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Analisis | Ventaja Nintendo

ANÁLISIS: Mario Tennis Aces (NS)

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Por: Mariano Rizza

Un nuevo intento para una saga en declive.

Por más que Mario sea un veterano de la industria, la saga Tennis es relativamente joven si tenemos en cuenta que comenzó en el 2000 casi sobre el final del ciclo de vida de Nintendo 64. Entre diversas entregas repartidas en consolas hogareñas y portátiles este evento deportivo siempre dio que hablar, aunque con el paso de los años fue perdiendo el rumbo lenta y progresivamente. Llegado el turno de debutar en la consola más exitosa de Nintendo en la última década, Aces requiere un Ojo de Halcón antes de definir si realmente es o no un punto de quiebre.

Esta nueva versión de Mario Tennis llega tan sólo tres años después de la tibia entrega de Wii U, marcando el menor tiempo entre secuelas en toda la saga. Teniendo en cuenta la facilidad de Nintendo para remasterizar éxitos previos, que Aces sea un juego nuevo en lugar de una reedición de Ultra Smash habla de la búsqueda por seguir adelante y de lo olvidable que resultó ser el último título. Es por eso que, en su misión por dejar huella propia, esta versión presenta varias novedades como nuevos tiros especiales, la posibilidad de romper las raquetas de nuestros contrincantes para dejarlos fuera de juego, la aparición de Chain Chomp y Spike como personajes jugables y la inclusión de un modo historia por primera vez en consolas hogareñas. Y mientras que estas son novedades bien recibidas, es la totalidad del juego lo que hace ruido, más que sus partes.

De buenas a primeras somos introducidos al modo historia sin siquiera pasar por un menú, lo que le da un buen ritmo a la inmersión y nos pone rápidamente en humor de competencia. En esta aventura, Mario debe recorrer un par de islas en búsqueda de unas piedras mágicas que no tienen ni vergüenza ni intención de disimular que son un choreo a las Gemas del Infinito. Claro está, Wario y Waluigi - antagonistas clásicos de la saga -, se adelanten a nuestro héroe intoxicados por el poder de estos artefactos y queda en nosotros salvar el día junto a Toad, quien oficia como nuestro sensei y fiel ball boy. Para lograr nuestro cometido, iremos sorteando todo tipo de desafíos ingeniados para poner a prueba nuestra habilidad y enseñarnos a dominar todo el arsenal de técnicas del juego, pasando incomodamente de una dificultad de tutorial a jefe de Dark Souls, sin escalas. Este desajuste puede llegar a generar un nivel de frustración bastante importante, ya que los desafíos no sólo no son malos en sí mismos sino que realmente logran educarnos acerca de las virtudes de los controles con la maestría del “encerar / pulir” que luego se convierte en una técnica infalible a la hora de jugar en serio. El problema acá es que estos saltos exponenciales de dificultad están para disimular que este modo historia, además de no contar con los elementos de RPG que el estudio Camelot si supo incluir en entregar anteriores, es realmente corto.

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Lo mismo sucede con los torneos contra la máquina. Si lo que queremos es jugar al Mario Tennis sin tener que aburrirnos con secuencias de historia que ni se calentaron en animar y una actuación de voz que para Charles Martinet significó el cheque más fácil de su carrera, tenemos tres torneos que aumentan en duración y dificultad en forma escalonada, pero que en definitiva solo el último significa realmente un desafío y no otorga mayor recompensa que la victoria en sí. Teniendo en cuenta la variedad de competencias que tienen juegos de la talla de Mario Kart y las demás entradas deportivas de Nintendo, que acá sólo sean tres trámites realizables en poco más de una hora, demuestran más fiaca que planeamiento.

Por suerte, si hay algo que levanta este resultado parcial en contra, es la variedad de actividades en el título. Si terminamos o abandonamos el modo historia, además de competir contra la máquina tenemos las partidas en línea - ya sea con amigos o desconocidos - y los torneos mensuales donde el juego realmente comienza a brillar. Pocos títulos en Switch logran momentos de competencia tan emocionantes como Aces. Ya sea eligiendo un partido normal o sumando todos los super tiros, habilidades y canchas obstaculizadas, ponerse frente a un contrincante humano resulta en partidas dignas de televisar, al punto que son entretenidas por más que simplemente estamos en modo espectador. Aún cuando juguemos con Motion Controllers, ya que por más que la traducción de nuestros movimientos no sea cien por ciento eficaz, el jugar codo a codo con alguien despierta ese ambiente de fiesta digno de los juegos de la compañía. Por el lado de los torneos mensuales, esta prueba piloto de Nintendo de incursionar en sistemas similares a los de los juegos como servicios, no sólo da un motivo para volver mes a mes, sino que el hecho de destrabar personajes nuevos en cada evento dependiendo los puntos que juntemos, termina siendo la recompensa más atractiva de esta entrega.

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Es fácil distraerse con sus desprolijidades ya que incomprensiblemente todas están puestas en primera línea. Que las partidas cortas sean la opción por default marca una clara intención de priorizar la sensación de Party Game, pero escondiendo las demás modalidades en un laberinto de menúes de opciones confunde al jugador que busca una experiencia un poco más intensa. A su vez, que a la hora de jugar dobles se divida la pantalla incomodando la visibilidad y la ubicación en cancha, parece algo que tendría que haber quedado fuera del título en las primeras sesiones de testeo. Aún así, pese a estos desajustes, los chistidos y suspiros de fastidio quedan completamente olvidados después del primer saque porque donde Mario Tennis brilla definitivamente, es en su jugabilidad. Las mecánicas son tan ajustadas que las victorias y derrotas quedan reservadas para el error humano logrando que este sea uno de esos juegos en los que uno se divierte hasta cuando pierde y, por más que no se puedan jugar partidas de duración legal perdiendo así la posibilidad de tener un duelo de ingenio con nuestro contrincante, la estrategia a romper su raqueta cuando no podemos superarlo en habilidad es una herramienta que resulta en Knock Outs tan satisfactorios como los de cualquier juego de pelea. Es verdad que puede ser un título frustrante por momentos pero nunca es injusto y, al fin y al cabo, esa es la receta de un buen desafío.

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Mario Tennis Aces podría ser un juego perfecto, pero esa posibilidad quedó en la red al comportarse tal y como casi todas las propiedades de Nintendo, presentando mecánicas soberbias rodeadas de decisiones poco prácticas. Si hay algo que debe quedar en claro de todo esto es que su jugabilidad es lo más cercano que hay al concepto de la perfección y eso no sólo otorga horas de diversión sino también un juego más que digno para el ámbito competitivo. Lamentablemente, todo el contenido extra entregado a medias opaca un juego sólido, desafiante y extremadamente divertido. Puede que al fin de cuentas, este Mario Tennis termine siendo sólo recomendable específicamente para sus fans, pero todos aquellos que no lo sean tengan en cuenta que en una época donde los juegos de este deporte escasean, Aces es el Grand Slam del género.

LO MEJOR

  • Jugabilidad impecable.
  • De lo mejor en la consola estéticamente.
  • Torneo On Line.

LO PEOR

  • Opciones confusas y limitadas.
  • Se siente apurado e incompleto pese a la variedad.