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Editoriales | The City Of Angels

Mi primera E3: Día 3

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Por: Guillermo Leoz

Tags: E3 2018
Cómo una ciudad recibe a toda la industria de los videojuegos

Cuando se suele decir que la E3 es “nuestro mundial” no se exagera. Es ese momento del año que toda la prensa de videojuegos apunta sus cañones a un sólo objetivo: Los Ángeles. Porque en este tercer diario de lo que es mi primera experiencia en la cita más grande del gaming, me quiero centrar en esta ciudad y en cómo por una semana se empapa de todo lo que el gaming representa. Así como sucederá con Rusia en tan sólo unos días, Los Ángeles se encuentra sitiada por esta expo. Vas caminando por la calle Figueroa, donde está situado el centro de convenciones y ves carteles anunciando la E3. Bajás al lobby de un hotel y ves horarios de las confrencias, de eventos, tenés micros que te llevan y te traen a donde vayas, etc. Toda una ciudad se pone a disposición de una forma de entretenimiento que no siempre gozó del reconocimiento que se merece.

Por momento se siente como si Los Ángeles realmente estuviera orgullosa de la E3. Quizás sean mis novatos ojos los que me engañan, pero veo a una ciudad que abraza el hecho de organizar cada año un hecho que reúne gente de todo el mundo. Es muy curioso ir por las calles de los alrededores y ver personas de todos los países e idiomas que se te ocurran. Cada vez que te cruzás con alguien que tiene una credencial de prensa hay como una especie de guiño entre ambos que representa la complicidad de saber que vinimos a lo mismo: disfrutar de esto que tanto amamos. También te cruzás con grupos enteros de desarrolladores o personas que trabajan en tal o cual juego, a quienes generalmente uno identifica porque llevan puesta la remera de aquel proyecto en el que se encuentran trabajando. Se debe estar viendo un mayor porcentaje de remeras muy nerd en la ciudad que de costumbre y Los Ángeles recibe esa extravagancia con los brazos abiertos. No la esconde a la E3, más bien todo lo contrario.

El mítico Hotel Figueroa todos los años presenta una fachada alusiva a determinado juego. Este año el elegido fue Fallout 76, lo nuevo de Bethesda y es un lugar que tu cuenta de Instagram no se va a querer perder. Es un mural hermoso que se pinta a mano año a año y que ha tenido juegos como Skyrim, Battlefront 2, GTA 5, Max Payne 3, entre muchos otros. También es icónico el centro mismo de convenciones. Toda la vida busqué la foto con ese lugar detrás mío, es la que todos soñamos alguna vez tener. Incluso es aquella postal que las personas que trabajan en la industria quieren tener, porque muchos veces hay carteles del título en el que están poniendo tantas horas de su vida. Por ejemplo, nos cruzamos con una persona que trabaja en Insomniac y que me pidió que le sacara una foto con su juego detrás. Se lo veía tan emocionado y entusiasmado como cualquier otro fanático o persona que vino a Los Ángeles para la E3 (también se lo veía presionado para que Spiderman esté a la altura).

Ese es un poco el sentimiento que se repite día a día: el de estar dispuesto a disfrutar de juegos, de anuncios y a compartir entre todos una semana mágica. Cada persona con la que hablás, ya sea desarrollador, prensa, celebridades, gente que trabaja en la organización, etc, está contenta de estar ahí y está predispuesta a hablar de lo que sea. De repente cruzás miradas con alguien y te ponés a hablar de un juego, de una conferencia, de alguna noticia, de lo que sea. Hay una camaradería general que realmente recomforta, que a uno lo hace sentir como en casa. Hoy entablé varias conversaciones con gente que ni conozco, pero charlamos como si lo hubiéramos hecho toda la vida. Nadie está de mal humor, nadie está demasiado ocupado como para frenar y hablar un rato (incluso cuando su agenda está sumamente apretado); siempre hay un buen consejo, una anécdota que contar, algo que aprender. E3 termina siendo mucho más que trailers o anuncios. Se convierte en una experiencia enriquecedora a nivel profesional y humano, sobre todo cuando uno comete errores tontos y va aprendiendo sobre la marcha cómo cubrir un evento de esta magnitud. Es imposible no tomar nota mental de todo eso que nadie te avisaba que iba a suceder o de cuánto ibas a estar parado al aire libre tomando más sol de lo normal. Pero siempre va a haber alguien ahí para que todo esto sea todavía más disfrutable.

En esta jornada pude conocer otras área de la ciudad donde se desarrollaron primero la conferencia de Ubisoft y luego la de PlayStation. Ambas mostraron cómo esta ciudad se viste para la ocasión. La primera tuvo lugar en el Teatro Orpheum y así como cualquier obra de Broadway tiene su marquesina, eso mismo sucedía con lo que Ubi hoy presentaba. Cuando entrabas veías a un teatro con historia, con tradición y que ha visto todo tipo de obras, pero en este día se preparaba para ver Beyond Good And Evil 2 o Skull & Bones. En el caso de Sony tuvimos una conferencia que apuntó a ser una experiencia más bien sensorial, donde el escenario mismo ya contaba una historia y terminaba siendo el mismo que veíamos en el trailer de The Last Of Us Parte 2. Pero cuando salíamos afuera, podíamos ver como una proyección mostraba constantemente los juegos anunciados en el evento en un edificio altísimo que realmente era una locura; nunca vi juegos de esa manera en la vía pública. Así en cada calle, en cada lugar asociado a E3. Todo es sin precedente, todo es inesperado y todo tiene una escala a la que ningún otro evento puede aspirar.