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Analisis | Al infinito y basta ya

ANÁLISIS: Far Cry 5 - Lost on Mars (PC, PS4, XONE)

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Por: Jeremias Curci

¿Creían que el Season Pass de Far Cry 5 podría mejorar con este DLC? Malas noticias...

Gracias a juegos como Halo, podemos imaginar que tener un poco de acción en el espacio puede ser en efecto, algo muy divertido. Pero casos como los de Lost on Mars nos recuerdan la realidad: puede que la falta de gravedad y la posibilidad de utilizar un jetpack suene divertida, pero si la usamos para lo que debemos hacer (como por ejemplo, cruzar una distancia entre punto A y punto B) con todo y su baja aceleración y velocidad, la cosa pierde excitación casi de inmediato. El espacio se vuelve claustrofóbico y un tanto monótono: lo opuesto a divertido.

Hago hincapié en esto porque viniendo de una compañía que hizo del parkour un fundamento jugable, resulta casi insultante que la mecánica de navegación en los niveles sea tan poco inspirada e insulsa, cometiendo el pecado de ser una parte casi fundamental de la experiencia de Lost on Mars: el nuevo DLC para Far Cry 5. Lo que sucede con el uso del jetpack es una constante que se expande por todos los aspectos del juego, al igual que la plaga alienígena por todo el planeta Marte que nos plantea el título, a la que debemos combatir para erradicarla y así salvar a la tierra.

La historia es delirante por donde se la mire y empieza con algo de punch. Dicen que Far Cry mejora cuando menos en serio se toma, pero en este caso se les fue un poco la mano. El relato involucra a Nick Rye y a Hurk Drubman Jr. (dos personajes de Far Cry 5) que, abducción mediante, despiertan en Marte. Ahí toman conocimiento de que un ejército de arañas se está preparando par invadir la tierra y que para evitarlo, deben reactivar una Inteligencia Artificial llamada Anne. Lo bizarro rápidamente se transforma en algo chabacano y de mal gusto: el “humor” pueril con el que el juego se despacha no tiene fin, y parece escrito por un par de adolescentes a los que la palabra “pito” les parece increíblemente graciosa y transgresora.

Es muy difícil intentar apagar este amplificador de desagradables pasos de comedia cuando incluso hay armas que tienen “dick jokes” en su nombre. De verdad. “Disfrutar” la historia que nos plantea es lo mismo que tolerar una ronda de chistes verdes de las épocas más oscuras de Videomatch. Lamentablemente, el gameplay y la estructura del juego no acompañan para nada. Sumado a la situación del jetpack, la jugabilidad es decepcionante: la imaginería empleada para materializar las armas son dignas de un Bungie de Bollywood, por la forma en la que se ven y por cómo se sienten al dispararlas.



Las empleamos contra enemigos completamente descerebrados que recurren a patrones repetitivos: unas arañas que adoptan el look de los bichos de Starship Troopers pero dejan de lado su comportamiento letal. Ya con la primera pieza armamentística (que podemos imprimir en una estación de impresión 3D, como el resto de las armas) podemos hacer literalmente un destrozo. Así que por ese lado, tampoco tenemos grandes motivos por desbloquear todo lo que el juego tiene para ofrecer.

Estructuralmente, el juego está repleto de falencias. Lost on Mars se ubica en una pieza del “planeta tiramisú” (de verdad, parece que jugamos arriba de una de esas tortas) en la que debemos activar distintos nodos de energía, mientras juntamos las partes del cuerpo de Hurk. De forma literal, esto es todo lo que el juego tiene para ofrecernos: no hay ninguna misión con un guión distinto, no genera momentos espectaculares ni pasajes inolvidables. Todo transcurre en un tono monocorde que se torna bastante insoportable.

En un gesto de misericordia, Lost on Mars pide poco de nuestro tiempo a cambio de sus “encantos”: estamos ante una experiencia que tiene la decencia de terminarse rápido. Entre cuatro y cinco horas serán suficientes para completarlo recolectando casi todas las chucherías esparcidas por el suelo marciano. No importa cuántas dejen atrás: no hay manera que quieran volver a subirse al cohete para dar otra vuelta por el espacio sideral. 

En el episodio 3 de Malditos Games hablamos sobre cómo Ubisoft había dado en la tecla al insuflar vida a distintas creaciones dentro del primer año de existencia: Mario + Rabbids o South Park the Fractured But Whole, son dos ejemplos cabales de que se puede agregar contenido bien pensado, realizado con ideas en la cabeza. Extrapolamos allí mismo el hecho de que al cumplirse un año del lanzamiento de cada uno de esos juegos, llega el mejor DLC, cerrando con broche de oro exquisitos pases de temporada que realmente valen la pena.

Con Far Cry 5 pasa todo lo contrario: el juego salió apenas hace cinco o seis meses y ya recibimos tres contenidos extra (si contamos Far Cry 3 Classic Edition). En términos parrilleros, se nota que la carne está arrebatada: Hours of Darkness fue decepcionante, Far Cry 3 directamente una chantada, y con el pésimo humor y flojera de Lost On Mars, el paquete conoce una nueva dimensión de mediopelismo y mediocridad. Sólo falta que nos llegue el último paquete de temática zombie. Sólo un milagro puede salvar este pase de temporada que, por ahora, sigue sin dar motivos de peso para justificar su precio y por sobre todo, su existencia.

 

LO BUENO

  • Se termina rápido
  • Si no compraste el Season Pass, podés pasarlo de largo

LO MALO

  • El humor
  • La poca ambición
  • El tono monocorde