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Analisis | Pies redondos y magia

ANÁLISIS: Crash Bandicoot N. Sane Trilogy (PC, Xbox One, Switch)

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Por: Sebastián Cigarreta

El marsupial favorito de los noventas está de regreso en su mejor versión, pero esta vez llega a todas las plataformas. Sebas te cuenta si vale la pena invertir en este port.

La industria se la pasa intentando revivir viejas franquicias y, quizás en un afán de devolverlas a su época de gloria, termina quemándolas. Cuando se anuncia una remake colisionan nuestros sueños y expectativas, generando hype, pero cuando finalmente sale publicada nuestro tren choca contra la realidad. Pero la verdad es que todo depende de dos factores: cuán bueno haya sido el producto original y cuán en serio se está tomando el proyecto el estudio en cuestión. Por eso es que le teníamos fe a Crash Bandicoot N. Sane Trilogy, no solo eran buenos juegos hace 20 años sino que Vicarious Visions es un estudio que conoce del tema en cuestión.

Y no es materia menor, la familiaridad tanto con la franquicia como con la tarea de portear juegos con buenos resultados ha sido vital para el resultado final. Crash Bandicoot N. Sane Trilogy es un gran juego, esta altura creo que todos lo sabemos, pero se terminó la exclusividad temporal con PlayStation 4 y era hora de que el resto de la comunidad pueda jugarlo. Claro que un año después y habiendo sido adaptado a tantas otras plataformas el resultado podría distar de lo óptimo, por eso es que amerita un segundo análisis.



Para los que lo jugaron en su momento, este compilado es una montaña rusa de nostalgia. Desde los efectos de sonido, pasando por esa musiquita tan característica, pero principalmente por Crash, Coco y sus locuras, todo está apuntado a quitarnos una sonrisa. Más allá de la adición de la hermana de Crash, que será jugable por primera vez en todos los juegos, el resto de la experiencia se mantiene lo más cerca posible a la original. Esto va desde la posición de las frutas, las cajas, los secretos y todo lo que conforma la identidad de la trilogía creada por Naughty Dog.

Como los assets originales no estaban disponibles Vicarious Visions tuvo que recrearlos desde fotos, videos y jugando a los juegos viejos. Por eso es que el juego se siente un producto nuevo a pesar de que en todo momento vamos a estar jugando títulos que salieron hace dos décadas. Junto con sus bondades, este detalle llevó a utilizar polígonos redondeados en los pies de Crash, en lugar de los clásicos planos. Gracias a esto el protagonista tiende a resbalarse un poco cuando aterriza sobre una plataforma redondeada, lo que ha llevado a algunos fans a quejarse del trabajo del estudio de los hermanos Karthik y Guha Bala. Sin embargo no afectan realmente al disfrute general, los originales ya eran juegos difíciles y en esta remake las cosas siguen igual.



La versión de Xbox One es tan hermosa y espectacular como la de PlayStation 4. Desde el punto de vista jugable o visual no pude encontrar ninguna diferencia notable, lo que me lleva a pensar que estas versiones estuvieron guardadas o las tenían casi terminadas. Acá nadie hace un port de esta calidad en un año ni mucho menos, pero al final del día termina siendo algo positivo porque desde el día de lanzamiento el juego se sentía pulido y finalizado. Y si bien de alguna manera verlo corriendo en una plataforma ajena a Sony se sintió un poco extraño, es imposible negar que el formato multiplataforma le sienta como anillo al dedo. Crash Bandicoot es un personaje de todos, Activision se encargó de ello, solo que ahora está asegurándose de cuidarlo en vez de solamente explotarlo.

Cada uno de los tres títulos que componen esta trilogía tienen algo que los destaca, pero lo más impresionante es ver el tratamiento que recibió el primer juego. Todos comparten el mismo nivel de trabajo y detalle, pero el contraste es mayor en Crash Bandicoot. El segundo es el que definió la jugabilidad de la saga, y el tercero el que ofrece la experiencia definitiva, pero todos son disfrutables. Quizás la dificultad pueda resultar un poco agresiva, y en este sentido no hay distinción entre jugadores nuevos o recurrentes. Terminar uno de estos juegos juntando los objetivos opcionales requiere un nivel de reflejos y atención increíble. De todas formas es cuestión de practicar un poco y créanme que vale la pena.



Crash Bandicoot N. Sane Trilogy es el ejemplo perfecto de por qué tiene que seguir habiendo remakes y remasters. Es una práctica que nos permite volver a jugar clásicos y le acerca este tipo de experiencias a un público nuevo. Tiene un precio reducido y nos ofrece tres juegos geniales completamente rehechos desde cero. Ahora la pregunta es: ¿Marcará este éxito el regreso de los juegos originales de Crash? Si la respuesta es positiva ojalá le encarguen el trabajo a Vicarious Visions, porque evidentemente saben lo que hacen.

LO MEJOR

 

  • El apartado técnico es increíble
  • Los tres mejores Crash Bandicoot en un solo paquete
  • Es una reproducción fiel de los originales

LO PEOR

  • La dificultad puede resultar agobiante