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Analisis | Recuerdos del pasado

ANÁLISIS: The Tale (2018)

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Por: Jessica Blady

Las consecuencias del abuso en primera persona.

Como cineasta y documentalista, Jennifer Fox está acostumbrada a contar la realidad, siempre, desde determinado punto de vista: el propio. Este mismo mecanismo lo aplicó a los recuerdos más dolorosos de su infancia, sepultando de alguna manera la verdad, y reemplazándola con una fantasía más digerible que supo plasmar en un escrito escolar a la edad de 13 años.

Tres décadas después, la cineasta decidió exorcizar esos fantasmas, en la realidad y en la ficción de “The Tale” (2008), drama “biográfico” de HBO que la tiene como protagonista, aunque acá, interpretada por la siempre genial Laura Dern.

Jennifer (Dern) recorre el mundo entrevistando mujeres para su próximo proyecto. Tras volver a Nueva York, recibe las incesantes llamadas de su mamá Nettie (Ellen Burstyn), preocupadísima por estos mismos manuscritos que encontró entre las viejas cosas de su hija. El pasado vuelve en forma de baldazo de agua fría, aunque ella parece recordarlo con más cariño que con trauma. Igual, a partir de acá, no hay vuelta atrás para Jen que, yendo contra sus propios instintos, intentará reacomodar las piezas que estuvieron desparramadas a lo largo de tantos años.

Fox escribe y dirige una historia que va y viene por los recuerdos de la protagonista, muchas veces distorsionados a causa del trauma que ocultó ese mismo dolor bajo una mentira más llevadera. La genialidad del relato también va cambiando el punto de vista, ya no, entre diferentes personajes, sino entre la pequeña Jen (Isabelle Nélisse) y la adulta, que luchan por encontrar la verdad entre tanta negación y memorias deformadas.      

El manuscrito de la nena nos lleva muchos veranos atrás cuando pasó una estadía, junto a otras compañeritas, en la casa de la señora G. (Elizabeth Debicki), instructora de equitación bastante severa, pero también todo un ejemplo de femineidad y belleza para la jovencita que, recién, comenzaba a transitar el complicado estadio de la pubertad. En ese ambiente también conoció a Bill (Jason Ritter), entrenador de atletismo que se encargaba de ponerlas en forma.

Era 1973 y estos dos adultos tan carismáticos se ganaron la confianza de la joven Jennifer, una nena sensible y muy inteligente que intentaba destacar dentro de una familia con otros cuatro hermanos. Esta necesidad de pertenencia, de ser aceptada, es el principio de una serie de abusos que, treinta años después ya no resuenan en la memoria de la adulta. ¿Por qué?

Es el interrogante que empieza a flotar sobre su cabeza e, impulsada por la culpa de su madre y la comprensión de su novio (Common), Jennifer sale a buscar las respuestas entre sus antiguas compañeras de equitación, una avejentada señora G. (Frances Conroy) y, por supuesto, el adulto Bill, aunque ya lo era cuando se aprovechó de esa nena de sólo 13 años.

La travesía de Fox es dolorosa y no siempre encuentra las contestaciones que necesita o quiere escuchar. Su fuente más confiable termina siendo ella misma, esas “conversaciones” con la pequeña Jen que tergiversó la verdad y la ocultó en lo más profundo de su mente y su ser por tantísimo tiempo.

A nosotros sólo nos queda ser testigos de esta búsqueda, por momentos frustrante, por momentos dolorosa, pero siempre catártica para la protagonista donde, más que nada, intenta comprender los por qué de unos (los abusadores) y los por qué de los otros (las víctimas que callan).     

“The Tale”, como tantas historias recientes, llega en el momento justo y coyuntural donde estos temas pueden ser debatidos ampliamente sin tabúes de por medio. El relato de Fox es sencillo, directo y sincero, uno que no busca convertirla en víctima (aunque lo fue, claro está), al menos desde su propio punto de vista.    

La originalidad de la narración, la forma en que rompe los esquemas y la cuarta pared, hacen que este relato verídico no sea tan duro para el espectador, aunque al momento de las revelaciones no podemos girar la mirada y pararnos desde la vereda de la protagonista, también, tratando de entender cómo llegamos hasta ahí y como seguimos adelante.   

LO MEJOR:

- Un elenco impecable.

- El relato en primera persona.  

- La originalidad de la narración.

 

LO PEOR:

- ¿Por qué este riesgo sólo se da en la tele?

- Que estas cosas siguen pasando en el mundo real.