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Analisis | Say my name

ANÁLISIS: Luke Cage S02E01: Soul Brother #1

Volver a la home

Por: Jessica Blady

Luke vuelve al barrio, pero os sigue aburriendo.

La primera temporada de “Luke Cage” no ganó muchos adeptos pero, al menos, tenía una gran puesta en escena y fotografía a su favor. La representación y los problemas del “barrio”, el héroe luchando contra un destino que no pidió y el infructuoso accionar de la policía cuando los malos los superan en número. Aquella primera entrega, pasó sin pena ni gloria (y muchas críticas encontradas), aunque ayudó a cimentar la reunión de “The Defenders” y, más que nada, la interacción entre Luke (      Mike Colter) y Danny Rand (Finn Jones), su compañerito en “Héroes de Alquiler”.

Ya va a llegar ese momento, o eso nos prometieron. Mientras tanto tenemos que arrancar con “Soul Brother #1”, un episodio mediocre que retoma la historia del forzudo después de los acontecimientos en Hell’s Kitchen.

Totalmente absuelto de sus crímenes y convertido en celebridad, Luke sigue combatiendo a los malos a su manera, con el único propósito de limpiar las calles de Harlem y, obviamente, proteger a los suyos. Ahora, el problema principal son las drogas (apodadas con su nombre) que inundan los rincones de la ciudad, las pandillas que se reorganizan y Mariah Dilard (Alfre Woodard) que, desde el Paradise, sigue maquinando negociados junto a Alvarez (Theo Rossi).

Como toda mujer ambiciosa, Mariah quiere deshacerse de su oscuro pasado, su verdadero apellido (Stokes) y, de alguna manera, asegurar su futuro invirtiendo en negocios más legales. Para ello necesita capital y nuevos socios, de ahí que varios “empresarios” (bah, matones) de la zona, quieran hacer yunta con sus diferentes propuestas.  

Mientras tanto, y al no poder ponerles un freno, Cage trata de acabar con el crimen un maloso a la vez, cortando una cabeza y sabiendo que en su lugar van a crecer otras tres. Ahora es famoso, un referente para todos en Harlem, pero no se atreve a sacarle provecho a su adquirido estatus de celebridad. Claro que la gente está de su lado, pero la policía no ve con buenos ojos su accionar individual que roza el “vigilantismo”. Tampoco su papá, James Lucas (Reg E. Cathey), el reverendo, que intenta volver a su vida tras darle la espalda durante su estadía en prisión. Al igual que los oficiales de la ley, Lucas desaprueba los métodos de su hijo, pero como padre ausente, no tiene mucha vela en este entierro.  

Cage no es un “héroe” anónimo así que debe proteger a sus seres queridos. Para empezar, a Claire Temple (Rosario Dawson), que quiere dejar de ser la damisela rescatada para convertirse en su igual en esto de impartir un poquito de justicia. Sobre todo después del sacrificio que Misty Knight (Simone Missick) hizo por ella. En cuanto a la oficial de policía, no piensa quedarse cruzada de brazos (ouch, perdón) sacándole brillo a sus medallas. Misty sabe que no puede volver a la acción, pero hará lo que sea para encarcelar a aquellos criminales que salieron a las calles tras las metidas de pata de Rafael Scarfe (Frank Whaley).

Así están las cosas en Harlem: bastante lentas y con poca acción. Lucy Liu se pone tras las cámaras de “Soul Brother #1”, pero no logra generar emoción o entusiasmo para seguir adelante con el resto de la temporada. Todo lo que tenemos es un tipo a prueba de balas (y otras cosas) que combate el crimen a puño limpio. Una serie de “mafiosos” que quieren apoderarse de la ciudad y marcar su poderío, mucho jazz en el Paradise (en serio, ¿tres canciones en un episodio?) y un estilo visual que intenta imitar la entrega anterior, pero se queda en el camino demostrando la poca inversión que está haciendo Netflix/Disney con sus series.   

Nos queda la promesa de un enemigo a la altura de Cage y una reunión futura con Iron Fist, pero nos falta ese impacto inicial que nos atrape, sobre todo, porque no tenemos un Daredevil que venga a salvar las papas. Desconcierta que esta gente no haya aprendido nada de los errores de la primera temporada (ritmo, diálogos, personajes que salgan del estereotipo) y se despache con un episodio casi trivial, como si ya estuviéramos a mitad de camino y necesitáramos un poquito de relleno.

Tal vez, tenga que ver con el poco atractivo del personaje, pero tras el exitazo de “Pantera Negra” (Black Panther, 2018) y la primera gran temporada de “Black Lightning” que supo llevar los temas y la idiosincrasia de la comunidad afroamericana por mejores carriles, “Luke Cage” podría haber aprovechado el impulso, subido a esta ola donde la representación importa más que nunca y seguir fascinando a los espectadores con sus historias justicieras. “You have failed this city”.