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Analisis | Vuelvo a casa

ANÁLISIS: Sharp Objects S01E01: Vanish

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Por: Jessica Blady

Las relaciones familiares se interponen en una trama criminal y todo se torna bastante oscuro.

En 2014, y gracias a la adaptación de “Perdida” (Gone Girl) a cargo de David Fincher, el mundo (y Hollywood, en particular) conoció a Gillian Flynn, que venía con varias novelas a cuestas, aunque sin gozar de un éxito arrollador. Tras el suceso de la película protagonizada por Rosamund Pike y Ben Affleck, su suerte cambió y empezaron a llover los proyectos. Ahora, mientras esperamos el estreno de “Viudas” (Widows, 2018) -basada en la serie inglesa homónima-, HBO rescata su primera obra literaria, “Heridas Abiertas” (Sharp Objects, 2006), como base para esta nueva miniserie con ganas de arrasar en la próxima temporada de premios.

“Sharp Objects” quiere continuar, de alguna manera, la racha ganadora de “Big Little Lies”, seguir debatiendo sobre temas coyunturales femeninos y sumar un poco de misterio en medio de una complicada relación familiar.

El director Jean-Marc Vallée, mismo responsable de “Big Little Lies”, nos lleva por el sinuoso camino de Camille Preaker (Amy Adams), reportera criminal de Chicago que carga con sus propios fantasmas (y excesos) y debe volver a Wind Gap (Missouri), su ciudad natal, para investigar la muerte de una jovencita y la desaparición de otra, a sabiendas que no podrá evitar reencontrarse con su madre Adora (Patricia Clarkson), señora recada y de sociedad que no va a dejar de recalcarle cada una de sus fallas.

Al principio, Preaker duda de la tarea, pero su editor la alienta a volver al trabajo para curar sus propias heridas (físicas y psicológicas). Puede que Camille no esté del todo preparada, ya que cada rincón de Wind Gap reaviva un pasado tan feliz como agridulce, la complicada relación con su madre y las sentenciosas miradas de los habitantes que no quieren que nadie se venga a meter en sus asuntos.   

Sí, todo muy “pueblo chico, infierno grande”, pero cuidando las apariencias. Mientras el jefe de policía (Matt Craven) y el detective Richard Willis (Chris Messina) tratan de encontrar pistas y culpables, Camille se corta por su cuenta, encontrando la reticencia de familiares, vecinos y conocidos, pero más que nada la de su madre, que quiere evitar que la ponga en vergüenza.

Esta es la relación central de “Vanish”, el primer episodio de los ocho que conforman esta oscura miniserie. El misterio y la resolución de los crímenes pasan a un segundo plano cada vez que estas dos mujeres se cruzan en la misma habitación y es ahí cuando la tensión se puede llegar a cortar con un cuchillo.

Vallée resalta estos momentos y los interrumpe con escenas del pasado –ahí tenemos a Sophia Lillis (la Beverly Marsh de “It”) poniéndose en la piel de la joven Camille-, un poco como los recuerdos que llegan para atormentar a la protagonista, y otro tanto para remarcar ese desequilibrio psicológico que siempre la está arrimando al borde del abismo.

Preaker tenía una hermana menor que falleció, y ahora es el “mal ejemplo” para su media hermana Amma (Eliza Scanlen), producto del nuevo matrimonio de su madre. La muerte de Ann Nash y la desaparición de Natalie Keene vienen a remover muchos momentos de su infancia y adolescencia, pero también amenazan con disparar su conducta más autodestructiva. Hay mucho más de Camille y la relación con Adora de lo que se intuye a simple vista, relación que se irá desmenuzando (y suponemos, confrontando) a lo largo de los ocho episodios de “Sharp Objects”.

“Vanish” imprime el estilo de esta miniserie, bastante diferente a su antecesora. Acá, los climas son opresivos y oscuros, más allá del escenario de ensueño que plantea la casa familiar, más parecida a una casa de muñeca; contraste inmediato con el resto de Wind Gap, un pueblito de esos tantos marcados por las crisis económicas.

Las revelaciones nos van llegando a cuentagotas, y es mejor que sea así por la gravedad y “densidad” de las mismas. Nada es “ligero” cuando se trata de “Sharp Objects”, Camille o Adora, de ahí que la historia tenga un ritmo tan pausado, de esos que no son para cualquiera.

Lo más destacado de este capítulo siguen siendo las actuaciones principales y la estética de Vallée. Tal vez, se pierde demasiado en este recurso de mezclar pasado presente, realidad e inconsciencia, en vez de concentrarse en la narración, pero esta es la forma en que se decidió a contarla, la cual se ajusta muy bien a la psique de la protagonista.     

“Sharp Objects” explora diferentes tipos de relaciones abusivas, y las familiares están a la orden del día. Esa es la dinámica que más resaltan los realizadores, pero nunca dejan de lado la trama criminal que, a pesar de que se pierde en medio de tanto drama, mantiene enlazada esta historia pasada y presente que confluye en la interacción de Camille con su madre, el pueblo, los habitantes, su hermana y sus propios traumas… que se van acumulando.