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Analisis | Melodrama rockero

ANÁLISIS | FLCL: Progressive (Temporada completa)

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Por: Florencia Orsetti

Tags: FLCL
Las guitarras motorizadas tienen menos nafta esta temporada, pero todavía tiene con qué engancharnos

Es cierto que cuando comenzó FLCL: Progressive muchos esperábamos sentir lo mismo que con la historia de Naota. A medida que pasaron los episodios, la nueva serie fue ganando su propio ritmo y nos dimos cuenta de que estábamos ante un material bastante menos lisérgico. La ciencia ficción extraña y el drama interno de los personajes sigue siendo el hilo de la trama, aunque, tal vez, algunas cosas tendrían que haberlas dejado sin explicación.

A grandes razgos, ambas series tienen mucho en común. Haruko vuelve a la Tierra para ir tras Atomsk, aunque esto empezamos a entenderlo en los últimos tres episodios. Antes, le jode la vida a un grupo de adolescentes que entiende menos que nosotros de lo que está pasando. En el medio, somos testigos del despertar sexual de los personajes y del sacrificio que implica madurar, dejando atrás todo aquello que no quieren olvidar. Cuando nos ponemos más puntillosos, notamos las diferencias y vemos que FLCL: Progressive no es constante en varios apartados.

¿Quién soy yo para pedirle constancia a una serie experimental? La primera temporada, a pesar de que marea con el trasfondo de ciencia ficción que no se entiende, es también mucho más emocional. Naota, Mamimi y Ninamori nunca dejan de ser el foco de la trama. En FLCL: Progressive, Ide puede ser muy divertido y Hidomi nos da varias escenas que nos tocan el alma –la conversación final con la madre me gustó mucho por lo honesta que se siente–, pero el resto de los chicos de Mabase son bastante planos. Sucede algo similar con la animación y la musicalización, que va desde lo regular a lo especularmente explosivo.

Haruko, la gran incógnita de todo este universo, finalmente se abre un poco con nosotros en el episodio final. El personaje deja ver su lado sentimental en una escena que fue tan querida como odiada por los fans. En lo personal, el momento me gustó mucho porque maneja una de esas metáforas que hacen tan grande a FLCL. Haruko se niega a madurar y lo demuestra mejor que nunca, a pesar de que ella es la principal causante de que Naota, Hidomi e Ide “respondan al llamado de la adultez”. Obliga a los demás a crecer, pero ella no quiere hacerlo.

Los momentos en los que mejor funciona Progressive son los que nos meten en la mente de sus personajes. Es menos introspectiva que la serie original, pero sigue diciendo mucho del sufrimiento adolescente y sus momentos más melancólicos nos llegan. La musicalización, por mucho que duela aceptarlo, es más pobre. La música de The Pillows sigue siendo el pegamento que le da sentido a todo este delirio, pero no se lo aprovecha tanto.

Finalmente, la animación varía de episodio a episodio. Es menos vanguardista, las escenas de acción están bien, pero podrían ser las escenas de cualquier anime de mechas. No tienen el despliegue variado de colores y formas que vemos en el ending o en los momentos más climáticos de la serie original. Hay que destacar algunas técnicas arriesgadas, el episodio cinco apuesta por tomas estáticas que parecen dibujadas a mano, como salidas de un manga; hay momentos en los que la acción simula el comic animado. En pocas palabras, Progressive es una serie menos inspirada desde lo audiovisual. Si no tuviésemos la primera serie para compararla, probablemente seríamos más permisivos, pero estamos hablando de la siempre (aunque ahora no tanto) atrevida FLCL.


FLCL: Progressive es una serie con altibajos. Hay episodios muy redondos –el cuatro es el que tiene mejor ritmo– y hay otros que pasaron como si nada. Seguimos queriendo a sus personajes eternamente nostálgicos, el humor da en el clavo y lo audiovisual está muy bien cuando lo exprimen. Pero su mayor pega es dedicar demasiado tiempo a explicar la mitología alienígena detrás de todo esto, olvidándose un poco del melodrama de nervio roquero que tanto nos agita el alma. Cuando vi FLCL, entendí poco y nada, pero sentí un montón y varios de sus planteos se quedaron conmigo después del visionado. La secuela genera lo mismo, a veces… solo a veces.