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Analisis | This is not my home

ANÁLISIS: Orange is the New Black S06E01

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Por: Florencia Orsetti

Tras una temporada 5 bastante diferente, la dramedia de Netflix vuelve a su esencia

Aunque se la presenta como a una comedia, Orange is the New Black nunca fue ajena al drama ni a lo emocional. La quinta temporada había pegado el volantazo y se animó a experimentar con un cambio de narrativa, siguiendo casi en tiempo real el motín de las reclusas, agotando entonces las subtramas y los desvíos propios de la serie hacia lo cómico y lo absurdo. Ayer estrenó la sexta temporada y arrancó mostrando las consecuencias de la rebelión.

La primera escena nos recuerda cuánto extrañábamos las locuras de la serie de Netflix. La estrella de esta escena teatral es Suzanne (Kate Mulgrew), que por no estar medicada recrea con su imaginación lo que le ocurre a cada una de las reclusas. De esta forma, Nicky (Natasha Lyonne) aparece como un conejo pianista que confiesa sus problemas con las drogas; Gloria (Selenis Leyva) y María (Jessica Pimentel) se enfrentan en un ring de boxeo; Frieda (Dale Soules) aparece haciendo trucos de magia y se corta las venas con una carta. Finalmente, Piper (Taylor Schilling) está presa en un juego de Jeopardy! y lo único que hace es preguntar dónde está su novia, Alex (Laura Prepon).

La alucinación dura cerca de ocho minutos y la verdad que se siente extendida. El episodio recurre más de una vez a todo este asunto de la imaginación de Suzanne, lo que se hace repetitivo, al igual que la insistencia de Piper con Alex. La rubia dejó de ser el foco de la serie hace rato y a esta altura nos damos cuenta de que sus problemas son los que menos queremos ver desarrollados el resto de la temporada.

Por suerte desde el capítulo uno comienzan a llenar los baches sobre el motín con flashbacks que nos dejan en claro que las reclusas la tienen más jodida de lo que pensaban. Suzanne y Cindy (Adrienne C. Moore) son testigos de cómo los oficiales del lugar plantan un cadáver, ¡con disparos y todo! Las chicas, ahora trasladadas al ala de máxima seguridad, no piensan de manera egoísta sino que idean un plan para tener la misma versión de la historia y ver si pueden salirse con la suya.

El capítulo nos da la sensación de que esta temporada será más oscura que las anteriores. Tenemos varias muestras de crueldad policiaca y hasta una de las nuevas reclusas, conocida como Malison (Amanda Fuller), se presenta como una amenaza para el grupo. Las cosas en la Litchfield de máxima seguridad son muy distintas y las chicas van a tener que aprender las reglas: ahora la honestidad no cuenta, nos regimos por la ley de la selva  e incluso las presidiarias más pacíficas van a tener que aprender a ser más rudas. Tal vez, luego de seis temporadas, algunos líos sintamos que ya los vimos, pero la serie siempre encuentra algo nuevo para denunciar.

Y hablando de brutalidad, Piper se come flor de golpe (la escena es muy divertida) para llegar a la enfermería y ver si se encuentra con Álex. Pero no, allí tampoco hay rastro de ella. Si hay algo que sigue haciendo bien OITNB es trasladar los problemas sociales a la prisión, porque mientras la chica blanca carilinda tiene como única preocupación encontrar a su novia, las demás… bueno, tienen mucho más por qué pasarla mal.