfaz y en la manera que nos enseña sus reglas: muchísimo más efectiva, aún imperfecta. De hecho (y como con cada actualización) me propuse a empezar una partida nueva, y vaya que se notan los cambios en todo sentido: hay una dirección determinada, una estructura sólida.

Los cambios en cómo obtenemos los materiales encierran una lógica orgánica, la cual también fue aplicada en el algoritmo que genera tanto los planetas como todo lo que los habita. Los biomas en No Man’s Sky Next son lógicos y se ven como nunca gracias al update visual que tuvo en todas las plataformas: en PC, se ve como ese maravilloso tráiler que nos encandiló años atrás. Por momentos, incluso mejor. Hasta los animales parecen tener nuevas rutinas: atacan en manada, buscan guarecerse al detectar una tormenta tóxica; su morfología incluso va de la mano con el tipo de planeta en el que habitan.

Si No Man’s Sky era una máquina de generar fondos de pantalla, con Next estamos ante un nuevo hito, el cual hace que sea un placer visitar incluso los planetas más austeros o áridos. Next trae consigo la incorporación de una cámara en tercera persona que suma enteros al espectáculo visual a pie, pero que tiene algunos vicios bastante molestos, en especial apuntando con teclado y mouse. A bordo de las naves es otro cantar: la cámara externa es como siempre debió haber sido, y las misiones que involucran combate espacial funcionan estupendamente bien, considerando que en realidad no busca ser un juego de cazas espaciales.

Es realmente complejo abordar todo lo que podemos hacer, porque literalmente no hay límites. En No Man’s Sky coexisten cientos de sistemas y mecánicas, y este es tal vez uno de sus puntos más vulnerables. Intenta con todas sus fuerzas mostrarse más flexible y tolerante ante nosotros de cara a aprender las reglas y sus mecánicas, pero hay un montón de secretos que se guarda para sí que pueden llegar a irritarnos. Por ejemplo, el funcionamiento integral de los cargueros o naves insignia: el almacenamiento encierra una mecánica de numeración que no se nos explica en ningún momento. 

Cuando la desciframos, nos damos cuenta que perdimos muchísimo tiempo sin sentido. No Man’s Sky sigue pecando del mismo carácter obtuso que supo definirlo en el pasado. Hay muchísimas mejoras en la calidad de vida, pero así y todo, quedan demasiados aspectos sin cubrir que pueden frustrar a más de uno. En este sentido (y ahí van las malas noticias), el núcleo de No Man’s Sky sigue inalterado. Esto significa que la naturaleza del título sigue inalterada después de todos los parches. Porque se hace cargo, más que nunca, de que sí, la exploración es el motor de propulsión, pero por sobre todo, lo que importa es la supervivencia, con todo lo que ello implica.

No voy a intentar venderlo en lo absoluto: sí, hay atajos. Conseguir elementos para seguir vivos es mucho más sencillo y la obtención de recursos está simplificada y más clara. De hecho, llegado cierto punto simplemente podemos comprar aquello que necesitamos en las estaciones espaciales, abastecernos de combustible y olvidarnos definitivamente de tener que fabricar la placa de acero y el gel de hidrógeno. Pero llegar ahí cuesta. Con todo lo maravilloso que nos puede ofrecer, es un juego en el que vamos a estar disparándole a piedras, plantas y más, mientras manejamos un sistema de inventario que necesita una reinvención. Eso no ha cambiado, ni lo hará: si estabas esperando otro tipo experiencia, olvidate. Esto es No Man’s Sky.

Definitivamente no es para cualquiera, y no está mal. De hecho, creo que No Man’s Sky está orientado a un tipo de jugador muy, muy específico. Lo curioso del caso, y la razón por la que lo seguí jugando desde siempre, es que tiene algo muy terapéutico en sus mecánicas: hay algo placentero en llegar a un planeta desconocido, recuperar una nave dañada y emplazar una base. Antes era difícil imaginarlo porque, como estaban las cosas, teníamos grandes riesgos de perderlo todo en el infinito universo. Next nos permite ponerle un marcador a cada cosa y nunca perderlas de vista.

Y así como digo que la esencia de No Man’s Sky sigue inalterada para mal, es también una de sus más grandes fortalezas. Porque es ideal para aquellos que están en su salsa explorando. Al principio nos topamos con ciertas barreras, pero con un par de horas de adentro, podemos ir literalmente donde deseemos, sin límites. Y hay algo en lo que es insuperable: ese subidón de adrenalina que genera la acción de prender nuestros propulsores, abandonar la atmósfera del planeta, elegir un punto en la galaxia, e irnos hacia lo desconocido.

Una bondad que estaba desde un principio, pero que con Next posee un contexto y una serie de motivaciones que lo hacen mucho más ameno; brindan sentido; brindan un verdadero propósito. Hoy, después de dos años, podemos decir que Hello Games logró superar toda la adversidad y convertir título con serios problemas en uno que tiene lo suficiente como para relativizar el tiempo y mantenernos con el pad en mano durante horas.

No es perfecto ni mucho menos: de hecho, sumado al problema del inventario, están los bugs y los problemas de performance. En este sentido, los jugadores de PC están en ventaja, porque Hello Games puede implementar los arreglos de forma inmediata. En consolas, la cosa es más compleja y hoy, hay disparidad en las versiones que cada sistema maneja.
Así y todo, si logran atravesar la nada cálida bienvenida que No Man’s Sky les puede propinar, les aseguro que van a encontrar un título único en su clase: un survival de ciencia ficción exquisito, generador de momentos maravillosos, y con algunas puestas de múltiples soles y lunas como jamás verán en otro lado. 


Quien abandona no tiene premio, dicen por ahí. Hay verdad en esas palabras: Sean Murray y el pequeño equipo de Hello Games tenían una visión. Es evidente que los fundamentos de implementación de todo lo que encontramos hoy en No man’s Sky estaban incluso en el momento en el que salió allá por 2016. Algún día sabremos los pormenores del lanzamiento apresurado; por lo pronto, con Next, convirtieron a No Man’s Sky en lo que debería haber sido en un principio. Y lo mejor, con el potencial de seguir creciendo exponencialmente, casi como su universo procedural.

LO MEJOR

  • Mejoras en la estructura general
  • La actualización gráfica
  • El modo multiplayer
  • Una campaña profunda con muchísimo para hacer

LO PEOR

  • Sigue siendo arcano en sus métodos de enseñanza
  • Glitches y bugs peligrosos (de esos que pueden arruinar partidas) 
  • Problemas de performance