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Analisis | Sushi para todos

Sushi Striker: The Way Of Sushido (Switch, 3DS)

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Por: Guillermo Leoz

Un juego con muchísimo encanto y amor por el sushi

La frase hay un anime para todo quizás también se pueda adaptar al mundo de los videojuegos. Porque si pensabas que nunca ibas a jugar a una aventura donde el centro de la atención sea el sushi, resulta que estabas equivocado. Sushi Striker llegó a nuestras vidas para no tomarse nada en serio y darnos lo mejor de la animación y la comida japonesa combinada los juegos del estilo “match three” (tres en línea). Este es un maridaje ideal para la Switch y también la 3DS que convierten cualquier juego que quizás podría pasar desapercibido en otras plataformas, en una experiencia atractiva gracias a la portabilidad que ofrecen la consolas de Nintendo. Porque Sushi Striker: The Way Of Sushido a simple vista quizás no se sienta como un juego de 50 dólares, pero en el contexto adecuado termina siendo un juego que no vamos a poder largar y uno con muchísima personalidad y encanto.

Estamos en un mundo atravesado por el sushi en todo sentido. Luego de las guerras por este preciado alimento, se convirtió en uno de los recursos más importantes de la región. El Imperio ha prohibido a la población comer sushi y monopoliza por completo el reparto entre sus filas y adheridos de preciadas piezas de salmón. La República lucha por devolverle el sushi al pueblo y liberarlo de una vez por todas. Sí, ese es el loco y encantador mundo de Sushi Striker y viene con todos los clichés habidos y por haber del mundo del anime. Nuestro protagonista (que puede ser chico o chica) se llama Musashi y se encarga de ayudar a otros chicos huérfanos (como él o ella) que no tienen mucho para comer. En una de sus típicas búsquedas de comida, se topa con Franklin, un joven extraño que termina siendo justamente un “sushi striker” (un guerrero del sushi). Él está acompañado de un espíritu del sushi, criaturas que logran invocar los verdaderos poderes de esta fabulosa comida. Luego de instruir a Musashi en el arte del sushi y de enseñarle las mecánicas iniciales del juego, Franklin es secuestrado por el Imperio. Musashi queda solo y preocupado por el destino de su nuevo amigo, pero cuando todo parecía perdido, un espíritu del sushi llamado Jinrai se aparece y decide ayudar a nuestro personaje en su cruzada por liberar el sushi en la región.

La historia es un delirio hermoso que llevará a Musashi a involucrarse con el Frente de Liberación del Sushi para de esa manera derrocar al Imperio. En el medio nos encontraremos con todo tipo de jefes, enemigos y personajes varios todos con personalidades super exageradas que constantemente juegan con los códigos del anime tradicional. Los giros argumentales o las revelaciones son bastante obvias, pero esa es la búsqueda. Deliberadamente se nos dan en bandejas esas sorpresas pero lo interesante es cómo son contadas o la ridícula seriedad y solemnidad con la que se trata al sushi. Cada tanto tendremos secuencias completamente animadas que nos hacen desear por una serie de Sushi Striker. Musashi termina siendo alguien que nos va a conquistar el corazón de manera instantánea, como así lo harán varios personajes secundarios, Jinrai e incluso algunos enemigos. Todo lo que sucede a nivel narrativo en este juego podría ser algo simplemente secundario o de relleno, pero el hecho de que ejecuten tan bien ese estilo paródico hace que la experiencia general se eleve. Un aspecto que podría ser auxiliar, termina creando un juego mucho más sabroso.

Por supuesto que el centro de la atención, de todas maneras, se lo lleva la jugabilidad de Sushi Striker y aquello que haremos en cada combate. Básicamente lo que tenemos son tres especies de cintas transportadoras por las que van pasando distintas piezas de sushi, direcciones contrarias y con platos de diferentes colores. Cada jugador tiene tres propias y hay una que es compartida. Lo que debemos hacer es seleccionar la pieza que nos parezca apropiada e ir combinándola con otros platos del mismo color. Por ejemplo, si seleccionamos un plato azul en la cinta inferior lo podemos unir con platos de ese mismo color en esa misma cinta o en una que esté arriba. Entonces vamos armando una especie de zig zag uniendo plato con plato y utilizando todas las cintas posibles. Para eso tendremos un máximo de siete segundos, antes de los cuales tendremos que soltar el botón y de esa manera acumular los platos (cuya cantidad es ilimitada). Así vamos juntando platos en nuestra mesa que luego lanzamos a nuestro rival y de esa manera hacerle daño y bajarle su barra de energía. Obviamente que mientras más platos juntemos a la vez, mayor va a ser el multiplicador de nuestros golpes. Además los colores de los platos tienen jerarquía y van mejorando con el correr de la partida. Esa es la premisa básica de los enfrentamientos, que a lo largo del juego nos van a ir haciendo luchar contra soldados del imperio, jefes y otras variaciones.

Pero Sushi Striker es un poco más que un “tres en línea” y el componente clave en eso son los “sushi sprites”, los espíritus en forma de animal que forman parte de nuestro equipo. Acá es donde el juego se vuelve una especie de Pokemon donde vamos formando nuestro equipo de sprites, cada uno con habilidades y beneficios distintos, los cuales van leveleando (al igual que nosotros) con cada combate. En cada pelea vamos a poder seleccionar hasta tres, uno por cada cinta transportadora de sushi. Cada uno tiene un ataque o función especial cuya barra se va llenando de acuerdo a los platos que vamos uniendo. Puede ser darle electricidad a nuestros ataques, convertir a todos los platos en pantalla en el mismo color, disminuir la calidad del sushi que le aparece a nuestro rival, hacer que sus líneas vayan más rápido, etc. Las opciones son muchísimas porque vamos a ir encontrando varios de estos espíritus y aprendiendo a combinarlos de las maneras más efectivas, aprendiendo a guardar sus especiales para momentos clave y ejecutar combos poderosos, etc. Casi sin darnos cuenta la jugabilidad se va complejizando y entra en juego un componente estratégico que en un principio no hubiéramos imaginado. Además podemos armar como “loadouts” de tres sprites y teniendo ya equipos armados para situaciones o tipos de enemigos específicos. Podemos aplicarles items para mejorarlos, incluso van a ir evolucionando y cambiando de forma, tal como sucede en Pokemon. Casi que uno se va a terminar encariñando con cada espíritu de sushi, más allá de Jinrai que es nuestro constante compañero y guía en la historia.

La dificultad quizás sea un punto a criticar en Sushi Striker. La realidad es que durante mínimo la mitad del modo historia, no vamos a tener complicación alguna para derrotar a nuestros enemigos. Esta campaña se divide en capítulos y en distintas áreas de un gran mapa que se nos va abriendo; lo que haremos es ir de casillero en casillero interactuando con personajes y combatiendo enemigos. También tendremos un hub central donde acceder al multijugador, donde practicar o donde cumplir logros y así obtener mejoras. Sin embargo no es hasta que realmente estamos bastante avanzados en toda esta aventura que comenzamos a sudar un poco para ganar las partidas (que se terminan una vez que le quitamos toda la vida a nuestro contrincante). Incluso en ese momento seguiremos siendo victoriosos aunque quizás no vamos a conseguir una buena clasificación al final del combate, ya que tenemos tres estrellas por enfrentamiento que conseguir cumpliendo ciertos objetivos. Por lo tanto el desafío termina estando en completar cada nivel al 100% y no en simplemente completarlo. Esto es algo que en lo personal no celebro porque no tengo ese espíritu con los juegos, aunque seguro hay una gran parte de los usuarios que se va a obsesionar con terminarlo por completo. Obvio que la alternativa para tener un desafío apropiado es jugar con otras personas y ahí sí vamos a encontrar todo tipo de rivales y dificultades. Pero si ese no es nuestro plan nos queda ser pacientes y llegar hasta los últimos niveles para encontrar un reto significativo.

Otro aspecto que Sushi Striker quizás pudo haber mejorado es la variedad de misiones a cumplir que nos ofrece, la cual es un poco reducida. En la gran mayoría de las ocasiones nos vamos a estar enfrentando a enemigos y teniendo partidas tradicionales. Pero cada tanto se nos da alguna variación, que puede ser derrotar a un cañón antes de que se acabe el tiempo, o peleas que tienen unas cápsulas a agarrar que le dan variaciones a la partida… pero más allá de eso no hay muchas bolas curvas en la progresión de nuestra aventura. La trama es aquello que la lleva adelante y nos mantiene muy entretenidos con personajes entrañables. Sin embargo esto no quiere decir que sea un juego aburrido, de hecho es todo lo contrario. Por más que no haya una variedad considerable, cada partida es sumamente divertida. Sobre todo cuando avanzamos y comenzamos a probar con distintos equipos de sushi sprites; ahí es donde entra la estrategia en juego y donde vamos a tener que estar más atentos y pensar mejor qué tipo de platos ir uniendo o cómo aprovechar las especiales que vamos acumulando.

Sushi Striker: The Way Of Sushido es uno de esos juegos que no sabías que necesitabas en tu vida pero por el cual hay que estar agradecido. Combina elementos muy distintos en un paquete que derrocha carisma y que te saca una sonrisa constantemente, ya sea por lo ridículo de las situaciones que nos plantea la historia o por aquello que estamos haciendo en combate. Lamentablemente como cualquier otro juego publicado exclusivamente en Nintendo no tiene un precio muy accesible. Si este mismo juego estuviera en Steam, por ejemplo, probablemente lo veríamos a un precio reducido, pero las reglas de la Gran N son así y ya las conocemos. Digo esto más bien a modo de aviso, porque incluso con todo lo que disfruté esta experiencia, quizás no tiene la cantidad o variedad de contenido de un juego que está casi a precio completo. Este pensamiento, de todas maneras, queda atrás cuando junto a Musashi y Jinrai intentamos liberar al sushi de las garras del imperio y devolverlo a la gente. Para el pueblo lo que es del pueblo...

LO MEJOR

  • Personajes encantadores y ridículos en el mejor sentido
  • Los sushi sprites agregan un gran componente estratégico
  • Jugabilidad dinámica y divertida

LO PEOR

  • Poca variedad de misiones
  • El precio