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Analisis | Hay vida más allá de Rick and Morty

ANÁLISIS: Final Space – Temporada 1

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Por: Florencia Orsetti

La animación espacial que te va a enganchar hasta el infinito y más allá

Está bien alta la vara par las series de animación para adultos y las de ciencia ficción la tienen especialmente difícil después de Futurama y Rick and Morty. Lo nuevo de CBS, que llegó a Netflix hace una semanita, es Final Space, una producción que bebe tanto de las dos series mencionadas como de clásicos del género como Star Wars y 2001: A Space Odyssey. Aunque tenga muchos elementos que ya vimos y sea muy consciente de que vive haciendo referencias a la cultura pop, Final Space, creada por el debutante Olan Rogers y producida por Conan O'Brien, consigue una identidad propia gracias a que combina humor de lo más naif y drama que nos pega directo en el corazón.

Gary (Olan Rogers) es un tipo egocéntrico con bastante angustia social y muy metepatas que vive solo en una nave espacial con un robot bastante insufrible, KVN (Fred Armisen), y una Inteligencia Artificial llamada H.U.E. (Tom Kenny). Pasa sus días reparando satélites, enviándole logs de video a su enamorada y discutiendo con las dos IA para ganarse una galleta de chocolate. Su vida es aburrida y deprimente hasta que Mooncake (Rogers) entra a su vida, un simpático y adorable alienígena verde que solo derrocha amor y paz.

Los primeros capítulos de Final Space están movidos por la impulsividad de Gary, que lo lleva a conocer al valiente Avocato (Coty Galloway) y a descubrir que su amigo verdecito es en realidad un arma letal que puede poner en peligro el universo. La serie siembra el tono cómico desde los primeros minutos y da rienda suelta a lo absurdo hasta el final. Sin embargo, el drama y el tono oscuro de la trama van colándose poco a poco y se corresponden con la madurez de Gary, personaje que comienza siendo un total inepto que vive en una burbuja y termina como el héroe de turno, listo para salvar al Universo… o a la Tierra, mejor dicho. El villano de turno es Jack (David Tennant), el típico malo que solo ansia poder; y todavía no les hablé de Quinn (Tika Sumpter), la amada de Gary, solo que ella aun no lo sabe… Final Space recurre a los tropos clásicos de la epopeya espacial y nos cuenta el camino del héroe que todos conocemos, pero el humor y sus personajes se sienten muy frescos, y son los que nos atrapan hasta que la terminamos.

Las animaciones para adultos modernas recurren mucho a las vulgaridades y a la crítica social cínica y ácida, Final Space hace todo lo contrario. Es una serie que pone el foco en los personajes y en recordarnos lo mucho que se sufre por amor y por la pérdida de nuestros seres más queridos, así como el valor de la amistad y lo mucho que nos afecta la soledad. Es adulta y no por su contenido, sino porque sus planteos nos reviven esas emociones que comenzamos a sentir recién cuando crecemos.

Aunque la serie es una clara space opera, tiene mucho de aventura también y hasta de terror cósmico. Sigue arquetipos conocidos y les da una vuelta de tuerca para que sintamos que en ningún momento estamos viendo algo cliché. Además, es notable el manejo del melodrama. La banda sonora es la principal responsable de que se nos escape una lágrima en varias escenas. Final Space es muy divertida, pero sabe inyectarnos una dosis de drama intenso sin perder la coherencia.

Los 10 episodios que están en Netflix se nos agotan rápido, y aunque podemos sentir que se tarda al menos dos episodios en agarrar su ritmo definitivo, Final Space no aburre nunca. No rebosa de reflexiones complejas sobre el sentido de la humanidad porque su foco no está puesto en el existencialismo, sino en la empatía. Todos sus personajes, incluso los más delirantes, tienen aunque sea una pisca de humanidad y eso es difícil de encontrar en una comedia animada.