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Analisis | Al infinito y más allá

ANÁLISIS: Strange Angel S01E01: Augurs of Spring

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Por: Jessica Blady

La era espacial y el ocultismo se cruzan en esta historia. No, no es joda, son hechos reales.

Mark Heyman, guionista, productor y asiduo colaborador de Darren Aronofsky en películas como “El Luchador” (2008),”El Cisne Negro” (2010) y “¡Madre!” (2017), prueba suerte con este drama de época -con varios toques surrealistas-, basado en la biografía “Strange Angel: The Otherworldly Life of Rocket Scientist John Whiteside Parsons”, escrita por George Pendle.

Heyman también es el encargado de escribir el guión de este primer episodio para CBS All Access (el on demand de CBS), dirigido por David Lowery, el mismo de “Mi Amigo el Dragón” (2016) y la extrañamente fascinante “A Ghost Story” (2017).

Podemos decir que vida de Jack Parsons (interpretado por Jack Reynor) es una aventura en sí misma. Hablamos de uno de los primeros ingenieros aeroespaciales de los Estados Unidos, un científico curioso y ambicioso, y un verdadero amante de las ciencias ocultas. Sí, el pibe creía en la ciencia y en la magia al mismo tiempo, una combinación que, según dicen, terminó acabando con su corta existencia.

“Augurs of Spring” nos mete de lleno en la década del treinta, en plena Depresión en los Estados Unidos, donde Jack trata de ganarse la vida para mantener su hogar, y a su esposa Susan (Bella Heathcote), como conserje en una fábrica de productos químicos. Pero Parsons ambiciona mucho más, y sueña, con esos mismos personajes de fantasía protagonistas de las historias pulp que tanto atesora.

Jack es demasiado brillante como para desperdiciar su talento como obrero, por eso hace yunta con su buen amigo Richard Onsted (Peter Mark Kendall), estudiante de Caltech (Instituto de Tecnología de California), con quien prepara cohetes prototipo para llamar la atención del profesor Filip Mešulam (Rade Šerbedžija) y poder encontrar su lugarcito en la institución, y en estos inicios de la era espacial.

Hasta ahí, todo bien. Un relato biográfico sin muchas vueltas, con pruebas de ensayo y error, algo de drama doméstico y un protagonista con ganas de pasar a la historia. Todo cambia cuando se muda un nuevo vecino, Ernest Donovan (Rupert Friend), un tipo de costumbres bastante extrañas que va a impactar ¿positivamente? en la vida y los experimentos de Parsons.

“Strange Angel” es varias series en una, y esto no funciona como un gran cumplido, ya que va mezclando el realismo de la historia biográfica con momentos oníricos y escenas bizarras que desentonan bastante, a diferencia de otros productos como “American Gods” o “Legion” que saben cómo construir un universo visual y narrativo coherente, bajo sus propias reglas.   

Al final, resulta más interesante el paso a paso de los avances científicos y el sueño espacial en una era todavía alejadísima de, por ejemplo, la llegada del hombre a la Luna, que los delirios místicos de Jack, sus fantasías salidas de las páginas de un cómic, las extrañas ceremonias religiosas que se cruzan por ahí o sus problemitas de alcoba.

Este primer episodio tiene mucho para ofrecer, tal vez demasiado, en un menjunje narrativo con una gran puesta en escena para representar los turbulentos años treinta, pero unos efectos especiales bastante chotos. “Strange Angel” nos cautiva con la historia de este adelantado, pero nos la baja cuando se mete, justamente, con su lado más oscuro y bizarro, el de la magia. No porque el tema nos resulte fuera de lugar (aunque sí lo está, obvio), sino porque está mal llevado.