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Editoriales | Ni ellos saben qué quieren

Los caprichos de YouTube y Twitch

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Por: Guillermo Leoz

Cambian todo el tiempo y a los creadores de contenido les cuesta hacer pie. Las dificultades de estar atado a los vaivenes de estas plataformas.

El siglo XXI nos ha dado innumerables nuevos empleos y oportunidades de trabajo. Una de las más solicitadas por niños y niñas de todo el mundo en esta última década es la de “creador de contenido”. Básicamente es una vocación que implica realizar contenido audiovisual que es expuesto en la web. Puede ser a través de plataformas de streaming, de videos, de música, podcasts, redes sociales, etc. Es el santo grial de cualquier joven que quiere ganarse la vida haciendo exactamente lo que quiere y aquello que le divierte más. Por supuesto que no es un camino fácil, de hecho es cada vez más complicado tener éxito en YouTube o Twitch; no sólo por la enorme competencia que hay sino también por lo caprichosas que son estas plataformas con sus políticas, con aquello que permiten realizar y con cómo poder monetizar el contenido realizado. De un día para el otro desde Amazon o desde Google pueden tomar decisiones que a simple vista parecen menores, pero que pueden afectar el bienestar económico de miles de personas alrededor del mundo. Los creadores de contenido más grandes y populares sufren esta ciclotimia constantemente y son los más vocales cuando algo no les gusta, pero los que más perjudicados se ven son aquellos de mediana o baja popularidad. Hay streamers alrededor del mundo, por ejemplo, a los que perder un puñado de suscriptores puede ser la diferencia entre llegar o no a fin de mes. Cuando tu estabilidad depende de cómo grandes corporaciones se levantan a la mañana, el sueño de vivir de lo que te gusta puede volverse una pesadilla.

YouTube ha estado en el ojo de la tormenta desde hace un tiempo. Primero vino el llamado “Adpocalypse”, proceso en el que cambió las reglas de monetización de los videos, directamente excluyendo a algunos usuarios y dándole poder a las empresas que ahí publicitan de evitar videos con temáticas sociales sensibles o que sólo buscan generar escándalo. Varios de los generadores de contenido más importantes expresaron su descontento e hicieron muchos videos al respecto. Poco a poco la plataforma fue dejando de lado a este tipo de creadores y apostando más por trailers, canales oficiales de medio establecidos, videos musicales, etc. Parecía existir una brecha importante entre aquellas personas que hicieron popular a la plataforma y la empresa. Para tratar de reparar esa relación, YouTube lanzó una iniciativa que le permitirá a los creadores tener nuevas maneras de generar dinero con su trabajo. Varias de estas herramientas ya las utiliza Twitch hace rato, lo cual habla también de una alarma por parte de los manejados por Google de que su gente no migre hacia esa otra plataforma.

Básicamente los usuarios ahora van a poder pagar una membresía a ciertos canales por un valor de 5 dólares. Esto les dará a cambio algunos emblemas, emojis y contenido en la parte de “comunidad” al que sólo las personas que pagan podrán acceder. Como sucede con Twitch, YouTube se quedará con una parte de esa membresía, que también brindará acceso a streams en vivo exclusivos, videos extra y saludos de parte de los creadores de contenido. Por lo tanto combina las suscripciones de Twitch con el contenido exclusivo que brinda Patreon a quienes colaboran. Pero hay otros artilugios que ahora YouTube le da a quienes ahí realizan contenido: en asociación con Teespring, van a poder vender merchandising propio en el canal mismo. Además incluye la posibilidad de hacer premieres de videos para transmitirlos en una hora y día específicos y de esa manera verlos por primera vez junto a la comunidad (otra opción también presente en Twitch).

Hasta acá todo muy lindo, pero como siempre esta plataforma pone barreras para quién puede acceder a los beneficios. Para poder recibir membresías, necesitás un mínimo de 100 mil suscriptores (una tarea para nada fácil) y para poder vender tus productos en la tienda, 10 mil suscriptores. Hay una postura bastante elitista por parte de YouTube en esta decisión, pero al mismo tiempo es un filtro que aplica la plataforma misma para que canales tóxicos o creadores que no son apropiados para publicidad, no acceden a estos beneficios sin necesidad de banearlos explícitamente. Se ahorran futuros problemas y se lavan las manos. Sin embargo, en el medio quedan creadores de contenido medianos o pequeños que tienen buenas intenciones pero que no llegan a cumplir esos estándares. Quizás tenés tu canal con 50 mil suscriptores pero tus muchos seguidores no pueden pagar membresía; esto va en claro contraste con Twitch que, a pesar de los muchos errores que comete, por lo menos le da la posibilidad a streamers no tan masivos empezar a monetizar su canal.

Era inevitable que YouTube en algún momento lance un programa como este. Es que hace rato ya que los creadores de contenido han derivado a su público hacia Patreon para poder sustentar su proyecto a nivel económico porque con vistas en los videos no alcanza. Quienes transmiten en Twitch también lo hacen, pero entre suscripciones y bits la plataforma misma también da opciones un poco más amigables. A pesar de que el lugar por excelencia para el streaming de videojuegos le permita a mucha gente (entre la que me incluyo) monetizar de una forma más justa y que pueda tener un impacto considerable en nuestro bolsillo, no dejamos de estar sujetos a lo que Twitch decide apropiado para ser transmitido o archivado. Al igual que YouTube, también está presa de los caprichos de entes externos en cuanto al manejo de derechos de autor. Hace poco varios streamers como xQc, Sinatraa, Daequan, Alfie, Avxry, KittyPlays, Pokelawls, Sneaky, Castro1021, Nico, Symfuhny, y Solluminati (algunos un poco tóxicos, cabe aclararlo) sufrieron directamente un baneo temporal de 24hs para poder transmitir. Todo esto por haber pasado simplemente una canción del rapero Juice Wrld, nada más; se han dicho y hecho cosas mucho peores en Twitch pero no hubo consecuencias. La música que muchos streamers deciden pasar siempre ha sido problemática: muchísimas transmisiones quedan silenciadas por haber tenido tal o cual tema de fondo, entre muchas otras complicaciones. Este es un hecho que dejó en evidencia lo vulnerables que están creadores de contenido populares y con peso en la plataforma. Por un algoritmo mal encaminado, una discográfica le impide a chicos y chicas poder seguir generando dinero con su trabajo. De un segundo al otro, tus ingresos económicos se pueden ver drásticamente afectados.

Probablemente se estén preguntando cuál es la alternativa a todo esto, si es que acaso existe algo así. Porque no es tan sencillo como chasquear los dedos y transmitir tu contenido en tu propia plataforma. Hay una especie de juego perverso, de relación tóxica de la cual los creadores de contenido no pueden salir y en la que están atados a YouTube, Twitch o Patreon con un contrato que pareciera estar firmado con sangre. Es que cuando quieren cortarse y hacer la suya, crear su propia plataforma o lo que sea que decidan hacer, en general no todo sale como lo esperaban. Philip DeFranco, quien tiene más de seis millones de suscriptores y cuyos videos son vistos por millones de personas día a día, lanzó su propia aplicación para postear videos e interactuar con la gente pero no tuvo la repercusión esperada y no hizo que de repente dejara de sacar videos en YouTube. Caisey Neistat está impulsando su propia productora pero no puede dejar de hacer sus vlogs diarios, entre muchísimos otros casos de personas que no pueden desligarse de estos gigantes caprichosos que nunca parecen sentarse a entablar una relación cordial con los creadores de contenido.

Incluso esto se traslada a la hora de realizar eventos que tienen que ver con el ámbito de YouTube. Vidcon es un evento anual que pertenece ahora a Viacom ni más ni menos, que trae a youtubers mega populares para que el público los conozco y realizar las típicas acciones que tenemos en shows de este tipo. Vidcon tiene un manejo cuasi monopólico de las apariciones de estos influencers y también tiene manejos algo cuestionables para ver quién pertenece a ese selecto grupo de celebridades de la internet. En su última edición dejaron afuera a la youtuber Tana Mongeau (3,5 millones de suscriptores) y ella decidió en represalia montar su propia convención llamada muy apropiadamente “TanaCon”. Esto resultó en un evento pésimamente organizado por el cual miles de personas pagaron una entrada pero otras decenas de miles asistieron igual al hotel donde se llevaba adelante. Todo esto culminó en la cancelación del show que no tenía las medidas de seguridad apropiadas, que vendía merchandising insólitamente caro y que no le dio a nadie lo que esperaba.

En conclusión, parece difícil que los creadores de contenido le puedan ganar la pulseada a las plataformas gracias a las cuales viven. Es que parece ser el constante ciclo que consiste de: cambios en las políticas de las plataformas, quejas de parte de la comunidad de creadores, comunicados pidiendo disculpas que realmente no cambian nada, para que finalmente nadie se vaya ni de YouTube, Twitch o donde sea. Hasta que no haya una unión, una especie de organización o sindicalización (por más que para algunos la palabra sindicato muerda) no va a haber amparo ante un aviso por DMCA (Digital Millennium Copyright Act), un baneo temporal, una discográfica ciega o una desmonetización repentina. Para colmo YouTube ahora juega una carta amistosa con la inclusión de membresías y tiendas para vender productos, pero esto se lo permite a quienes ya tienen una base de usuarios establecida. ¿Qué queda entonces para aquella persona que quiere iniciarse en esto o que recién empieza? ¿Qué herramientas de crecimiento se le puede brindar en esa situación? Patreon divide las ganancias de cada membresía de los usuarios de una manera sumamente favorable al creador (entre el 80% y el 90%), lo cual la pone en una posición favorable respecto a las demás plataformas. Sin embargo ¿cómo vas a lograr que la gente financie tu trabajo si ni Twitch ni YouTube ayudan a que sea visible?

Probablemente estés leyendo esto y pienses “¿y a mí qué me importa? Que salgan a laburar!”. Si bien no comparto esa posición ya que generar contenido de este estilo ya ha quedado demostrado que es un trabajo y una vocación, entiendo que a simple vista se pueda tener esa postura, sobre todo cuando estás acostumbrado a consumir contenido de manera gratuita o no bancás financieramente a ningún streamer o youtuber. Pero creo que va siendo hora que aceptemos que hacer videos, podcast, transmisiones o lo que sea en internet, es una salida laboral seria como cualquier otra y que de un día para el otro podemos ser nosotros quienes estemos frente a una cámara intentando ganarnos la vida. Cuando ese momento llegue, sería ideal que YouTube o Twitch estén de nuestro lado. Por ahora, no lo están y cada vez es más evidente.