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PRIMERA MITAD 2018: Las 10 mejores series que volvieron

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Por: Ignacio Esains

Las segundas temporadas no decepcionaron… pero las terceras, cuartas y quintas, sí.

En la nota anterior hablaba del inevitable ocaso de esa “era dorada de la televisión” que nos trajo nuevos clásicos, desde Breaking Bad hasta Game of Thrones. Y si entre los estrenos era difícil encontrar 10 triunfos indiscutibles, la lista de grandes retornos se hizo todavía más difícil de compilar. Algunas de nuestras series favoritas de 2016 y 2017 regresaron con grandes temporadas, pero dos finales épicos nos hacen pensar que la época de las series innovadoras y revolucionarias está cada vez más cerca de su final.

 

  • 10
    Billions S3
    Billions siempre tuvo actores de primera, buenas historias y una ambientación de lo más interesante. Todos los elementos para convertirse en una de las grandes series... o quizás demasiados, ya que entre tantas traiciones, secretos y conspiraciones perdía un poco el foco. La tercera temporada toma la sabia decisión de olvidarse de la investigación con que la serie empezó y concentrarse en los placeres culposos, como esos giros imposibles de creer (pero divertidísimos) y el duelo actoral constante entre Paul Giamatti y Damian Lewis.
  • 9
    La Casa de Papel Parte 2
    Sí, sí, es verdad, en España se dió en 2017, pero acá la trajo Netflix en abril de este año y fue sin duda el fenómeno de 2018. Un guión relativamente sólido, buenos actores, personajes memorables, y una historia que quizás no necesitaba 22 capítulos pero que al menos encontraba en cada hora un nuevo giro que ofrecernos. Más allá de las cuestiones específicas, es un placer ver el nivel que están alcanzando las series en español. Ni tan buena como dicen los que parecen nunca haber visto una serie policial en su vida, ni tan mala como piensan los fanáticos de odiar cada fenómeno popular.
  • 8
    The Assassination of Gianni Versace
    Aunque lo lógico hubiese sido seguir la excelente “The People vs. O.J. Simpson” con otra adaptación convencional (pero efectiva) de algún caso real, Ryan Murphy apuesta por una visión onírica de la vida y la muerte en los ‘90s, más cercana a la genial Hannibal que a cualquiera de las series que se inspiraron en la American Crime Story original. Es una serie lenta, opresiva, a la que le sobran al menos tres capítulos, pero su recreación de época y grandes actuaciones dejan una impresión más que satisfactoria - a pesar del nombre, esta es más la historia del asesino que el asesinado, y Darren Criss está perfecto como el psicópata superficial Andrew Cunanan.
  • 7
    Sense8 - El Final
    Cuando Netflix confirmó que terminaría Sense8 con un “especial”, esperábamos lo peor… una compilación de los mejores momentos de la serie y un par de escenas que cierren cabos sueltos. Nada más lejos de la realidad, ya que este capítulo final (¡de casi tres horas!) empieza con una resolución algo acelerada de las cosas que habían quedado colgadas pero en su segunda mitad se dedica a despedirse de sus personajes con una escena que es, sí, predeciblemente Wachowski, pero no por eso menos impactante. Un final hecho para los fanáticos que cierra de forma más que satisfactoria una serie que, es verdad, se merecía dos o tres temporadas más.
  • 6
    One Day at a Time S2
    En su formato clásico de sitcom con público en vivo es la más tradicional de la lista, pero las historias que cuentan se ven cada vez menos en esta “era de oro” de la televisión. Una familia de descendientes de cubanos en Los Angeles, de clase media baja, que se enfrenta con problemas tan “grandes” en concepto como cotidianos en la forma en que afectan la vida de los personajes. La adaptación a la vida civil de los veteranos de guerra, la depresión clínica, la tenencia de armas, las sutilezas de la seducción en la comunidad LGBT moderna y, en los brillantes capítulos finales, la vida, la muerte, y el perdón. ¿Suena un bajón? Nada que ver - los chistes son buenísimos, o al menos mucho mejores que los de esa comedia de cuarta de los nerds.
  • 5
    The Handmaid’s Tale S2
    La mejor serie de 2017 tuvo una primera temporada tan intensa como deprimente, y aunque la segunda toma la valiente decisión de dejar de lado el libro original y expandir el universo creado por Margaret Atwood, a veces se siente simplemente cruel con el espectador, un poco inflada con la propia importancia que la crítica le dio, y forzada en sus intentos de conectar la situación de Gilead con la actualidad. Las actuaciones siguen siendo excelentes y los capítulos individuales tienen grandes momentos, y aunque es imposible no compararla con la redondita primera entrega, todavía no termina - y el segundo tramo de la temporada es ampliamente superior al primero.
  • 4
    Glow S2
    Glow fue una de nuestras favoritas del año pasado, pero su estructura de película deportiva ochentera hacía difícil de justificar una segunda temporada. En vez de hacer lo predecible e irse por el lado del realismo, Glow redobla la apuesta por los clichés de la época y a la vez intenta profundizar en cada uno de sus (quizás demasiados) personajes. Como parece ser tendencia este año, los mejores capítulos son autosuficientes, en especial una estadía nocturna post-lesión en un hospital y el octavo, media hora perfecta que sería un crimen spoilear.
  • 3
    The Americans S6
    La quinta temporada fue un traspié, una colección de capítulos que se sintió como si los creadores estuvieran marcando tiempo hasta el final… pero se entiende que les costase tanto como a nosotros dejar atraś a este matrimonio de espías que contra viento y marea intenta sostener ese lazo en un mundo que cambia de forma imposible de detener. El último trecho de capítulos conforma uno de los grandes finales de la historia de la televisión, tan triste como esperábamos pero que, a diferencia de los momentos más difíciles de la serie, se permite un mínimo de esperanza. Esperemos que algún servicio de streaming la coleccione, porque como The Shield, The Wire, o Halt & Catch Fire, es una de esas series para que cada uno descubra y vea a su propio ritmo.
  • 2
    Westworld S2
    La gran esperanza de HBO regresa con las mismas virtudes de la primera temporada (grandes actuaciones, presupuesto infinito, un universo coherente) y soluciona (casi) todos sus defectos. Las líneas temporales paralelas se reducen a dos, mientras que la historia se centra en las búsquedas individuales de sus cuatro personajes principales, tomando un desvío en el sublime octavo episodio, dedicado a un secundario al parecer completamente intrascendente. Después de 20 capítulos está claro que Westworld nunca va a ser un fenómeno masivo nivel Game of Thrones, pero eso no son más que grandes noticias para los que gustan de los puzzles narrativos y el trip filosófico de la ciencia ficción setentera.
  • 1
    Atlanta S2
    La primera había estado entre lo mejor de su año, pero con esta “Robbin’ Season” Donald Glover se aleja de la estructura lineal y construye capítulos autoconclusivos al estilo de Master of None, alejándose del rol protagónico y explorando en profundidad el universo de Earn y Alfred. Cada episodio incorpora códigos cinematográficos distintos, alternando la incómoda exploración de los matices raciales de “Helen” y la comedia surrealista de “Barbershop” con episodios más tradicionales (pero no por eso menos interesantes) como “North of the Border” y “Champagne Papi”. Sin duda el punto más alto de la temporada (y la serie, y el año) es “Teddy Perkins”, una minipeli de terror que podría ser la Get Out de Glover, pero personalmente nunca me voy a olvidar del melancólico flashback infantil de “FUBU”.

1. Billions S3

Billions siempre tuvo actores de primera, buenas historias y una ambientación de lo más interesante. Todos los elementos para convertirse en una de las grandes series... o quizás demasiados, ya que entre tantas traiciones, secretos y conspiraciones perdía un poco el foco. La tercera temporada toma la sabia decisión de olvidarse de la investigación con que la serie empezó y concentrarse en los placeres culposos, como esos giros imposibles de creer (pero divertidísimos) y el duelo actoral constante entre Paul Giamatti y Damian Lewis.
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