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Editoriales | Todo concluye al fin...

Mi primera E3: Día Final

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Por: Guillermo Leoz

Tags: E3 2018
Sale el último de los diarios de la E3. Fue un placer compartir esta experiencia con todos ustedes

Ya estoy de vuelta en Buenos Aires. Ya dejé atrás el sol de Los Ángeles para darle la bienvenida a una gélida Capital Federal. Pero todavía dura un poco el calor en el corazón que me dejó la E3 2018, la primera personal de las que ojalá sean muchas. También se mantiene el orgullo de haber trabajado en una transmisión constante como la que hizo Malditos Nerds, con un despliegue enorme tanto en Estados Unidos como acá en la Argentina. Todo el equipo realizó un trabajo descomunal que demandó muchísima energía, pero que nos deja con la tranquilidad de haberle acercado al público todo lo que sucedió en este evento, en el show floor, en las demos a puertas cerradas, en las afueras del centro de convenciones, etc. Porque donde estuvo la E3, estuvo Malditos Nerds y seguiremos estando ahí con las semanas de contenido posterior donde analizaremos a fondo varios de los juegos más importantes. Por lo tanto en este último diario no vamos a centrarnos en lo mejor o lo peor de todo lo que se mostró (eso lo haremos entre todos más adelante), sino en aquello que nadie te avisa que puede suceder al trabajar en una conferencia como esta.

Más allá de todo el orgullo que me traigo de esta E3 y de todo lo que aprendí en tan poco tiempo, también vuelvo físicamente agotado. Porque la parte que no se ve de ir a cubrir un evento de esta magnitud es lo demandante que es a nivel físico. Por supuesto que no me puedo quejar. En estos diarios de la E3 ya he dicho varias veces lo muy privilegiado que me siento de haber ido ahí, de probar las cosas que probé y de haber estado donde todos quieren estar. Decido contarles el lado más áspero de esta experiencia no para que sientan lástima o pena por mí, sino para prepararlos por si algún día logran llegar a una E3. Para que sepan qué recaudos tomar o qué es aquello que más los va a complicar. Es el sueño de millones y millones de personas y ojalá algún día se les cumpla; pero no es tan sencillo como parece. No se va a pasear a Los Ángeles y aunque escribir y hablar sobre videojuegos sea uno de los trabajos más lindos del mundo, no dejamos de hacer periodismo, no dejamos de pensar constantemente en cuál es la mejor manera de expresar lo que vivimos y, además, de entretenerlos.

Me habían avisado que no vaya muy cargado a la E3, pero una vez ahí se vuelve un poco complicado no tener una mochila que pese dos toneladas. Hay que llevar todo tipo de equipos por las dudas; uno nunca sabe cuándo va a tener que grabar algo, capturar imágenes, hacer entrevistas, incluso estar preparado para grabar algo sólo con audio. Por supuesto que además hay que cargar un trípode para poder filmar mejor, para poder hacer salidas, en mi caso, para el programa de una manera más prolija, etc. Es una herramienta fundamental y hay que tenerla, pero tus hombros no te lo van a agradecer (menos van a celebrar cuando vayas metiendo algo de “swag” que te van dando en cada stand). También hablando con periodistas experimentados en cubrir la E3, me avisaron de mantenerme hidratado lo más posible. Eso suma al peso de lo que sea que llevemos en nuestras espaldas pero termina siendo algo fundamental cuando pasás mucho más tiempo al aire libre de lo que podés imaginar. Primero en los días de conferencias esperando entrar, luego cada vez que tenés que salir del centro de convenciones para ir a una cita en otro lugar. Todo esto con un sol californiano insaciable que nunca da tregua y para el cual mejor que te lleves protector.

La obviedad es llevar zapatillas cómodas. Sí, lo hacés incluso cuando salís de tu casa, pero si pensabas ponerte esas zapas facherísimas o unos zapatos, estás en problemas. No se dan una idea lo que se camina en la E3. Probás muchísimos juegos, pero más van a ser los kilómetros que acumules. Si sos un espectador o un consumidor que va a disfrutar y relajarse, también vas a caminar bastante recorriendo el enorme centro de convenciones. Pero sobre todo vas a tener que tener que mentalizarte para estar horas y horas parado haciendo filas para probar tus juegos favoritos. Si vas como periodista, preparate para ir de costa a costa siguiendo el cronograma de citas que ya tenés pautadas. Porque podés arrancar probando algo en el booth de Activision, por ejemplo, para luego tener que ir a una sala de reuniones que queda en la otra punta y ver un juego de, ponele, Ubisoft. Todo esto con pocos minutos de diferencia entre cita y cita, corriendo para no perder tu lugar o la chance de contarle al mundo cómo está ese nuevo título tan esperado. Ahora, si tenés que hacer una salida vía Skype con los Malditos Nerds que están haciendo el aguante en Buenos Aires, vas a tener que ir afuera del centro de convenciones porque adentro es una agujero negro de señal de celular. Luego vas a tener que pasar por el exhaustivo chequeo de mochilas y controles de seguridad que tuvieron para este año. Todo eso para tener que probar más cosas en el show floor pero en el pabellón opuesto a donde estabas, para luego tener que salir e ir a una entrevista y demo en un hotel a unas cuadras de la E3. Este proceso se repite durante tres días incesantes que implican jornadas de trabajo desde las 7 de la mañana hasta la 1 de la madrugada (mínimo) porque uno se queda escribiendo, subiendo material, revisando contenido, información, etc.

Insisto, no me puedo quejar. Fue la experiencia laboral más enriquecedora de mi vida, pero no es sencilla. Más allá de lo físico, hay un alto grado de presión a la hora de realizar un viaje de trabajo como este. Uno no quiere desperdiciar la oportunidad, no quiere desilusionar a quienes confiaron para ir a este evento, pero sobre todo a uno mismo. En lo personal siento que me preparé 28 años para ir a cubrir la E3, es como para un atleta los juegos olímpicos o para un futbolista el mundial. Es una de las tantas cumbres que queremos escalar y poder vivir en primera persona. Sin embargo requiere de un esfuerzo gigante en todo sentido. Requiere de todo un equipo de trabajo remando para el mismo lado y también de una comunidad expectante y entusiasta que disfruta del contenido generado.

Me voy a poner un poco meloso pero no quiero dejar de agradecer a todas las personas que hicieron posible que cumpla este sueño. Gracias a mis compañeros y compañeras de Malditos Nerds que se mandaron un trabajo espectacular; a Maxi y a Mica quienes dejaron todo y caminaron más que yo; a colegas que dieron un consejo; a desarrolladores que siempre estuvieron predispuestos para discutir sus juegos; a todo el público del evento mismo que contagiaban el entusiasmo y, sobre todo, a toda la gente que vio durante decenas de horas las transmisiones en Twitch. Fue una E3 inolvidable no sólo por ser la primera, sino por formar parte de una cobertura sin precedentes para un medio de nuestro país. Ojalá el año que viene lo pueda repetir, ya habiendo aprendido de algunos errores, tenido geniales experiencias y teniendo una idea más clara de lo que se necesita para cubrir la E3.