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Analisis | Un monstruo viene a verme

ANÁLISIS: I Kill Giants (2017)

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Por: Jessica Blady

La fantasía se cruza con el drama familiar y el resultado en una pequeña gran historia.

La semana viene flojita de estrenos cinematográficos, así que nos pusimos a rebuscar en el arcón de “películas que no pasaron por las salas locales” y nos cruzamos con este drama fantástico dirigido por el dinamarqués Anders Walter que, con “I Kill Giants” (2017), debuta en la pantalla grande.

Anders y el guionista Joe Kelly se inspiraron en la novela gráfica homónima de Ken Niimura y el mismo Kelly, publicada por Image Comics en 2008, centrada en Barbara Thorson (acá interpretada por Madison Wolfe), una adolescente que, al no poder lidiar con los pormenores de la vida (y la muerte), se sumerge dentro de su propio mundo fantástico donde prevalece la magia y estos monstruos gigantescos que traen la destrucción y deben ser erradicados.

Barbara es una Alicia moderna, no muy diferente a la Ofelia de “El Laberinto del Fauno” (2006) o al pequeño Connor de “Un Monstruo Viene a Verme” (A Monster Calls, 2016) de Juan Antonio Bayona, con la que no se pueden evitar las comparaciones. Jóvenes protagonistas que deciden escapar de su oscura realidad, transformando su entorno en un universo que pueden asimilar más fácilmente, pero que los demás pueden malinterpretar como “locura”, si llegamos al extremo.

Barbara vive en una casita costera de Nueva Jersey junto a su hermana mayor, Karen (Imogen Poots), y su hermano Dave (Art “Rickon Stark” Parkinson). Nerd fanática del “Dungeons & Dragons” y el pitcher de los Phillies, Harry Coveleski, los dos pilares de este extraño mundo que creó a su alrededor y que, de alguna manera, la aisló socialmente.

Convencida que los gigantes son los verdaderos responsables de cada catástrofe que azota el planeta, Barbara se prepara para combatirlos cuando intenten atacar su ciudad. Así, pasa sus horas creando pociones, trampas y las armas necesarias para detenerlos, ya que ella es la única que los puede derrotar.  

La vuelta al colegio la reencuentra con un grupo de compañeras poco dispuestas a seguirle el juego; una psicóloga, la señora Mollé (Zoe Saldana), que quiere ayudarla; y una nueva amiga, Sophia (Sydney Wade), recién mudada desde Inglaterra. Ambas nenas conectan en seguida, más allá de las reticencias de Barbara, pero a medida que su mundo fantástico se empieza a cerrar sobre ella, la inestabilidad y la aceptación amenazan con destruirlo todo.    

Walter se concentra en sus jóvenes protagonistas y aprovecha la historia para sumergirnos en el drama familiar, la amistad, el bullying y, sobre todo, los “obstáculos” que nos va poniendo la vida y como logramos encararlos, en este caso, desde el punto de vista de esta adolescente que decide crear una vía de escape, no porque sea sencillo, sino porque le resulta menos doloroso.      

Walter filma con pocos recursos –aunque su presupuesto no es tan acotado- y sabe utilizarlos de mil maravillas. Los efectos especiales y los bosques y las playas de Bélgica e Irlanda (haciéndose pasar por Jersey) crean el escenario fantástico ideal, una atmósfera bastante oscura que refleja a la perfección la psique de la protagonista. Pero la historia de “I Kill Giants”, en definitiva, resulta demasiado conocida y repetitiva, un producto de nuestro tiempo que ya vimos en diferentes formatos.

Ojo que esto no le quita méritos a la película, o las actuaciones de sus jóvenes estrellas. Al final, el impacto emocional nos llega a todos, a menos que sean de esas gentes sin un poquito de alma. Walter y Kelly toman temas cotidianos que, muchas veces, son difíciles de asimilar y compartir con otros. Barbara es de esas personas pero, aunque no se dé cuenta en un primer principio, está rodeada de gente que la quiere, totalmente dispuestos a convertirse en su red de contención que tanto necesita.  

LO MEJOR:

- La madurez del relato, a pesar de sus jóvenes protagonistas.

- Un mundo fantástico que no entorpece y se equilibra con el drama cotidiano.

- Queremos ver más de este Anders Walter.

 

LO PEOR:

- La comparación con relatos similares.

- Podría haber jugado un poco más con la visión fantástica.