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Analisis | Regreso con gloria

ANÁLISIS: Lumines Remastered (PC, PS4, XONE, NS)

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Por: Jeremias Curci

Lumines está de vuelta y se lo ve mejor que nunca

Tetsuya Mizuguchi ha dedicado su vida entera a la búsqueda del próximo Tetris. Desde las frustradas negociaciones para hacer su propia interpretación del legendario título (algo que, increíblemente, está por dársele en Tetris Effect después de más de 15 años) ha ido experimentando sin parar. Meteos, Luxor, Child of Eden, son juegos que combinan filosofías de diseño características del autor: la geometría, los colores llamativos, el neón y por sobre todo, la música. De todas sus creaciones, hubo una que estuvo muy cerca del sol: Lumines.

Un juego de PlayStation Portable que muchos consideran esencial, pero que, llamativamente, es frecuentemente olvidado cada vez que se debate respecto a los mejores juegos del género. Y es que el destino de Lumines es curioso: así como fue de fundamental para el catálogo de la primera portátil de Sony, también lo fue para la comunidad pirata, pues los hackers aprovecharon código de este título para explotar una vulnerabilidad en el sistema y dar lugar así a lo que fue “la escena” de modificaciones. No hubo marcha atrás y Sony, para intentar mitigar los daños, descatalogó el título, elevándolo al estatus de “rareza”.

Pero la vida siempre da revancha: para el propio Mizuguchi y su inminente Tetris Effect, y también para Lumines, que regresa con todo su esplendor a todas las consolas de actual generación y PC. Jugarlo se siente como volver a casa, pero más importante todavía, se siente como una experiencia totalmente contemporánea y vigente. Esto demuestra a las claras que Mizuguchi jugó fuerte durante la fase de prototipado y diseño de mecánicas, puesto que las mismas prevalecen resistentes al paso del tiempo.

Para los olvidadizos o quienes directamente no lo hayan jugado, cabe decirles que Lumines es un juego de puzzles musical, en el que nuestra tarea es utilizar cubos divididos en cuatro partes, las cuales contienen distintas combinaciones de dos colores: tres y uno, mitad y mitad, mezclados, de un color entero, etc. La idea es combinar las piezas para formar cubos de un mismo color, los cuales serán barridos por una línea que se mueve horizontalmente al ritmo de cada una de las canciones que conforman los niveles. A lo ancho de la pantalla entran un total de 8 cubos (16 fragmentos) y a lo alto, 5 (10 fragmentos): dentro de esa limitación tenemos que jugar y calcular cómo van a ir acomodándose las piezas a medida que los cubos sean limpiados por la barra.

Si la pantalla se llena de cubos hasta tocar la parte más alta, significa que habremos perdido la partida, mientras que avanzaremos de nivel cuando alcancemos un determinado puntaje. Puede que suene complejo al leerlo, pero en la práctica es bastante más sencillo. Así y todo, jugar Lumines requiere de cierto acondicionamiento mental: a diferencia de muchos otros juegos del género en donde la acción transcurre en un solo sentido, en Lumines necesitamos pensar a nivel vertical y lateral, como también en función de la velocidad de cada nivel. Por ejemplo, a veces es mejor especular con la caída de ciertas fichas para provocar una cascada, mientras que en otras nos encontraremos corriendo una carrera contra la barra que limpia los cubos para agrandar el combo y maximizar los puntos a obtener.

La curva inicial puede ser algo elevada, pero Lumines hace lo propio para evitar que se vuelva un engorro. Esto es así porque más allá del brillante diseño jugable que tiene, es un título que exuda placer desde los cuatro costados. Es un juego elegante, visualmente vibrante y muy bello, que respira al compás de la alucinante selección musical que posee, en su mayoría compuesta para la ocasión. Por esto es que no es difícil entrar en un estado alfa profundo mientras llenamos la pantalla de cubos de un mismo color, los cuales explotan en partículas al ser barridos por la línea que sigue el ritmo de cada canción. Es algo difícil de explicar, pero que merece ser experimentado: va directo al hipotálamo y de allí regresa en forma de endorfinas.

Así de intensa es la experiencia de Lumines Remastered, que tras algo más de trece años de haber salido al público, sigue siendo igual de efectiva. De todas las versiones disponibles, la que probé para esta reseña es la de Nintendo Switch. Más allá de un eventual tirón, funciona de maravillas, pero lo que realmente captó mi atención es el uso del HD rumble. Se trata de una función que pocos juegos logran capitalizar, y en Lumines Remastered encontramos un ejemplo cabal de lo mucho que puede enriquecer la experiencia de juego. Y es que los controles vibran junto con la canción del nivel, emulando el feedback de distintos instrumentos que componen la banda sonora.

De hecho (y en un claro guiño al Trance Vibrator de Rez), es posible sincronizar hasta 8 Joy Con, a los cuales el juego le asigna un instrumento o función determinada. No pude probarlo a ese nivel, pero ya con los dos controles vibrando la sensación lograda es tremendamente orgánica, al punto de sentir la música de una manera diferente y única. Lo mejor de todo es que está hecho de una forma tan sutil, que no hace ningún ruido significativo que pueda molestar ni a nosotros, ni a nadie que esté cerca nuestro mientras jugamos.

El modo de juego principal es el “Desafío Básico”: aquel que se rige por las reglas explicadas párrafos atrás, y que consta de 100 niveles que se reparten entre las 25 canciones que componen la formidable (no me canso de decirlo) banda sonora que el juego tiene. Hay competencias asincrónicas a través de las clásicas tablas de puntuación, como también otros modos de juego para competir con amigos, o bien pruebas de habilidad y puzzles con figuras que nos ayudarán a entender al dedal cada una de las mecánicas que hacen de Lumines uno de los mejores en su clase. 

No importa qué modo de juego elijas realmente: Lumines Remastered es de esos juegos inagotables, que podrás haber pasado una y mil veces y que, así y todo, vas a jugar una y otra y otra vez. Si a toda esta bonanza le sumamos un precio irresistible, está claro que ya sea para los viejos conocidos o los nuevos por conocer, este trabajo de remasterización y “puesta en valor” de Resonair y Enhance Games es uno que no se deberían perder.

Después de haber sido condenado al olvido, Lumines vuelve a ocupar las primeras planas. Está mejor que nunca: con un apartado visual apabullante, la música de siempre y un estilo único que lo separa del resto. Se trata de un juego con un diseño atractivo, inteligente y de muy buen gusto, cosas de lo que muy pocos juegos actuales pueden jactarse. Incluso sin el bagaje histórico que lo antecede, Lumines Remastered es cita obligada.

 

LO MEJOR

  • Las mecánicas y el diseño general
  • La música
  • El apartado visual
  • Su precio
  • HD Rumble en Switch

LO PEOR

  • Los modos versus no están a la altura