Publicado el

Analisis | Tengo 13 razones o más para no querer otra temporada

ANÁLISIS | 13 Reasons Why S02E13: Adiós

Volver a la home

Por: Florencia Orsetti

El capítulo que está en boca de todos, ¡y por una buena razón!

¿Cómo llegamos a esto? Creo que al igual que las cintas de Hannah, que se hacían cada vez más difíciles de escuchar, la segunda temporada suma cada vez más tragedia y elige las peores formas para retratarla. ¿Qué más les puede pasar a estos chicos? En los primeros minutos no tenemos ni la mínima idea de lo que estamos por ver.

El episodio arranca un mes después del arresto de Bryce y Justin. Jessica da el último gran discurso de la temporada, en una escena en la que recibe el apoyo de casi todas las mujeres de la serie. Hablan todas a través de ella. Es una imagen hermosa, un retrato puro del movimiento #MeToo. Pero también la serie se encarga de darnos una piña de realidad. ¿Qué puede pasar si el juez que está escuchando el testimonio de Jessica es hombre y es blanco? Nuevamente, Bryce gana gracias a sus privilegios y solo es sentenciado a tres meses de libertad condicional. Su familia es adinerada, así que no tendrá problemas para pagar la fianza. Justin, por otro parte, sin madre presente y sin dinero, pasará el tiempo en una correccional hasta que alguien pueda sacarlo. La serie da en el clavo en cómo retrata estas injusticias.

Más adelante en el capítulo vemos cómo Jessica avanza en su recuperación y se siente lista para iniciar una relación. La familia de Hannah también se prepara para seguir adelante y organiza una misa para su hija. Es el último adiós. Clay da un discurso y cita a Skye, diciendo que ama a Hannah y está listo para dejarla ir. Esto hace que “Hannah fantasma” obtenga lo que buscaba, así que se levanta y se va caminando hacia la luz. Creo que no hace falta aclarar lo infantil que es esto. Nunca nos terminó de cerrar la relación entre el chico y la Hannah imaginaria. Más que narrativamente, está fundada en una decisión de Marketing. Obviamente, nunca hubiesen podido lanzar una segunda temporada sin Katherine Langford, es la cara más reconocible y querida de la serie. Curraron con el personaje hasta en lo inimaginable.

Ahora sin Hannah, la serie se apura a resolver la subtrama que insinuó toda la temporada, pero que dejó descuidada en los últimos capítulos. ¿Cómo hacemos para darle a Tyler una buena razón para que monte una masacre en la escuela? La respuesta está en el minuto 38:00 del episodio, en la escena más morbosa de la temporada. Si cuando se estrenó la primera, la serie recibió críticas por mostrar de manera gráfica el suicidio de Hannah, ahora están buscando claramente lo mismo. 13 Reasons Why vive de la controversia, de la tortura gratuita.

De la narrativa de la serie, entendemos que la masacre es para Tyler lo que significaron las cintas para Hannah. Y ambos se decidieron cometer hacerlo después de una violación. Al final, no es una serie sobre el suicidio, sino una serie sobre el abuso. Y aunque trata muchas aristas del asunto desde un ángulo inteligente, crítico y que incita a reflexionar, también es reiterativa hasta que cansa. En esta temporada, los personajes son más insufribles y su drama es tan titánico que hasta cuesta empatizar, cuesta creerles.

“Quien mucho abarca, poco aprieta”, dicen, y 13 Reasons Why toca tantos temas que solo consigue desarrollar reflexivamente unos pocos. Si hasta este episodio les faltaba hablar de masacres y aborto, con Tyler cubren lo primero, a las apuradas, y con Chloe lo segundo, con una pista nefasta que se resolverá en la tercera temporada.

La resolución del conflicto queda en manos de Clay, el héroe insoportable. Por suerte alguien, no sabemos quién, no escucha sus consejos, y llama a la policía para evitar la masacre como corresponde. La escena final nos muestra a él y a Tyler en la puerta del baile escolar. Clay lo convence de que no cometa una locura con el rifle asalto que lleva entre manos. De hecho, Tyler huye y el otro se queda pasmado, mirando el arma, que ahora está en su poder. Los demás le imploran que la suelte, porque si llega la policía sabemos que podrían llegar a dispararle, pero Clay no lo hace. Y la temporada concluye ahí, en uno de los cliffhanger más nefastos y traicioneros de los últimos años. Vimos 13 capítulos más y nada ha cambiado. Volvemos al principio. La imagen nunca había sido más desesperanzadora.