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Analisis | Marte siempre estuvo cerca

ANÁLISIS: Red Faction Guerrilla: Re-Mars-tered (PC, Xbox One, PS4)

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Por: Sebastián Cigarreta

Nueve años después de su lanzamiento, THQ Nordic nos propone volver a Marte y disfrutar destruyendo sus paisajes. ¿Vale la pena?

En 2009 la generación pasada estaba pasando por un momento de austeridad en cuanto a títulos. Con la excepción de algunos juegos interesantes, el resto parecía caer en la reiteración de viejas fórmulas o en la más absoluta mediocridad. En ese contexto fue que salió Red Faction Guerrilla, juego que nos proponía volver al planeta rojo a liberarlo de la Earth Defense Force utilizando un hermoso abanico de armas de destrucción. Claro que en su momento, y más aún teniendo en cuenta la sequía por la que atravesaba la industria, la respuesta del público fue bastante positiva. Por eso es que hoy en día se lo recuerda como un buen juego, y es que de hecho lo fue hace casi una década.

Sin embargo la realidad actual no nos permite jugar con la nostalgia, quizás porque remasterizar los juegos viejos es una práctica común, o tal vez sea porque no todos los títulos de antes son necesariamente clásicos. THQ Nordic sigue en su plan de reciclar todas las franquicias posibles, lo hizo con mucha razón en el caso de los dos Darksiders y con resultados positivos. También con varias otras de menor calibre, pero la decisión de revivir a Red Faction Guerrilla removió un poco el polvo y pronto la comunidad salió a apoyar el proyecto.



Habiéndolo jugado durante su mejor momento, también sentí esa curiosidad y ganas de ponerle las manos encima a esta remasterización. Debo admitir que lo recordaba mucho mejor y el choque con la realidad se me hizo bastante insoportable. Red Faction Guerrilla nos devuelve a Marte, en medio del control de la Earth Defense Force que lo tiene dividido en seis sectores que debemos recuperar. ¿Cómo lo haremos? Será tan simple como cumplir una seguidilla de misiones en cada sector, romper todo a nuestro paso y seguir con el próximo. No hay demasiada variedad en la oferta de misiones, siendo las de destrucción manual las más gratificantes, pero sin desmerecer al resto que pica tan cerca del tedio como la anterior.

En su momento Red Faction destacaba por varios elementos, recordemos que en esa época los sandbox aún estaban por mostrar su mejor cara, y la destrucción interactiva no era moneda corriente. Por eso cuando vimos las posibilidades del motor GEOMOD 2.0 quedamos atónitos, es decir, destrucción en tiempo real con injerencia sobre la estabilidad de las construcciones ya sea a través de ataques de martillo como con todo tipo de armas pesadas. El regreso de este motor sigue siendo el responsable de los mejores momentos de Red Faction Guerrilla, pero es algo que hoy en día casi cualquier juego hace igual o mejor.



No voy a negar que destruir estructuras a martillazos no es casi tan gratificante como derribar un puente con explosivos bien colocados y arrasar un escuadrón enemigo completo. Pero por cada momento de gloria hay tres de accidentes y frustraciones. El juego es propenso a romperse, tiene glitches y bugs sin arreglar a pesar de no contar con un mapeado tan extenso como para justificar los descuidos. Los tiroteos se sienten genéricos, los enemigos no tienen una inteligencia artificial desafiante, la única forma de hacernos frente es enviando oleada tras oleada de personajes con armadura que poco tienen para aportar a la experiencia. Y por todo lo que aporta a la jugabilidad la destrucción interactiva hay detalles que rompen la inmersión como vidrios que resisten una lluvia de balas o columnas que soportan cualquier explosión. Hay elementos interesantes como el sistema de moral, que le da una importancia agregada al hecho de morir o fallar un objetivo. También influye en las chances de que los personajes neutrales se sumen a los ataques y la cantidad de recursos con la que nos premian al final de cada misión.

La remasterización incluye también algunas aventuras extra y varios modos multijugador para extender la vida útil del juego. Estos son entretenidos, incluyen diferentes habilidades para influir en el desarrollo de las partidas y armas especiales que permiten hasta reconstruir estructuras. Tampoco es que esta modalidad venga a inventar nada, de hecho es lo que menos esperaba de un juego de la década pasada, los clásicos Capture the flag y Deathmatch se suman a otros cuatro que incluyen tanto modos orientados a la construcción como a la destrucción absoluta con hasta cuatro jugadores.



La propuesta de Red Faction Guerrilla no envejeció bien y por más lavado de cara que le hayan hecho se siente lo rancio a la legua. Misiones repetitivas, un motor de físicas aplicado a las colisiones que deja mucho que desear, enemigos poco inteligentes y poco nivel de detalle en general son algunas de las cosas que desinflan el producto. Por el lado técnico todo es subpar, desde las cinemáticas en baja resolución, pasando por el voice acting y principalmente por los modelos de los personajes en general. Los bugs tampoco ayudan demasiado, estructuras que se rompen y nos dejan atrapados entre los polígonos, enemigos que disparan a través de las paredes y momentos en los que hay que reiniciar la misión sí o sí son algunos de los problemas con los que me encontré en la versión de PS4.

Red Faction Guerrilla: Re-Mars-tered podría haber mejorado la obra original más allá de las texturas en HD y la resolución en general, entonces el resultado seguramente hubiera sido más atractivo. Por más encanto y nostalgia que puede llegar a generar en las primeras horas, pronto el juego muestra su peor cara, la de la mediocridad y la repetición, entonces quedarán pocos motivos para seguir jugándolo. El precio es accesible, pero tampoco justifica la inversión, salvo que realmente lo hayan disfrutado en 2009 pero aún así deben recordar que todo lo malo que tenía sigue allí.



 

LO MEJOR

  • Destruir aún resulta entretenido
  • Los modos online suman a la propuesta


LO PEOR

  • El apartado técnico subpar
  • Se siente demasiado viejo
  • Glitches y colisiones erróneas