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Analisis | Una luz de esperanza

ANÁLISIS | Harvest Moon: Light of Hope Special Edition (PS4, Switch)

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Por: Florencia Orsetti

Si logras soportar su apartado gráfico, el nuevo Harvest Moon tiene mucho para dar

Hace unas semanas llegó la Special Edition de Harvest Moon: Light of Hope a consolas y agrega Co-op para dos jugadores, un nuevo personaje en la historia y un Season Pass que promete más contenido. Como es de esperarse, ofrece más incentivos que la versión de PC, lanzada en Steam a fines de 2017, pero eso no quita que está muy lejos de tener el carisma y el gancho propios del viejo Harvest Moon (Bokujo Monogatari), ahora llamado Story of Seasons. Vayamos por partes y veamos por qué.

Harvest Moon ya no es Bokujo Monogatari. No se confundan, amigos, hubo un cambio en la localización y el juego de granjitas al que le diste horas y horas de tu vida en varias consolas de Nintendo y PlayStation (de esas entregas todos se olvidan) pasó a llamarse de otra forma en occidente. Aunque la noticia es vieja, no está de más recordarla. Para entender mejor todo, hay que saber que Bokujo Monogatari nunca dejó de salir en Japón, sino que tuvo que cambiar su nombre a Story of Seasons para venderse en América y Europa porque Natsume se quedó con la marca ‘Harvest Moon’. Así, Light of Hope está desarrollado por la filial norteamericana de Natsume. Muchos se preguntarán, entonces, ¿por qué jugaríamos este juego si tenemos Story of Seasons? Básicamente porque Light of Hope prometió volver a las raíces. ¿Lo hizo entonces? Un poco sí y un poco no.

En esta nueva entrega, tomamos el rol de un granjero o granjera que debe salvar a un pequeño pueblo de montaña después de que perdió la bendición y la luz de la diosa de la cosecha. Nuestra misión principal es reparar el faro que cuida el lugar y para hacerlo tendremos que ir ganándonos la confianza de los lugareños. Sembrar y vender lo cosechado será la clave de nuestra economía y, poco a poco, iremos llevando a nuestro pueblito hacia la prosperidad. La premisa es canchera y grita Harvest Moon por todos lados.

Las mecánicas más clásicas están de vuelta también. Para hacer crecer los cultivos, tenemos que sembrarlos, regarlos y fertilizarlos antes de cosecharlos. También hay un sistema de cuidado de animales, quienes tenemos que darles de comer, acicalarlos y acariciarlos para que se mantengan sanos. Hay pesca y hay minería, y todo un sistema de recolección de recursos como madera, piedra y minerales.

Lo más interesante de Harvest Moon: Light of Hope es que hace honor a su nombre. El punto fuerte del título es el sistema de siembra y cosecha, quizás el único apartado por el que realmente vale la pena viciarse con el juego. Una de las novedades es la posibilidad de plantar en cualquier terreno, lo que hace que nuestros zapallos, repollos y frutillas no estén confinados solo a nuestra granja. En las montañas, los bosques y cualquier terreno donde veamos que crecen árboles, podemos sacar la asada, tirar unas semillas y listo.

Todo crecerá sano y fuerte… si sabemos cuidarlo, claro. A diferencia de otros Harvest Moon, acá los cultivos se dañan más fácilmente por el clima, así que más avanzado en el juego, siempre estaremos ocupados cuidándolos. Los animales pueden enfermarse también si nos olvidamos de ellos. Es bueno tener algo para hacer en todo momento. Evita los tiempos muertos.

Cada cultivo tiene una estación predilecta y un tipo de suelo en el que crece mejor. Pero en Light of Hope no siempre conviene seguir las reglas a rajatabla porque la única forma de conseguir cultivos mutados es experimentando. Ya sea porque plantamos dos semillas distintas una al lado de la otra o porque fuimos muy creativos con el terreno a elegir, las mutaciones que se irán dando en nuestros cultivos nos desbloquearán nuevas posibilidades de sembrar cultivos más raros y, por ende, más caros. También podemos hacer experimentos con los fertilizantes para conseguir versiones mejoradas de cada uno.

De todas formas, en Light of Hope, el oro es el verdadero desafío porque está directamente ligado al progreso. La agricultura es básicamente la excusa para darle vida a la economía interna del juego. Como decía más arriba, la historia gira en torno a salvar a nuestro pueblo y eso implica reparar edificios y estructuras. Hacerlo, implica que reunamos determinados materiales, es decir, una cantidad específica de madera, piedra y bronce, por ejemplo, y que paguemos una suma de dinero. Dado que empezamos la aventura con 1000 de oro, esa suma solo nos alcanza para hacer la primera reparación de la tienda principal del pueblo. Después, será cuestión de trabajar duro y vender para reunir los miles que necesitamos para progresar en la trama.

Lamentablemente, todo lo dicho se vuelve tedioso y el progreso con frecuencia se estanca por falta de dinero. Aunque lo más interesante y más divertido de jugar es el sistema de agricultura, paradójicamente no es el más útil para avanzar, porque el dinero se junta más fácil si pescamos y minamos. Esto no sería necesariamente una queja si no fuera porque la minería se basa en mecánicas repetitivas y en explorar el mapa subterráneo más aburrido y menos inspirado que vimos alguna vez en un Harvest Moon. Pescar está más automatizado, pero eso no lo hace precisamente divertido. 

La historia es llevadera y la narrativa avanza en base a peticiones que nos hacen los aldeanos. El objetivo principal es encontrar las tablillas que le dan poder al faro y el progreso en este sentido es bastante lineal. El mapa se va desbloqueando con la historia y los nuevos edificios a reparar también, por lo que no tendremos libertad real hasta que completemos las misiones, lo que puede llevar entre 15-20 horas. A partir de ahí, comienza el endgame estilo sandbox, tan clásico de Harvest Moon.

En cuanto al costado de simulación social del juego, Light of Hope permite relaciones de amistad al igual que tener amoríos. Podemos casarnos, como ya es clásico en la saga, y tener un hijo. Hay que aclarar, de todas formas, que todo está más simplificado que en Story of Seasons. Los regalos que podemos dar están ligados a quests específicas que nos da cada personaje, así que la libertad está acotada. No podemos caer en la casa de uno con un zapallo de regalo y esperar que se enamora de nosotros. Esto podrá sonar ridículo si nunca jugaste un Harvest Moon, pero para los fans es parte de la esencia del juego.

La inclusión del modo cooperativo en esta Special Edition es un acierto desde lo jugable, sobre todo para llevar adelante las tareas diarias de la granja. Llega un punto en el que un par de manos extra es muy necesario para regar y fertilizar las plantas, y peinar a nuestras vaquitas. Sin embargo, no cierra del todo que el segundo jugador tome el papel de uno de los duendes, ¿tanto les costaba hacernos sentir a ambos jugadores que somos igual de importantes? Estar a la sombra del protagonista nunca está bueno.

Finalmente, llegó la hora de hablar del apartado técnico, el verdadero costado nefasto de Harvest Moon: Light of Hope. Por muchas excusas que meta Natsume, el juego se ve terrible y no exactamente porque combina 2D y 3D, técnica que funciona muy bien en muchos títulos de 3DS. En el juego, los modelos de los personajes tienen muy poco detalle y los escenarios lucen aun peor, desprovistos de vida y construidos en base a “copiar y pegar” de texturas. Es una lástima que sea así, porque el diseño de los personajes en los diálogos está muy bien, es simpático y de estilo nintendero.


Harvest Moon: Light of Hope Special Edition no llega a tener la complejidad y el gusto estético de Story of Seasons, pero sigue siendo lo mejor que podemos jugar en el género de granjas en consolas de sobremesa. Con sus falencias, ofrece muchas horas de diversión para los fanáticos. Tengan en cuenta que la versión disponible en Steam desde 2017 no la recomiendo bajo ninguna circunstancia por sus bugs, sus crashes y la ausencia de modo cooperativo. En PC, la mejor opción sigue siendo Stardew Valley.

Al final, obtuvimos el mejor Harvest Moon de Natsume hasta la fecha. Todavía tiene mucho que aprender de Bokujo Monogatari, pero se deja viciar. ¡A buscar la regadera, granjeros!

LO MEJOR: 

  • El juego engancha y el sistema de cultivos tiene mucho para ofrecer
  • Harvest Moon bien clásico, como los primeros. Los nostálgicos van a saltar en una pata.
  • Le sacamos mucho jugo al cooperativo para dos jugadores.

LO PEOR: 

  • Si no te podés enganchar por culpa de los gráficos, lo entendemos. Son horribles. 
  • La minería es un embole, la pezca y algunas quest de la historia también.
  • El progreso está muy vedado por el farmeo de oro y hasta no completar la historia no tenemos verdadera libertad