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Ránking | Así, sí

Las que no son Lost: 10 series con finales satisfactorios

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Por: Jessica Blady

Se fueron, sí, pero nos dejaron un gran desenlace.

Somos los primeros en admitir que nos gusta quejarnos de todo, y más cuando se trata de la conclusión de nuestras series favoritas. Suele haber consenso general en cuán buenos o malos fueron esos finales, pero también hay discrepancias (te estamos mirando a vos “Lost”) cuando hay mucho fandom de por medio. En esta lista no van a encontrar spoilers (por si todavía no están al día), pero sí un montón de grandes dramas televisivos que, a pesar de algunos tropezones, se despidieron en la cresta de la ola (¿?). O al menos, satisfactoriamente para la crítica y el público.  

  • 10
    The Americans (FX, 2013-2018)
    Una que se acaba de despedir, allá en lo más alto, auqnue con pocos premios. La creación de Joe Weisberg mezcla el drama domestico con la intriga más propia de las clásicas películas de espías de los años ochenta, y nos lleva de la mano por el drama de Phillip (Matthew Rhys) y Elizabeth Jennings (Keri Russell), una pareja que no es lo que parece a simple vista. Estamos en épocas de Ronald Reagan -últimas y tensas instancias de la Guerra Fría-, en las afueras de Washington DC donde vive este supuesto matrimonio que ha fingido lealtad a la bandera de los Estados Unidos por los últimos 15 años. Este es el tiempo que estos dos agentes de la KGB llevan infiltrados en suelo yanqui, aparentando ser una familia suburbana (sí, hay dos hijos de por medio) que debe lidiar con lo cotidiano y sus operaciones secretas. Esta doble vida comienza a desbalancearse con el arribo de un nuevo vecino: Stan Beeman (Noah Emmerich), agente del FBI experto en contraespionaje.
  • 9
    Person of Interest (CBS, 2011-2016)
    Jonathan Nolan y J.J. Abrams te dan y te quitan. “Westworld” no vino a ocupar el espacio vacío que dejó “Person of Interest”, pero ayudó a mitigar la despedida de una gran serie que pasó por debajo de todos los radares. Podemos decir que este drama orwelliano guarda varios puntos en común con su prima superheroica (La Trilogía del Caballero Oscuro que Jonah ayudó a delinear), porque quien puede negar que John Resse (Jim Caviezel) y Harold Finch (Michael Emerson) son ese dúo dinámico que se mueve entre las “sombras”, y totalmente fuera de la ley, para prevenir los delitos comunes en la ciudad de Nueva York. El “Team Machine” dejó todo en la cancha como un verdadero grupo de superhéroes que lucha por un bien mayor, pero detrás de la acción y las Inteligencias Artificiales enfrentadas, siempre mantuvo la discusión sobre la “supervigilancia” y las libertades individuales post 9/11, en épocas de Snowden, WikiLeaks y todas esas realidades que superan la ficción.
  • 8
    The Wire (HBO, 2002-2008)
    ¿La mejor serie de la TV? Eso dirían aquellos que disfrutaron de sus cinco intensas temporadas. El prolífico David Simon es el encargado de darle forma a este thriller criminal ambientado en el mundillo del tráfico de drogas de Baltimore, siempre visto a través de los cínicos ojos de los dealers, los adictos y las fuerzas de la ley que tratan de impedir este flagelo. Entre ellos, el detective James McNulty (Dominic West), cuya arrogancia y desdén por la autoridad, y la falta de respeto por la cadena de mando, no lo convierten precisamente en el empleado del mes. Una aproximación realista del día a día en los sectores más marginales de la ciudad, que no dejan de lado la participación de las instituciones gubernamentales, públicas y jurídicas, muchas de ellas basadas en hechos y personalidades reales.
  • 7
    Justified (FX, 2010-2015)
    Graham Yost es el responsable de crear este western moderno basado en el protagonista de algunos de los relatos de Elmore Leonard. Raylan Givens (Timothy Olyphant) es el duro alguacil de Lexington, Kentucky, un tipo que no se contiene a la hora de aplicar su propia forma de justicia. Claro que sus métodos poco ortodoxos chocan con las directivas de sus jefes, de ahí que lo hayan reasignado a este distrito, después de haberle disparado a un fugitivo en Miami, según él, de manera “justificada”. Cinco temporadas cargadas de acción, drama, premios y elogios que se ganaron el favor de la crítica y del público fiel que siempre se paró del lado de Raylan.
  • 6
    Angel (The WB, 1999-2004)
    Después de dejar atrás a “Buffy, la Cazavampiros” (Buffy the Vampire Slayer, 1997-2003), Angel (David Boreanaz) siguió adelante con sus aventuras vampíricas en Los Ángeles, aunque no con el mismo nivel de suceso que su compañera. Tras cinco temporadas, y ante el desconcierto de sus creadores David Greenwalt y Joss Whedon, la cadena anunció que la serie no volvería para un nuevo año; y más allá de la fuerza de los fans (y las cartitas que mandaron), no hubo marcha atrás y “Not Fade Away” (no te desvanezcas) nos dejó un final bastante ambiguo para asimilar, aunque una esperanza abierta para el futuro. La historia del chupasangre con alma continuó en una serie de cómics, pero acá seguimos esperando que se resuelva esa bendita batalla.
  • 5
    Friday Night Lights (NBC, 2006-2011)
    “Juego de Viernes en la Noche” (Friday Night Lights, 2004) -dirigida por Peter Berg y basada en el libro “Friday Night Lights: A Town, a Team and a Dream” escrito por H. G. Bissinger- pasó bastante desapercibida en la pantalla grande, pero conmovió a unos cuantos con la historia de Odessa (Texas), un pueblito golpeado por las tribulaciones económicas que encuentra en el fútbol de viernes por la noche, y los heroicos muchachos del equipo local The Permian High Panthers, el aliciente para enfrentar cualquier crisis. El mismo Berg se encargó de llevar el drama deportivo a la TV, esta vez ambientado en el ficticio pueblo de Dillon, y con el siempre genial Kyle Chandler a la cabeza en el papel de Eric Taylor, abnegado entrenador de las Panteras. De esas series que siempre pelearon por el rating y las renovaciones, pero que dejaron bien contentos a los críticos y el público, gracias a sus personajes y el espíritu de equipo. Una que no cagó Taylor Kitsch, vamos todavía.
  • 4
    The Shield (FX, 2002-2008)
    Durante siete intensas temporadas -haciendo gala de una violencia más que gráfica y un tanto controversial– el drama criminal de FX retrató (como ninguna otra serie) a un ficticio grupo de policías corruptos que se vale de métodos poco ortodoxos para mantener “la paz” en las calles de Los Ángeles. Al final, la cosa se puso peluda y todos los trapitos sucios de Vic Mackey (Michael Chiklis) salieron a la luz. En su hora más oscura, este detective non santo tuvo la posibilidad de enmendar varios errores, pero decidió salvar su pellejo y hacer un trato jugoso para atrapar a un “pez gordo”, sin poder evitar (¿?) que varios de sus compañeros vayan en cana de por vida. Shawn Ryan es la mente maestra detrás de esta historia que, de alguna manera, extendió su violento universo de la mano de Kurt Sutter en “Sons of Anarchy”.
  • 3
    Six Feet Under (HBO, 2001-2005)
    ¿Quieren conflictos familiares de todo tipo? Entonces revuelvan el arcón de los recuerdos y sumérjanse en los quilombos de los Fisher. Alan Ball venía de ganar el Oscar por el guión original de “Belleza Americana” (American Beauty, 1999) y siguió invadiendo la pantalla chica –con el aval y la calidad de la cadena premium- con sus familias disfuncionales, en este caso, esta parentela de Los Ángeles que empieza a lidiar con sus propios problemas tras la muerte del patriarca Nathaniel. Dueños de una funeraria, los Fisher están acostumbrados a lidiar con el dolor ajeno, pero no con el propio. La muerte de papá obliga a los tres hermanos – Nate Jr. (Peter Krause), David (Michael C. Hall) y Claire (Lauren Ambrose)- a reunirse y tratar de encontrar su verdadero lugar en el mundo. “Six Feet Under” siempre voló por debajo del radar, pero se lució gracias a su abordaje sobre la muerte y su peculiar humor negro.
  • 2
    Mad Men (AMC, 2007-2015)
    En su momento, la gran creación de Matthew Weiner quedó un tanto opacada por esa otra galardonada compañera de cadena conocida como “Breaking Bad”. Igual, la historia de Don Draper (Jon Hamm) no pasó desapercibida para el público más refinado, ni para la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood que la premió como Mejor Serie Dramática durante tres años consecutivos (2007, 2008, 2009). Más allá de su misterioso protagonista, y los conflictos que se dan entre las paredes de Sterling Cooper -la agencia publicitaria más prestigiosa de Nueva York-, este drama examina una época de cambio sociocultural tan particular como es la década del sesenta, el rol de los géneros y todo lo que trae aparejado: machismo, adulterio, feminismo, vicios de todo tipo y conductas aún más reprochables, sin pelos en la lengua.
  • 1
    Breaking Bad (AMC, 2008-2013)
    La historia de Walter White (Bryan Cranston) se convirtió en el primer gran fenómeno de Netflix, por así decirlo. El drama creado por Vince Gilligan encontró su público masivo gracias a las maratones de fin de semana, después de varios años de juntar premios y buenas críticas, pero no los puntos de rating necesarios. Todos llegamos a simpatizar, en un primer momento, con este profesor de química que, al descubrir que tiene una enfermedad terminal, decide empezar a “cocinar” metanfetamina para asegurarle un buen pasar a su familia cuando él ya no esté en este mundo. Los momentos hilarantes y el ensayo y error de un negocio complicado junto a un socio bastante inestable como lo es Jesse Pinkman (Aaron Paul), pronto les hicieron lugar a situaciones más heavies que dejaron entrever la verdadera cara de Heisenberg: un enfermito de poder que no sabe delimitar ninguno de sus actos. Un cierre redondito gracias a la pericia de Vince Gilligan, que sigue refinando el drama televisivo de la mano de “Better Call Saul”, entre otras cosas.

1. The Americans (FX, 2013-2018)

Una que se acaba de despedir, allá en lo más alto, auqnue con pocos premios. La creación de Joe Weisberg mezcla el drama domestico con la intriga más propia de las clásicas películas de espías de los años ochenta, y nos lleva de la mano por el drama de Phillip (Matthew Rhys) y Elizabeth Jennings (Keri Russell), una pareja que no es lo que parece a simple vista. Estamos en épocas de Ronald Reagan -últimas y tensas instancias de la Guerra Fría-, en las afueras de Washington DC donde vive este supuesto matrimonio que ha fingido lealtad a la bandera de los Estados Unidos por los últimos 15 años. Este es el tiempo que estos dos agentes de la KGB llevan infiltrados en suelo yanqui, aparentando ser una familia suburbana (sí, hay dos hijos de por medio) que debe lidiar con lo cotidiano y sus operaciones secretas. Esta doble vida comienza a desbalancearse con el arribo de un nuevo vecino: Stan Beeman (Noah Emmerich), agente del FBI experto en contraespionaje.
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