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Analisis | My heart will go on

ANÁLISIS: Westworld S02E08: Kiksuya (Spoilers)

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Por: Jessica Blady

Tags: hboWestworld
¿Y ahora cómo hacemos para pegarnos una Curita en el alma?

No queremos ser mala onda, ni ir en contra del buen gusto de Ramin Djuwadi, pero creemos que a “Kiksuya” le hubiera venido mucho mejor una versión de “Remember Me” (sí, la de “Coco”), antes que la de “Heart-Shaped Box” de Nirvana. No, mentira, el cover grounge le calza a la perfección a un episodio súper emocional, de los mejores de esta temporada… y de la serie en general.

¿Para qué necesitamos un capítulo centrado en Akecheta, el líder de la Ghost Nation? Nos preguntábamos la semana pasada, mientras veíamos los avances del octavo episodio de “Westworld”. Claro que no sabíamos que queríamos esto hasta que no los pusieron en frente de los ojos, y nos entregaron una de las historias más profundas de este drama y uno de los personajes más interesantes.

Akecheta (Zahn McClarnon) es de los primeros host diseñados por Weber y Ford, como bien nos lo hicieron saber al comienzo de esta temporada y ese primer encuentro con Logan fuera del parque. Lo conocemos como el “salvaje” guerrero de la Nación Fantasma, un grupo de nativos renegados que arremeten contra todo y les da cierta sensación de verdadero peligro a los visitantes que eligen una narrativa que cruza su camino. Nada especial, algo bastante genérico y estereotipado, como muchos de los elementos dentro del universo de Delos, donde lo más importante es la experiencia vivida y las emociones (reales) que se desprenden de ello.   

Durante el transcurso de esta segunda entrega lo vimos actuar de forma misteriosa, sin tener la menor idea de que a lo largo de las más de tres décadas de funcionamiento del parque, Akecheta se convirtió en un elemento común que atraviesa la mayoría de las tramas. Su historia, parecerá insignificante (no, no lo es), pero no es menos dolorosa y esencial que la de Maeve, Dolores o Bernard.     

“Kiksuya” (recuerda, en dialecto lakota), dirigido magistralmente por Uta Briesewitz -realizadora con mucha tele sobre los hombros (“Jessica Jones”, “OITNB”, “Weeds”) y con un gran sentido estético gracias a su experiencia como directora de fotografía-, nos sumerge de lleno en la historia de este personaje que aprendimos a amar a lo largo de 59 minutos. Como muchos de los anfitriones que “despertaron”, Akecheta recuerda sus “vidas pasadas”, y es este sufrimiento el que lo impulsa a ayudar a sus congéneres.

Como bien dice: “En este mundo es fácil malinterpretar las intenciones”. Así, el ‘malo de la historia’ se transforma en el ‘héroe’ y nosotros, al igual que Maeve, terminamos de entender cómo se conectan verdaderamente las cosas entre su personaje y la vieja narrativa de la madama. Los sentimientos que impulsan a Millay a atravesar medio parque para reunirse con su hija, no son diferentes a los de Akecheta por Kohana (Julia Jones). La gran diferencia es que este anfitrión decidió transformar su misión personal en una cruzada colectiva al concebir que no era el único que había afrontado una pérdida por culpa de esos “seres superiores” que intentan a toda costa sustraerle sus recuerdos.

“En ese momento vi más allá de mí mismo. Mi dolor era egoísta porque nunca fue sólo mío. Alguien lamentó la pérdida de cada persona en este lugar. Aun si no sabían por qué”. Estas son las palabras que terminan de sellar su cometido: convencerse (y convencer a otros) que este mundo no es el correcto y que debe hallar esa puerta (el famoso Valley Beyond) que los va a liberar definitivamente. El único problema que parece interponerse es Dolores, pero ya hablaremos del asunto cuando llegue el temido enfrentamiento.

Briesewitz y el guión de Carly Wray y Dan Dietz nos pasean por los treinta y tantos años de vida de este personaje. Su existencia tranquila como un miembro más de la tribu (en las primeras etapas del parque), su eterno amor por Kohana, y los cambios que empieza a experimentar una vez que se cruza con el “laberinto” de Arnold. Así comienzan sus conflictos internos que los apartan de lo conocido para luego ponerlo al frente de la Ghost Nation.

Aquella narrativa original queda tapada por una nueva y más salvaje, pero como todos los host de la primera fase, Akecheta es susceptible a recordar y a alcanzar el grado de conciencia como ocurrió con Maeve y Dolores.

Su encuentro con el desvariado Logan acomodan esas dudas que ya germinaban en su cabeza, arrastrándolo a las orillas de Westworld hasta encontrar la “puerta” (y dale con el valle de más allá) que conecta este mundo erróneo con ¿el verdadero? Un camino que, a sus ojos (y los nuestros), resulta sumamente espiritual, pero parece ser otra fase de pruebas para Ford, que siempre monitoreó cada uno de sus movimientos con el único fin de lograr estas reacciones del presente.  

El relato de Akecheta es simple y emotivo a cada paso del camino (tanto que nos recuerda a Maeve en la primera temporada). Sus encuentros y desencuentros con Kohana, incluso más allá de la muerte, una de las tantas escenas que nos recuerdan lo maravilloso de la creación de Lisa Joy y Jonathan Nolan, cuando se ponen a explorar estás cuestiones metafísicas que, acá, poco y nada tienen que ver con los seres humanos protagonistas.    

El compromiso de Akecheta por acercar a todos al laberinto (y la puerta), la estupefacción de Ford ante su concepción del mundo y la verdad: un mundo que contiene todo aquello que perdieron los anfitriones, y un lugar donde ya no los van a poder apartar de esos recuerdos. Pequeños momentos que convierten a “Kiksuya” en un capítulo maravilloso, aunque muchos insistan en que se trata de una historia de relleno.

Ahora entendemos que Dolores podría ser la verdadera villana de esta historia, al menos, a los ojos de anfitriones como Akecheta que buscan reencontrarse con su pasado y aquello que consideran real, en vez de iniciar una cruzada revanchista contra los seres humanos y todo lo que se interponga en su camino para alcanzar la conquista de ese mundo exterior. ¿Es el Valley Beyond otra Cuna que almacena las experiencias y recuerdos de estas inteligencias artificiales? Si es así, Dolores podría creer que se trata de otro tipo de cadenas que los mantiene bajo el yugo de sus creadores.  

Mientras tanto, lo interesante será ver que tortura psicológica le tiene preparada Emily a su papá y, por supuesto, el destino que le depara a Maeve tras dejar lo más preciado en las manos de quien creía su más grande enemigo. Aplausos para Simon Quarterman      (Lee Sizemore) que se viene luciendo esta temporada, y para McClarnon y Thandie Newton que con muy poco nos dejaron moqueando hasta la próxima semana.