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Ránking | Otra vez será

Netfail: 10 series de Netflix que no pasaron de la primera temporada

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Por: Jessica Blady

Una y chau. Así no hay sueldo que aguante.

El que mucho abarca, poco aprieta y en el último tiempo, Netflix le dijo adiós a varios de sus debuts televisivos, apenas después de una primera temporada. Proyectos demasiado costosos, bodrios que no se llevaron bien con la crítica, mucho programa para niños y sitcoms que no dieron pie con bola. No todo lo que brilla en la Gran N es oro, y estas diez cancelaciones son prueba suficiente.

  • 10
    Disjointed (2017-2018)
    Chuck Lorre, creador de sitcoms como “The Big Bang Theory”, “Two and a Half Men” y tantas otras, se suma a la movida de Netflix con esta comedia fumona protagonizada por Kathy Bates. La historia gira en torno a Ruth Whitefeather Feldman (Bates), legendaria militante de la legalización de la marihuana, que trata de llevar un poco de “sanación” a la extraña clientela de su pequeño local de hierba medicinal de Los Ángeles. Su hijo Travis (Aaron Moten) quiere ampliar el negocio, pero Ruth no tiene intención de que el capitalismo interrumpa su relajada política mercantilista. Una sitcom bastante fallida que entrelaza segmentos aleatorios, personajes estereotipados y risas grabadas que ponen nervioso a cualquiera.
  • 9
    Seven Seconds (2018)
    Veena Sud quiso repetir el éxito de “The Killing” (2011-2014) con un nuevo drama criminal, esta vez, basado en la película rusa “Mayor” (2013), escrita y dirigida por Yuri Bykov. Los lluviosos paisajes de Seattle cambian por las callas de Jersey City donde Peter Jablonkski (Beau Knapp), un oficial de policía blanco, atropella sin querer queriendo a Brenton Butler, un joven afroamericano. Sus compañeros de la fuerza lo dan por muerto y deciden encubrir el crimen, pero no pueden evitar las tensiones raciales que empiezan a explotar en busca de justicia y una resolución más rápida del caso. Una serie de temática coyuntural que, lamentablemente, no pasó de los primeros diez episodios.
  • 8
    Buddy Thunderstruck (2017)
    Las aventuras para niños no pegan muy bien en la Gran N, si no pregúntenle a Buddy Thunderstruck (Brian Atkinson), un atrevido conductor canino y su hurón compañero mecánico. La comedia animada en stop-motion, creada por Ryan Wiesbrock, sigue las peripecias de este gran corredor de camiones que debe lidiar con los pormenores de cada carrera, capítulo tras capítulo, siempre con la ayuda de su fiel copiloto. Una “Rápido y Furioso” para pibes, que no pasó de sus primeros 12 episodios. Esto con Vin Diesel no pasaba, muchachos.
  • 7
    Edgar Rice Burroughs’ Tarzan and Jane (2017)
    Sí chicxs, esto existe y seguro que lo encuentran en algún rincón polvoriento del catálogo donde van a parar todas esas series que nadie ve, sin importar lo que te tire el algoritmo. Esta aventura animada, basada (obviamente) en el clásico “Tarzán de los Monos” (Tarzan of the Apes, 1912) de Edgar Rice Burroughs, es todo un delirio en GCI que cambia un poco (bastante) la historia y nos muestra a un Tarzán adolescente que obtiene súper poderes (¿?) tras ser rescatado de un accidente aéreo (¿¿??). El rey de la selva se une a la valiente Jane Porter para proteger su hogar en la jungla de cualquier tipo de amenaza. Sin comentarios.
  • 6
    Girlboss (2017)
    A esta altura, ya estamos convencidos de que Britt Robertson es medio mufa. Película o serie en la que aparece se convierte en fracaso, y aunque quisimos darle la chance, volvió a hacer agua con la comedia de Netflix. “Girlboss”, basada muy libremente en la autobiografía de Sophia Amoruso, cuenta la historia de esta inadaptada jovencita que se convirtió en una empresaria exitosa siguiendo su propia visión y pasión por la moda. A medida que su compañía, Nasty Gal, va creciendo, Sophia (acá, Marlowe) descubre que no es tan fácil como parece esto de ser su propio jefe. Las críticas no la acompañaron en su primera temporada de 13 episodios y, desde arriba, no tardaron en bajarle el pulgar y decirle “si te he visto, no me acuerdo” (¿?). Esto último, no está chequeado.
  • 5
    Netflix Presents: The Characters (2016)
    Acá, la Gran N se la juega por los comediantes en ascenso y les da un lugarcito en su pantalla. A lo largo de ocho episodios, los artistas pueden demostrar todas sus habilidades delante de las cámaras, sin reglas ni restricciones, para tratar de dejar su marca en una audiencia que, ahotra sabemos, no está muy interesada. Lauren Lapkus, Kate Berlant, Dr Brown, Paul W. Downs, John Early, Tim Robinson, Natasha Rothwell y Henry Zebrowski escriben y actúan su propio material bajo la dirección de Andrew Gaynord (“People of Earth”). Debut y despedida, aunque esperemos que les haya abierto algunas puertas a futuro.
  • 4
    Everything Sucks! (2018)
    Mientras que la nostalgia ochentera de “Stranger Things” se festeja a los cuatro vientos, la coming of age ambientada en los noventa dijo basta tras sus primeros diez episodios. “Everything Sucks!” intenta parodiar la cultura teen de aquella época, pero dejando entrever algunos temas “más serios” que nunca hubieran aparecido en la TV, ni en sueños. La historia se centra en un grupo de estudiantes de la Boring High School de Oregón, más precisamente en un trío de amigos recién llegados, que le deben hacer frente a la novedad, la pubertad en general, la marginalidad social y los conflictos románticos. Referencias cinematográficas y canciones pegadizas impregna todo con su estética de VHS, algunos aciertos temáticos y mucha confusión narrativa.
  • 3
    Julie's Greenroom (2017)
    Netflix le apuesta a los programas educativos para los más peques y ni la figura de la gran Julie Andrews ayuda a crear interés. A Miss Julie, directora del Wellspring Center for the Performing Arts, la acompañan su asistente Gus (Giullian Yao Gioiello) y un montón de “Greenies”, un conjunto de simpáticas marionetas creadas por The Jim Henson Company. Aprendemos y nos divertimos entre canciones, artes, juegos e invitados (Alec Baldwin, Sara Bareilles, Joshua Bell, Tituss Burgess, Carol Burnett, Chris Colfer, Robert Fairchild, Josh Groban, Bill Irwin, Ellie Kemper, Idina Menzel, Tiler Peck, David Hyde Pierce, Stomp y Story Pirates), pero parece que a los pibes de hoy en día no le copan estas cosas tan educativas y afelpadas.
  • 2
    Gypsy (2017)
    Naomi Watts haciendo de psicoterapeuta en un thriller dramático de Netflix, desde el vamos, parece una gran idea, pero no. Jean Holloway (su personaje) se metió demasiado de lleno en la vida de sus pacientes, y convirtió la trama de esta serie en algo tan malo y retorcido que no le gustó a nadie, ni siquiera a los mandamases de la gran N, que decidieron cancelar el show tras la primera y decepcionante temporada. Un ejemplo más de la locura del sistema de streaming por producir series a lo pavote, anteponiendo la cantidad a la calidad en la mayoría de sus productos. Perdón Naomi, alguien tenía que decirlo.
  • 1
    The Get Down (2016-2017)
    Tras varias idas y vueltas, Baz Luhrmann -responsable de “Moulin Rouge!” (2001)- logró concretar este drama musical, cuya primera y única temporada consiste de 13 episodios que, encima, nos llegaron en dos tandas. Estamos en la violenta ciudad de Nueva York en plena década del setenta, donde un grupo de adolescentes del Bronx -armados de improvisaciones, juegos de palabras y pasos de baile novedosos-, sin lugar a donde ir, empiezan a transitar el surgimiento del hip-hop, el punk y el disco, desde el barrio, pasando por la escena artística del SoHo, el CBGB y Studio 54. Una saga mítica contada a través de las vidas y la música de estos chicos del Sur que sacudieron a la ciudad y al resto del mundo. Una serie que no logró captar la atención de los espectadores y sufrió las consecuencias, más que nada, debido a sus altísimos costos de producción, según se dice, un presupuesto estimado de 120 millones de dólares.

1. Disjointed (2017-2018)

Chuck Lorre, creador de sitcoms como “The Big Bang Theory”, “Two and a Half Men” y tantas otras, se suma a la movida de Netflix con esta comedia fumona protagonizada por Kathy Bates. La historia gira en torno a Ruth Whitefeather Feldman (Bates), legendaria militante de la legalización de la marihuana, que trata de llevar un poco de “sanación” a la extraña clientela de su pequeño local de hierba medicinal de Los Ángeles. Su hijo Travis (Aaron Moten) quiere ampliar el negocio, pero Ruth no tiene intención de que el capitalismo interrumpa su relajada política mercantilista. Una sitcom bastante fallida que entrelaza segmentos aleatorios, personajes estereotipados y risas grabadas que ponen nervioso a cualquiera.
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