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Analisis | Fanservice Vincit Omnia

Análisis | Sense8 El Final: Amor Vincit Omnia (sin spoilers)

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Por: Florencia Orsetti

A pedido de los fans, Netflix le da un cierre a Sense8 con un capítulo final que tiene todo lo que queríamos ver.

Acción vertiginosa, humor descocado y mucha pasión, sensualidad y empatía, el final de Sense8 tiene todo lo que amamos de la serie. Tras su cancelación, regresa con un especial de 151 minutos que ata la mayoría de los cabos y nos da la oportunidad de despedirnos de la pandilla de 8 sensates y de sus compañeros, Amanita, Hernando, Dani y Bug. La sensación es agridulce, es difícil dejar atrás a una serie que significó tanto para muchos de nosotros y que originalmente estuvo planeada para cinco temporadas. Aunque el final es apresurado, agradecemos que Netflix nos haya escuchado. No olvidemos que con este capítulo final están eligiendo darle un cierre a la serie menos rentable que produjeron jamás.

Este último episodio, titulado "Amor Vincit Omnia" (El amor lo vence todo), es fanservice puro y aunque eso normalmente es un mal signo, sus creadores, las hermanas Lana y Lilly Wachowski y J. Michael Straczynski, saben muy bien la fanbase que se ganaron. Sense8 es una serie consciente, desde la metaficción, de que le habla a un público específico. Casi ninguna serie moderna puede darse el lujo de ello. Es por eso que no nos molesta que hayan repetido el recurso de la escena estilo videoclip por tercera vez (esta vez con "I Feel You" de Depeche Mode) ni que su guion sea excesivamente hablado, ya que no hay uno sino varios monólogos que hablan abiertamente sobre la amistad, el amor libre y la visibilidad LGBT. Si lanzaste en Twitter el hashtag #RenewSense8 al menos una vez, vas a quedar contentísimo con este capítulo.

El final arranca justo después de ese cliffhanger que cerró la segunda temporada, con Wolfie (Max Riemelt) siendo secuestrado por la OPB. El grupo termina tomando de rehenes a Jonas (Naveen Andrews) y a Whispers (Terrence Mann) para hacer un intercambio de rehenes y salvar al alemán. La serie sigue haciendo gala de una fotografía maravillosa, de un colorido y un despliegue cultural únicos. Las escenas de acción más campy no faltan tampoco.

Cada personaje luce a pleno su característica más reluciente. Lito (Miguel Ángel Silvestre) está más cómico que nunca; Sun (Doona Bae) sigue callada, pero sigue siendo el alma marcial del grupo y la que hace posible que ahora todos tiren patadas al mejor estilo coreográfico de las Wachowskis. Nomi (Jamie Clayton) demuestra más que nunca que es el personaje favorito de sus creadoras y justo a Amanita (Freema Agyeman) protagoniza los momentos más emotivos y melodramáticos. Kala (Tina Desai) sigue con dudas sobre el amor y la serie las resuelve de la forma más inesperada y atrevida. Capheus (Toby Onwumere) agarra el volante para hacer su gracia más de una vez; y Will (Brian J. Smith) y Riley (Tuppence Middleton) siguen siendo la parejita líder, sin muchas sorpresas.

150 minutos es mucho tiempo, pero claramente no alcanza para darles escena a todos los personajes. Lamentablemente, muchos quedan opacados. Toda la mitología sobre la OPB, el homo sensorium y demás conspiraciones se resuelve, pero a las apuradas y más bien en segundo plano. La serie elige potenciar los lazos psico-emocionales entre los personajes y busca que los espectadores nos derritamos de empatía. Lo consigue, obviamente. En este episodio final, Sense8 es, más que nunca, una ventana a las infinitas formas de amor y amistad. Se desliga de las etiquetas, de los prejuicios y explora la sexualidad con una naturalidad y una delicadeza como nunca vimos en la TV mainstream.   

Sense8 es una serie que apela a las emociones como ninguna otra. Desde lo técnico, es una de las producciones más personales que existen en Netflix y la reivindicación del estilo de las Wachowskis, que le habían perdido la mano al cine, pero le agarraron la mano como nunca al formato televisivo. Es una pena que hayan tenido que cerrar la historia con este especial, porque, por la forma en que avanza la acción, se nota que comprimieron material que estaba planeado para varios capítulos.


Probablemente, “Amor Vincit Omnia" no se sostenga por sí mismo como telefilm, si lo vemos como película, está lleno de problemas de estructura. Pero eso no quita que sea grandioso por todo lo que significa. Nos quedamos con el mensaje final que precede los créditos: "Para nuestros fans".