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Analisis | Piñas y Dragones

ANÁLISIS: Dragon’s Crown Pro (PS4)

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Por: Sebastián Cigarreta

El brawler de Vanillaware publicado Atlus está de regreso con un apartado técnico pulido, una propuesta que conecta las tres plataformas de Sony y la magia de siempre.

Dragon’s Crown fue uno de los títulos exclusivos de PlayStation más vistoso y original de la generación pasada. Un brawler que combinaba elementos propios de un dungeon crawler con una pincelada de RPG y un apartado técnico absolutamente exquisito. La idea era bien rolera e incluía un relator que describía las situaciones como si de un cuento de hadas se tratara, pero el verdadero encanto del juego de Vanillaware siempre estuvo en su jugabilidad accesible, adictiva y gratificante. Además ostentaba la mecánica cross-play entre PS3 y PS Vita, funcionando con el mismo nivel de calidad y hasta mejor en la querida portátil de Sony.Por eso está considerado el próximo paso dentro de un género que no encuentra su lugar desde las viejas glorias de 16 y 32 bits.
 

Cinco años pasaron desde aquel exitoso lanzamiento y Atlus decidió traer de regreso a Dragon’s Crown puliendo su apartado técnico para estar a la altura del estándar de esta generación, pero haciéndolo a conciencia y cuidando la experiencia de todos los jugadores. Lo primero que hay que aclarar es que el juego en sí no sufrió modificaciones, sino que se le agregó todo el contenido adicional de la versión original, incluyendo todos los narradores y se grabó una versión orquestada de la banda sonora que se puede activar de manera opcional. Pero quizás la mejor decisión que tomó Vanillaware fue sumar a todos los jugadores que aún tienen el juego en PS Vita y PS3, para que se sumen a la fiesta. A través de un parche gratuito que se lanzó junto con el juego, todas las versiones son compatibles para jugar entre sí, haciéndolo uno de los pocos títulos en el mercado que reúne jugadores de tres plataformas para que nunca nos falten compañeros de aventuras.



La propuesta nos encuentra en una taberna y, como si se tratara de una verdadera partida de rol, el relator nos llevará de la mano a través de la creación de personajes. Hay seis clases para elegir que van desde el clásico caballero, pasando por un enano, un brujo, una maga, la amazona y hasta un pícaro. Todos cuentan con características propias y se destacan en el uso de algún arma en particular. Lo bueno es que podemos crear diferentes personajes y utilizarlos a nuestro antojo, armando así un equipo para acompañarnos en las aventuras. La IA que manejará a nuestros compañeros funciona muy bien y cumple siempre con el rol que debería tener la clase. Veremos a los caballeros hacer de tanque y absorber el daño de los ataques, a la amazona adelantarse a golpear como si de un DPS (Daño por segundo) se tratara y el pícaro, al igual que el mago, asistirá desde las sombras.


Además de la jugabilidad directa, en la que básicamente deberemos arrasar con todos los enemigos y avanzar por un escenario hasta llegar al jefe de nivel, Dragon’s Crown reutiliza con sabiduría los niveles. Para esto nos propone volver a recorrerlos tras levantar una misión en el tablón de novedades del clan de guerreros, entonces los niveles cambian un poco. Otra forma inteligente de expandir su contenido lo hace a través de caminos secundarios que se van desbloqueando a medida que usamos runas. Las runas las iremos coleccionando y utilizando con el cursor para formar conjuros que abriran nuevos rumbos, crearán objetos de la nada misma y hasta lograrán efectos positivos en nuestro equipo. Los caminos secundarios nos llevan por escenarios completamente diferentes y hasta desembocan en jefes opcionales realmente desafiantes. Todo se traduce en oro, armas, experiencia y puntos de habilidad, por lo que nunca sentiremos que estamos perdiendo el tiempo.



El apartado multijugador explota cuando jugamos con amigos, el juego acepta hasta cuatro jugadores en simultáneo y entonces se vuelve realmente una fiesta. También funciona online y la decisión de traer a todos los usuarios de PS3 y PS Vita resultó en una amplia variedad de partidas a las que unirse. Tanto durante el período de acceso anticipado, como post lanzamiento, siempre encontré gente dispuesta a sumarse a las misiones para ayudar. Lo mejor es que Vanillaware preparó la experiencia para que pueda disfrutarse tanto solo como acompañado, de hecho podemos jugar con un amigo y poner dos personajes manejados por la IA sin problemas, también está la posibilidad de ir solo, pero ahí la dificultad aumenta considerablemente.

Uno de los aspectos más balanceados en Dragon’s Crown es su economía. Todo está diseñado para hacernos volver a los calabozos para conseguir recursos, allí encontraremos esqueletos de otros guerreros que han caído en ese nivel y nos llevaremos sus huesos. Entonces en la iglesia podremos enterrarlos para conseguir un ítem, dependiendo del nivel del jugador que haya muerto ahí, o pagar unas monedas y revivirlo para sumarlo a nuestro equipo. Otra mecánica vital, que también sucede en el templo, es dar donaciones a cambio de favores, así tendremos más chances de encontrar accesorios, armadura o armas en los cofres. Al llegar de cada misión se nos calificará según nuestro desempeño y de eso dependerá la calidad de los tesoros, los mejores vienen sin identificar y deberemos decidir si invertir nuestro oro para descubrir su potencial o directamente venderlo. Ese ida y vuelta entre niveles, mejorando nuestro personaje a fuerza de skill points y un cuidadoso balance de equipamiento es el corazón de la propuesta, aquello que nos hará jugar una y otra vez, inclusive a través del modo New Game Plus.
 



El apartado técnico es brillante, absolutamente delicioso y se encuentra preparado para soportar resoluciones de hasta 4K. La mano de George Kamitani no dejó un rincón sin intervenir con su magia y el reino Hydeland parece una sucesión de pinturas del mejor artista contemporáneo. El mundo sigue igual de atractivo que en sus títulos anteriores y, si bien la historia sucede en un lapso de tiempo diferente al de Odin’s Sphere y GrimGrimoire, en todo momento se respira ese ambiente de cuento de hadas. El maridaje ideal para este costado artístico es la increíble banda sonora a cargo de Hitoshi Sakimoto, que fue orquestada y regrabada para esta edición, logrando que una experiencia audiovisual sinceramente única.
 

Dragon’s Crown Pro es la experiencia definitiva del mejor brawler de los últimos tiempos. El balance entre acción, exploración y elementos de RPG se dan la mano con una propuesta que brilla especialmente cuando se juega con amigos. El tratamiento Full HD le viene como anillo al dedo y de por sí justifica el gasto de comprar esta nueva edición, que además incluye los DLC originales y nos permite descargar de la nube nuestra antigua partida. Si a esto le sumamos el poder jugar con aquellos que lo tienen desde la generación pasada creo que el paquete se vuelve irresistible. Claro que si ya lo jugaron en su momento, la experiencia es exactamente la misma.


LO MEJOR

  • El apartado técnico es brillante
  • Poder jugar con usuarios de todas las versiones
  • Sigue siendo igual de adictivo
  • La banda de sonido orquestada

LO PEOR

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