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Analisis | The walking dead

ANÁLISIS: Cargo (2018)

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Por: Jessica Blady

Tags: NetflixCargo
Una de muertos vivos que se centra en la supervivencia.

A esta altura, ya vimos una infinidad de películas y series televisivas sobre zombies y epidemias mortales. “Cargo” (2018) no trae la novedad, pero el drama familiar, sumado a los escenarios más desoladores de Australia, nos dan una historia singular que mezcla muertos vivos y costumbres locales, además de mantenernos pendientes, minuto a minuto, sobre el bienestar de los personajes.   

Ben Howling y Yolanda Ramke convirtieron su cortometraje homónimo del año 2017 en este thriller de supervivencia que, en seguida (y no podemos evitarlo), nos remite a “La Carretera” (The Road, 2009). “Cargo” intenta ser más optimista y, de paso, deja entrever esa necesidad de reflexionar sobre el uso y abuso de la tecnología y los recursos naturales, y volver a un estado más “natural”, si se quiere.

Claro que esta es una visión exagerada de un mundo donde una violenta epidemia se expandió por las tierras australianas. No sabemos las causas, aunque hay ciertos indicios, pero una vez infectados, los enfermos sólo tienen 48 horas para poner sus asuntos en orden antes de convertirse en muertos caminantes deseosos por carne humana.

Andy (Martin Freeman) y Kay (Susie Porter) se autoexiliaron al río. Atraviesan el interior del continente en una casa-bote evitando la tierra firme a toda costa, más que nada, para salvaguardar su existencia y la de su pequeña hija Rosie. Llegaron vivos hasta acá y no es poca cosa, pero los peligros que asechan y la falta de alimento los obligan a aventurarse y poner en riesgo esa seguridad que lograron.  

Buscando provisiones en un velero abandonado, Kay es atacada y sabe que no le queda mucho tiempo. Su última esperanza es llegar hasta un improvisado hospital en el continente, por lo que la familia abandona la seguridad del río y se aventura en tierra firme. Nada puede mejorar el estado de la señora y eso nubla el buen juicio de Andy que es atacado antes de poder ponerle fin a la vida de su amada. Ahora tiene dos días para tratar de poner a salvo a la beba, más que nada de sí mismo. Su mejor chance: una tribu aborigen que sentó raíces en medio de la naturaleza cuando comenzó la debacle, pero el grupo tiene una posición bastante firme y violenta cuando se trata de los infectados.

Andy y la pequeña Rosie van a tener que atravesar los peligros de la espesura australiana, a veces muertos que caminan, a veces humanos codiciosos. En el camino se cruzan con Thoomi (Simone Landers), una joven indígena que se alejó del grupo para cuidar a su papá infectado, y que puede convertirse en el único recurso para salvaguardar el futuro del bebé.

Howling y Ramke se concentran en estas tensas 48 horas, la desesperación de un padre por cumplir el último deseo de su esposa, y todos los peligros que se pueden interponer, teniendo en cuenta que este nuevo mundo (y muchos de sus habitantes) es despiadado y cruel. Las costumbres occidentales chocan con la mística aborigen, no como algo exótico, sino como enseñanza para el protagonista y, por ende, para los espectadores.    

A Freeman no se le escapan sus incontables modismos, pero no podemos evitar conmovernos por su predicamento. Todas sus fuerzas, y su resistencia, las pone al servicio de proteger a la pequeña Rosie y, en el camino, logra salvarse a sí mismo. La relación que entabla con Thoomi, aunque breve, termina definiendo la historia de ambos y el tono tan particular de este drama apocalíptico, que rescata todas las costumbres y el misticismo local (algo que conocemos muy poco), sin caer en lugares comunes, la fantasía o la falta de respeto.      

“Cargo” se luce por sus contrastes, su minimalismo y efectos acotados. Los zombies viscosos están poco vistos pero, al fin y al cabo, no son tan diferentes a otras versiones cinematográficas. Se nota que la idea de los realizadores no es explotar el gore o los sustos. Por el contrario, se centran en la tensión y cierto suspenso, la naturaleza humana que aflora en las peores situaciones, y la trascendencia y la supervivencia por sobre todas las cosas. Una gran opción para los que ya se cansaron de “The Walking Dead” y quieren recobrar la fe en este subgénero.

LO MEJOR:

- El contexto australiano, sus paisajes y costumbres aborígenes.

- La historia centrada en la supervivencia.

- Que no haya necesidad de contar cómo empezó todo.  

 

LO PEOR:

- Algunos personajes estereotipados.

- A Freeman se le escapa el Watson.