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Editoriales | Barajar y dar de nuevo

El Mea Culpa de PUBG

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Por: Guillermo Leoz

Tags: PUBGFortnite
El mismísimo Player Unknown escribió una carta a la comunidad pidiendo disculpas por el estado actual del juego.

2017 fue el ascenso meteórico de un género de juego y de un título en particular. No estaríamos viviendo en la era Fortnite si antes no hubiera llegado un pequeño juego en Early Access llamado PlayerUnknown’s Battlegrounds, más conocido como PUBG. Esta fue la obra que tomó al mundo por sorpresa y que popularizó un género que había tenido algunos intentos previos pero que nunca se había asentado del todo. Finalmente los Battle Royale fueron el cimbronazo más importante que sufrieron los shooters multijugador desde Call Of Duty 4: Modern Warfare. De repente teníamos un nuevo estándar a la hora de meternos en juegos de acción en línea; se sentía fresco, distinto, con una tensión única y con un ritmo en las partidas muy diferente al resto de la industria. PUBG se convirtió en un fenómeno mundial: superó a DOTA 2 en cantidad de jugadores concurrentes, transformó a streamers medianamente exitosos en mega populares y su influencia parecía no tener fronteras. Pero poco a poco comenzó a perder relevancia; no sólo por el notable crecimiento de Fortnite, sino y sobre todo por cómo descuidó a su comunidad, no resolvió los problemas más cruciales del juego, por un mal rendimiento a nivel técnico y por una cantidad de cheaters significativa (producto de armar una economía en Steam alrededor de sus ítems cosméticos). En todo 2018 PUBG nunca pareció recuperarse a estos contratiempos y siempre pareció correr en desventaja. Ahora Brendan Greene lanzó una carta a la comunidad que puede ser el primer paso para volver a la gloria.

Lo escrito por Brendan fue publicado en Steam y principalmente es un gran pedido de disculpas a la comunidad. Admite abiertamente que los jugadores tenían razón cuando se quejaban por el funcionamiento general del juego y que no vienen haciendo el mejor trabajo al comunicar los cambios que implementan y cómo los parches afectan a PUBG. En este comunicado señala que de ahora en más se van a centrar en tres pilares: mejorar la performance, resolver problemas de servidores y eliminar a los cheaters. Cada una de estas problemáticas han sido estigmas difíciles de remover para este juego y definitivamente le hicieron más daño que Fortnite, que hasta hace poco parecía ser el chivo expiatorio de la merma en la popularidad de Battlegrounds.

El primero de estos problemas a resolver por parte de Blue Hole es uno de los más importantes; no sólo para las personas que vienen jugando PUBG hace rato, sino para aquellas que lo ven desde afuera y no quieren meterse porque sienten que van a gastar 30 dólares y no van a poder disfrutar de una buena experiencia. Incluso cuando el rendimiento del juego y los requisitos mejoraron mucho desde aquel Marzo de 2017 cuando salió en Steam, sigue habiendo problemas significativos. Los comienzos de la partida siguen mostrando caídas de FPS, hay problemas al manejar en autos y atravesar distintos tipos de superficie, etc. Las caídas de FPS son notables y se pueden dar en cualquier momento; muchos usuarios alzan la voz diciendo como sus placas de videos se sobrecalientan con el juego o están exigidas más de lo normal. Por suerte Brendan Greene y compañía han puesto la performance como una de sus prioridades, un aspecto en el que Fortnite, por ejemplo, le ha sacado varias vueltas, convirtiéndolo en un juego sumamente estable y jugable en máquinas de bajo rendimiento, en consolas a 60fps e incluso en celulares.

El estado de los servidores es otra urgencia a resolver por parte de PUBG. Tanto problemas internos de estos servidores como inconvenientes que generan a nivel cliente han hecho de Battlegrounds una experiencia no del todo agradable. Van a tratar de resolver la velocidad a la que se carga el mapa y los ítems que ahí aparecen; tratarán de mejorar las animaciones a la hora de subirse a estructuras o de meterse por ventanas; intentarán mejorar los “tartamudeos” que tiene el juego; incluso van a buscar que ciertos objetos a distancia se rendericen causando menos caídas en la performance, entre muchas otras cuestiones técnicas. De solucionar todos estos inconvenientes, estaríamos hablando de mejoras sustanciales para la calidad de vida del juego.

Por último está uno de los fantasmas más grande que han aterrorizado a PUBG y es el de los cheaters y hackers; un problema que ellos mismos se ganaron de manera gratuita al introducir la posibilidad de vender y comprar ítems en el mercado de Steam. Esto provocó una catarata de cheaters, la mayoría de China, que buscaban “farmear” loot boxes y luego venderlas en Steam y otros mercados paralelos. Si bien en los últimos meses se han hecho avances importantes para solucionar este problema, sigue siendo una constante y un estigma difícil de quitar. Según Brendan ya han baneado cientos de miles de hackers que son eliminados a las pocas horas, pero parece no ser suficiente, incluso cuando hasta han iniciado acciones legales contra las personas que crearon las herramientas que habilitan estas trampas.  Nuevamente este es un problema que Fortnite no padece y que si lo sufre, nadie parece enterarse.

La filosofía de PUBG con respecto a sus actualizaciones y parches también ha sido objeto de polémica. Parecía que la intención era lanzar grandes arreglos y mejoras pero bastante espaciados, en lugar de cambiar semana a semana pequeños inconvenientes del juego; aspecto que podría dar la sensación de estar mucho más atento a lo que le molesta a la comunidad. Siempre comparándolo con Fortnite, es increíble los cambios que sufre semana a semana el juego de Epic. En cambio el de Blue Hole nunca pudo estar a la altura de esa frecuencia de actualizaciones. Ahora el equipo se ha planteado tratar de estar a la par y brindar parches más seguidos que mejoren la calidad de vida y la experiencia de los usuarios.

Creo que este es el camino correcto para que PUBG vuelve a ganarse la confianza y la buena fe de su comunidad y de nuevos usuarios. La falta de transparencia sobre qué estaba sucediendo con el juego y porqué ciertos problemas claves no eran tenidos en cuenta, terminó lastimando mucho a un título que gozó de una popularidad extrema hace tan solo unos meses. Que su principal desarrollador salga a hablar abiertamente es una muestra de entender cuál viene siendo el descontento en el último tiempo para con Battlegrounds. Reorganizar las prioridades es una movida inteligente para Blue Hole ya que parecieron perder el foco con su intento de arribar a la escena de los eSports con un juego que no está todavía preparado para eso. Tampoco ayudó el hecho de tener que sacar a las apuradas una versión de Xbox One que parece no contentar a nadie.

La gran pregunta es si todo esto será suficiente o no. Fortnite parece tener una maquinaria extremadamente acertada que da la impresión de no fallar nunca. Sus actualizaciones son generalmente bienvenidas, agregan nuevo contenido constantemente dándole frescura al juego, introducen desafíos semanales, temporadas que modifican a nivel estético a los personajes y que también cambia el mapa y un sistema de microtransacciones no invasivo que es la razón de su éxito (el Battle Pass resultó ser una jugada maestra). Para colmo es un juego totalmente gratuito que hasta ofrece cross-play entre algunas plataformas, atrayendo a celebridades, streamers de todo tipo y convirtiéndose en un juego sumamente popular entre niños y niños que hasta lo pueden jugar en su celular. Pero el principal enemigo de PUBG no ha sido Fortnite sino Battlegrounds mismo. Su comunidad no ayuda, demostrando altos grados de toxicidad y no siendo atractiva para jugadores más casuales o primerizos. Blue Hole misma tampoco fue productiva al sonar bastante altanera y prepotente en muchas entrevistas. Por lo tanto un baño de humildad es lo que este juego estaba necesitando. No creo que vuelva alguna vez a alcanzar los niveles de popularidad que supo tener a finales del año pasado, pero ciertamente seguirá siendo un juego exitoso… siempre y cuando Call Of Duty fracase con Blackout, su modo Battle Royale.

 

ACTUALIZACIÓN: PUBG Corp ha decidido demandar ante la justicia de Corea a Epic por las similitudes en las mecánicas de su juego y Fortnite. La disputa entre estos dos Battle Royale no es nueva y se remonta a una demanda realizada en Enero de este año. Lo que intenterá determinar la corte Coreana es si hay o no violación de derechos de autor en lo que estos dos títulos proponen. Estas acciones legales coinciden, justamente, con un acuerdo establecido entre Epic para tener a Fortnite en cybercafés del país asiático. Por lo tanto toda la buena imagen que PUBG quería ganar con la carta de Brendan Greene medio que se tira por la borda con esta demanda, que no parece más que el llorisqueo de un niño envidioso por ver como a su contrincante le está yendo mejor.